Apagón histórico en la España peninsular: caos en el transporte, tranquilidad en la población
Semáforos, redes de telefonía y parte del suministro de agua quedaron fuera de servicio. El Gobierno reunió el Consejo de Seguridad Nacional
- Célula de crisis del Gobierno
- Colapso del tráfico
- La radio, el principal medio de comunicación
- Policías, terrazas y cajeros automáticos
Decenas de millones de españoles vivieron este lunes 28 de abril de 2025 una situación de emergencia sin precedentes en la Historia reciente. El suministro eléctrico se cortó pasadas las 12:30, y la actividad cotidiana se paralizó casi por completo por este apagón.
La luz se fue de viviendas, oficinas, tiendas, pero también de los semáforos, de los colegios, momentáneamente de los hospitales y centros de salud hasta que pusieron en marcha los grupos electrógenos, también de edificios de las administraciones públicas, salvo en aquellas instalaciones con luces de emergencia y sistemas de respaldo independientes de la red.
El corte afectó a toda la España peninsular, también a Portugal, pero no a los territorios extrapeninsulares de España: Islas Baleares, Islas Canarias, Ceuta y Melilla.
Se desconocía el motivo del apagón, que después de atribuyó a una oscilación en los flujos de potencia de la red eléctrica peninsular.
Célula de crisis del Gobierno
El Gobierno de España activó de inmediato una célula de crisis. Pedro Sánchez se encontraba en el Palacio de la Moncloa reunido con el jefe de gobierno de Chipre, de visita en España. Varios ministros con competencias en servicios de emergencia (Interior, Transición Ecológica, Industria, Sanidad...) se reunieron de urgencia.
El presidente del Gobierno y la vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica (el ministerio competente en energía), Sara Aaegesen, se trasladaron a la sede de Red Eléctrica, la empresa gestora de las infraestructuras eléctricas, para seguir desde allí la situación y los intentos de revertir ese “cero” en el suministro.
El Gobierno convocó en La Moncloa una reunión del Consejo de Seguridad Nacional, en el que participan numerosos ministerios: Defensa, Interior, Transportes, Industria... así como el Centro Nacional de Inteligencia (CNI).
El apoyo del Departamento de Seguridad Nacional es clave en este tipo de emergencias, ya que se encarga de mantener las comunicaciones críticas del Gobierno de España y de coordinar distintos órganos de gestión de crisis.
Colapso del tráfico
Varios servicios esenciales se vieron afectados por el corte de luz. Sin semáforos, la circulación en las calles y carreteras se convirtió en un verdadero caos, hasta que los agentes de los cuerpos de policía local empezaron a intentar regular los atascos, que por ejemplo en Madrid bloqueaban arterias principales como el eje Castellana-Recoletos-Prado.
La falta de suministro eléctrico paralizó la circulación de las redes de Metro y Cercanías, lo que tuvo una importante repercusión en la movilidad urbana. En las grandes ciudades, mientras las calzadas se colapsaron de vehículos atascados, las aceras en las calles y avenidas principales se llenaron de viandantes que tenían que evitar el transporte público.
En numerosos edificios, el suministro de agua también se vio perjudicado por el corte de electricidad, que afectó a las bombas que impulsan el agua a las viviendas. Por eso se empezó a ver a personas con botellas y garrafas de agua recién compradas en las tiendas abiertas.
La caída del servicio de luz también impactó en las comunicaciones. A los teléfonos fijos conectados a la electricidad caídos, se sumaron los móviles que dejaron de tener conexión y datos móviles, con diferencias según las compañías telefónicas y las zonas.
La radio, el principal medio de comunicación
Algunos edificios oficiales fueron desalojados con motivo del apagón. En el Congreso de los Diputados se suspendió toda la actividad.
Ante la imposibilidad de gran parte de la población de acceder a la televisión, de consultar la prensa digital o los perfiles oficiales de las administraciones públicas en las redes sociales, el principal medio de comunicación por el que la población se informó en esta situación de emergencia fue la radio.
De hecho, en algunos comercios los transistores analógicos a pilas se convirtieron en uno de los artículos más vendidos.
Las grandes cadenas de radio emitieron gracias a grupos electrógenos, y dedicaron sus programaciones a informar a los ciudadanos de la situación y trasladar los mensajes de las instituciones: por ejemplo, los llamamientos de algunos ayuntamientos, como el de Madrid, a evitar circular en coche para no favorecer el colapso de las calles.
Policías, terrazas y cajeros automáticos
En las calles de las grandes ciudades de España no se vivieron escenas de pánico. La tónica general era la tranquilidad.
Bares y restaurantes, muchas terrazas por el buen tiempo, se llenaron de personas que salían de sus lugares de trabajo por no poder trabajar en las oficinas.
Las grandes avenidas y plazas de Madrid se vieron cubiertas de viandantes, que salían del Metro (desalojado) y de las oficinas y que trataban de llegar a casa bien andando, bien en autobús, pese al colapso de la circulación.
En puntos especialmente concurridos, como Nuevos Ministerios en Madrid, se desplegaron furgones de las Unidades de Intervención Policial (UIP) de la Policía Nacional.
Coches y motos de la Policía Nacional, de la Policía Municipal y de los Agentes de Movilidad de Madrid salpicaban las vías principales. Los agentes trataban de regular la circulación en los cruces, para intentar desatascar el bloque del tráfico.
Durante horas no funcionaron los cajeros automáticos de los bancos. No pocos usuarios se acercaban a los cajeros, esperando ver alguna luz, y se marchaban frustrados al verlos apagados.
Cuando pasadas las tres de la tarde algunos volvieron a prestar servicio, por ejemplo en la esquina del Paseo de Recoletos con la calle de Prim, en Madrid, se formaron largas colas de decenas de personas que querían sacar dinero en efectivo, ya que en algunos comercios no se podía pagar con tarjeta.