Cordón sanitario de los socios de Sumar para excluir a Podemos de cualquier alianza de izquierdas
Más Madrid, IU y Compromís admiten una enemistad insalvable con los morados y descartan la reconciliación que propone Yolanda Diaz
Los partidos que acudieron bajo la marca SUMAR a las elecciones generales de 2023 rechazan cualquier alianza con Podemos. La vicepresidenta segunda y líder en la sombra de Movimiento Sumar, Yolanda Díaz, hizo un llamamiento a la unidad en la segunda Asamblea del partido el pasado fin de semana que no comparten el resto de organizaciones de izquierdas.
El liderazgo de Podemos, con Pablo Iglesias al frente, sembró enemistades en casi todas las formaciones del espacio a la izquierda del Partido Socialista. La oposición más rotunda a cualquier acuerdo con los morados llega desde Más Madrid y Compromís: no quieren que vuelva y mucho menos que intente suplantar a Sumar.
Sin posibilidad de acuerdo
A pesar del intento de reconciliación de Díaz, no existe posibilidad de acuerdo alguno con Podemos. No ya porque la formación morada exija la salida de todos los afines a la vicepresidenta, sino porque supondría una bomba de relojería para un proyecto que muchos acusan de moribundo.
La decisión de la titular de Trabajo de no liderar Unidas Podemos y crear otra marca se basó, precisamente, en atajar la animadversión del resto de partidos hacia los morados por un hiperliderazgo vertical que erosionó la convivencia.
Aceptaron que concurriese en las listas, pero muchos celebraron su salida del grupo parlamentario. Aseguraban que los líderes moderados iban a hacer oposición desde dentro, con salidas de tono que incomodarían el ambiente en el grupo.
Integrar ahora a Podemos en la estructura orgánica de Movimiento Sumar supondría un retroceso, según admiten fuentes de estos partidos, y se vulneraría, precisamente, uno de los objetivos por los que nació el proyecto de Díaz: cortar la influencia “tóxica” de los morados.
Horas bajas en Sumar
Podemos ha resurgido levemente en las encuestas. El resultado de las europeas, empatando con Sumar, coincidió con el punto más débil de Yolanda Díaz. Pocos días después, presentó su dimisión como líder del partido.
Desde el 23-J, Movimiento Sumar no consigue una buena noticia electoral. En Galicia no consiguió escaño, en el País Vasco solo sacó uno y en Cataluña tampoco creció. Las encuestas reflejan una caída constante con cada nuevo barómetro que reduce la presencia en el Congreso a poco más de diez diputados.
Díaz pretende resurgir a partir de la Asamblea de este fin de semana y lleva semanas confrontando más abiertamente con el ala socialista del Gobierno por el IRPF o el aumento del gasto militar, con el fin de ganar algo de protagonismo y marcar perfil propio.
Los partidos asociados a Sumar dudan de la capacidad de la formación para aglutinar de nuevo a toda la izquierda y ven probable tener que presentarse por separado, aunque coinciden en que prefieren evitarlo para no mermar las posibilidades electorales.
Un enfado que viene de lejos
No solo hay oposición al regreso de Podemos dentro de Sumar, también fuera. Mientras que hay formaciones que abogan por su regreso y mantienen una buena relación, como las organizaciones que vienen de Andalucía o En Comú Podem —que ya ha empezado a mover ficha para integrarles en Cataluña—, hay otras fuerzas que se niegan en rotundo, como Más Madrid o Compromís.
Ambas terminaron teniendo muy malas relaciones con los morados. La primera supuso una escisión en la izquierda madrileña, de la que se salió Podemos cuando Íñigo Errejón, actual portavoz parlamentario de Sumar, decidió liderar la formación en sustitución de Manuela Carmena.