Entusiasmo en el PP: los aranceles de Trump hunden a Vox
Sus encuestas detectaron un auge del partido de Abascal con la victoria del presidente de EEUU pero el apoyo se ha desplomado tras el anuncio de las tasas a productos españoles
- Ola pro Trump
- Caída por los aranceles y la falta de crítica
- Cercanía a Putin
- Miedo a que las políticas woke calen en España
El Partido Popular respira tranquilo. Tras semanas constatando un auge de Vox en las encuestas encargadas por Génova a raíz del regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, los sondeos internos han detectado un derrumbe de la formación tras el anuncio de los aranceles que han entrado en vigor este jueves.
Los populares temían una subida pronunciada del partido de Santiago Abascal por su proximidad ideológica con el nuevo presidente de Estados Unidos, aunque no tan rápida.
Desde su toma de posesión, el líder norteamericano no ha perdido un día en aprobar medidas contra lo que denomina la agenda woke, mostrar su cercanía a Vladímir Putin, apoyar las acciones militares de Israel sobre la destruida Franja de Gaza y advertir una guerra comercial con el resto del mundo.
Ola pro Trump
Tanto en Génova como en Moncloa y Ferraz advertían en privado de una ola trumpista que iba a impregnar también a las democracias europeas aupando a las formaciones más a la derecha de cada país. Sobre todo, al principio, en los primeros meses de mandato. El presidente norteamericano se comprometió a acometer la mayor parte de sus promesas en el primer año, consciente de la importancia que tienen las elecciones de mitad de mandato.
Y las encuestas lo reflejaron desde que Trump tomó posesión. En el PP no cundió el pánico, lo atribuían a una inercia circunstancial que se diluiría con el paso del tiempo, pero tan inesperada y repentina fue la subida… como ha sido ahora la bajada.
Caída por los aranceles y la falta de crítica
Los aranceles han dado la vuelta al tablero. Mientras los principales partidos se preparaban para un creciente apoyo a las políticas anti-woke y en Vox esperaba surfear la ola, aparecieron las tasas comerciales. Trump las anunció según pisó la Casa Blanca, pero entonces no tuvieron impacto demoscópico en España: la ciudadanía no terminaba de creérselas ni de calibrar su magnitud.
El efecto llegó hace unos días, cuando el presidente estadounidense señaló directamente a los productos europeos y, especialmente, a la agricultura: el campo español, principal caladero de votos de Vox, se confirmó como uno de los más afectados. Productos como el vino o el aceite, exportados a Estados Unidos, van a tener que pagar hasta un 20% más, según el primer anuncio de Trump.
El partido de Abascal guardó silencio tras semanas de camaradería con Trump y el PP comenzó a detectarlo. Como adelantó Confidencial Digital, Génova trazó un plan para hacerse con el electorado de Vox descontento por la nula oposición de la formación a las políticas de Trump contra los agricultores.
Cercanía a Putin
En Génova esperan que esta tendencia se consolide porque prevén que las medidas de Trump se intensifiquen y termine perjudicando más a Vox. Algunas voces del PP se congratulan de no haberse posicionado a favor del regreso del presidente norteamericano, un debate que se produjo en el seno y la dirección del PP.
Además, cargos con mando en plaza esperan que la gran estocada se produzca por la cercanía entre Trump y Vladímir Putin. Los sondeos reflejan que la oposición de la sociedad española a la invasión rusa de Ucrania es prácticamente unánime. Más si cabe en el electorado conservador.
La reprimenda del presidente estadounidense a Volodímir Zelenski —a quien el Congreso de los Diputados recibió en pie y con el aplauso de todos los grupos— ha complicado la situación de Vox, que trata de navegar entre dos aguas: mantener el apoyo a Trump, al que consideraban un activo para conseguir adeptos en España, y a la vez, distanciarse de Putin, detestado por una parte importante del electorado.
El PP atisba una grieta que también tratará de aprovechar para mermar a la intención de voto de Vox.
Miedo a que las políticas woke calen en España
Mientras tanto, el principal temor de Moncloa está en las medidas sociales que implantará Trump: aquellas leyes que afecten a la lucha feminista, a las personas LGTBI, a la lucha racial aún vigente en Estados Unidos o los inmigrantes con y sin papeles, pero con pocos recursos que viven en el país.
Eso es lo que explican en privado. En el Gobierno creen que estas iniciativas pueden efectivamente terminar permeando en la sociedad y dificultando el ambiente para cualquier persona que pertenezca a estos colectivos. Además, se legitiman unas políticas que dan por seguro que cruzarán el charco hasta Europa.