Por la boca… Cortinas humeantes y Feijóo tragando… humo

El presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo, en un desyauno informativo junto a José Luis Martínez-Almeida, alcalde de Madrid. (Europa Press / Contacto / David Cruz Sanz)

El problema de Feijóo no es que no tenga nada que decir. El problema de Feijóo es que cada vez hay menos españoles con ganas de escucharle.

El problema del Partido Popular no es Vox -que también tiene su responsabilidad en la inoperancia de la derecha- el problema del Partido Popular es el Partido Popular, sus dirigentes y sus batallas internas.

Las cortinas de humo -tan traídas y llevadas y tan usadas por Sánchez- no solamente tapan la corrupción -que parece ser la única preocupación de Feijóo- sino que camuflan otras muchas cosas que están sucediendo en España y a las que, quien pretende gobernar, debería atender, tratando de evitar que sucedieran y explicando qué va a hacer, una vez en el poder, para erradicarlas de la vida pública.

Son cortinas que ocultan la degradación económica, el paro, la precariedad de la vivienda, la situación de los jóvenes, el descontento de la policía y de la guardia civil, el caos de la sanidad, una enseñanza ideologizada, el colapso en los juzgados, los problemas de la agricultura, las relaciones internacionales, la desintegración y el desprestigio de las instituciones…

Pero lo más grave es el deterioro de la sociedad sometida a eso que se llama ingeniería social y que va desde el aborto, a la enseñanza, y a las familias, y a la propiedad privada y a formas de ser y de pensar, sobre todo con incidencia creciente en las nuevas generaciones que son pastoreadas como rebaños y a las que se adoctrina hasta en la forma de vestir.

En la sociología de la comunicación siempre se ha dicho que el que comunica -si su mensaje es conocido de antemano por el receptor- o no será escuchado, o su mensaje tendrá poca incidencia.

El problema de Feijóo no es que no tenga nada que decir, sino que cada vez hay menos españoles con ganas de escucharle, entre otras cosas, porque se sabe de antemano lo que va a decir. 

El problema de la derecha española es la falta de liderazgo desde que se marchó Aznar, y eso que Aznar no era ningún fuera de serie. El paso, de Rajoy, de Casado y ahora de Feijóo, es un paso cansino, a remolque de la llamada progresía, sin nada que ofrecer y, sobre todo, con una incapacidad, que parece congénita, para formar equipos solventes, con ideas y con el suficiente bagaje intelectual, político y hasta humano, como para atraer y despertar a una sociedad adormilada.

El problema del Partido Popular, y de quienes ahora lo dirigen, no es Vox -que también tiene su responsabilidad en la inoperancia de la derecha y en su estulticia para fomentar un entendimiento de la derecha- el problema del Partido Popular es el propio Partido Popular, sus dirigentes y sus batallas internas -que haberlas haylas- y el afán de sacar la cabeza que tienen algunos, a los que se les corta desde Génova, en cuanto aparece el flequillo.

Con Ayuso “automaniatada”, con Bonilla mirándose al espejo y con el resto de los barones sin atreverse a salir de sus respectivos recintos locales; con casos como el de Alvárez de Toledo, y algunos otros parecidos, que poco más que vegetan en el escaño por falta de confianza de la cúpula, si ahora mismo se planteara una sucesión en Génova, posiblemente necesaria, pero que sería inoportuna de cara a unas hipotéticas elecciones, el panorama es más bien oscuro por escasez de oferta.  

Y mientras, Sánchez, con cortinas y sin cortinas, con humo y sin humo, está transformando la sociedad a base de inocular ideas en la opinión pública y en los jóvenes, con generaciones contaminadas y haciendo de esos jóvenes, votantes desconcertados.

Y Feijóo, terne en su idea de la corrupción y a haciendo oposición a base de denuncias supuestamente enérgicas y embobado en el intento de sacar a Sánchez de La Moncloa.

Un suponer: Ya está Sánchez fuera de La Moncloa, ya se ha instalado Feijóo. 

Y mañana ¿qué?

Qué ideas, qué equipos, qué objetivos…

La carcajada… Dice García -a la que Sánchez encargó lo de la sanidad- sobre la menopausia: “Se necesita un abordaje integral y holístico. Las mujeres en la menopausia estamos estupendas y lo vamos a petar”.