La tuberculosis sube un 14% entre los presos extranjeros en las cárceles españolas
La tasa de contagio general entre la población reclusa ha bajado con la excepción de los inmigrantes
- El 93% de afectados son hombres
- Evolución irregular
- Tuberculosis pulmonar
- La enfermedad más letal del mundo
La tasa de tuberculosis entre los internos de nacionalidad extranjera ha crecido un 14% en el último año. Mientras los contagios en prisiones españolas tienden a descender —con 31 casos registrados en lo que va de 2024 frente a los 35 del año anterior—, el repunte entre los reclusos inmigrantes rompe esa tendencia y enciende las alarmas.
Los datos fueron presentados este lunes por Enrique Acín García, jefe del Área de Salud Pública de la Subdirección General de Sanidad Penitenciaria del Ministerio del Interior, durante la 13ª Jornada de Actualización de la Red TBS - Stop Epidemias, celebrada en la sede de la Organización Médica Colegial en Madrid.
El 93% de afectados son hombres
Actualmente, la tasa de incidencia en centros penitenciarios es de 69,3 casos por cada 100.000 internos. De los 31 casos confirmados este año, 10 han afectado a presos extranjeros y 21 a españoles. El 93,5% de los afectados son hombres, con una edad media de 46 años.
Según los gráficos presentados durante la jornada, la tasa de casos por cada 1.000 internos ha pasado de cifras superiores a 4 en 2001 a niveles por debajo de 1 en los últimos años. No obstante, los datos provisionales de 2024 apuntan a un ligero repunte entre la población extranjera reclusa.
Evolución irregular
En 2001, los internos españoles presentaban una tasa de incidencia de TB de 4,8 casos por cada mil personas, frente a los 2,3 casos entre los internos extranjeros. Esa diferencia se revirtió de forma progresiva, hasta que en los últimos años han sido los presos extranjeros quienes registran una mayor proporción de casos. En 2024, la tasa en este colectivo asciende a 0,8, frente al 0,6 registrado entre los internos españoles.
El mayor descenso se produjo entre 2001 y 2006, periodo en el que la incidencia pasó de 4,8 a 2,2 entre los nacionales. Desde entonces, la tendencia ha sido de estabilización con ligeras oscilaciones.
Entre los extranjeros, la evolución ha sido más irregular: tras mantenerse por debajo de los internos españoles entre 2001 y 2010, sus tasas se igualaron y, en algunos años, como 2014, 2018 o el actual 2024, superaron a las de los nacionales.
La cifra más baja de toda la serie se alcanzó en 2020 y 2021, con solo 0,4 casos por cada mil internos extranjeros, y 0,5 y 0,4, respectivamente, entre los españoles. Desde entonces, el indicador se ha mantenido bajo, aunque los datos de 2024 —aún provisionales— muestran un repunte que rompe esa tendencia descendente.
Tuberculosis pulmonar
En el 83,8% de los casos se trata de tuberculosis pulmonar y casi la mitad son bacilíferos, lo que incrementa el riesgo de transmisión. Todos los enfermos han recibido tratamiento directamente observado (TDO), el protocolo estándar en estos entornos.
A fecha 14 de marzo de 2025, la población penitenciaria española asciende a 49.511 personas —45.972 hombres y 3.539 mujeres—.
La enfermedad más letal del mundo
En la Comunidad de Madrid hay 7.652 internos. La situación epidemiológica en las cárceles sigue marcada por contextos de vulnerabilidad: dos de cada diez presos consumieron drogas ilegales en el último mes dentro del centro, según la última Encuesta sobre Salud y Consumo de Drogas en Instituciones Penitenciarias (2022).
Siete de cada diez lo hicieron alguna vez en libertad.
La tuberculosis, aunque prevenible y curable desde hace décadas, ha vuelto a situarse como la enfermedad infectocontagiosa más letal del mundo tras la contención de la Covid.