Por la boca… La “inventada” del personaje o ¿y qué es la verdad?

Ningún hecho es verdad porque lo diga Aldama. Pero ninguna acusación es falsa porque lo diga Sánchez. Serán los jueces quienes digan qué es la verdad. Pero es muy grave que la credibilidad de un gobernante esté en entredicho y dependiendo de lo que digan los tribunales que han considerado oportuno y jurídicamente necesario, adentrarse en un laberinto tan sucio y en los tejemanejes políticos y económicos de una serie de hombres dedicados a la cosa pública.

Muchos ciudadanos -tras escuchar las declaraciones de Aldama ante un juez y la réplica airada, pretendidamente irónica, crispada y dictada desde arriba, de los acusados- se preguntan quién dice la verdad, dónde está la verdad y en definitiva, como hizo Pilatos, qué es la verdad. La diferencia está en que Pilatos, no esperaba respuesta ni la quería y los españoles, aunque no se hagan ilusiones en la espera, sí la necesitan y sí la quieren porque, verdad o mentira, está puesta en tela de juicio, la veracidad la honorabilidad y la honradez de quienes les gobiernan.

Claro que en el caso de Sánchez y de casi todos sus ministros, lo de la honorabilidad política, la honradez en la gestión de los asuntos públicos y la defensa de la verdad, no es que deje mucho que desear, es que hay que desearla en su totalidad. Y posiblemente por eso -en cualquier encuesta, Tezanos mediante- los ciudadanos tienden a dar más crédito a lo que dice Aldama, que a lo que dice Sánchez, sobre todo atendiendo a los antecedentes.

Ningún hecho es verdad porque lo diga Aldama. Pero ninguna acusación es falsa porque lo diga Sánchez. Serán los jueces quienes digan qué es la verdad. Pero es muy grave que la credibilidad de un gobernante esté en entredicho y dependiendo de lo que digan los tribunales que han considerado oportuno y jurídicamente necesario, adentrarse en un laberinto tan sucio y en los tejemanejes políticos y económicos de una serie de hombres dedicados a la cosa pública.

Hay indicios, encuentros que las fotografías corroboran, personas pringadas en diversos “pringaderos” y que a nadie extraña su “pringue”, trayectorias poco claras que vienen de lejos, ambiciones desbocadas y apetencias y vicios poco recomendables. Todo contribuye al mal olor y el “no hay nada”, de la propaganda, cada vez suena más falso.

El asunto es de extrema gravedad y las cifras malversadas o abiertamente robadas, son lo suficientemente altas como para obligar a la justicia a una intervención a fondo.

Hay que averiguar la verdad. Pero lo grave es que, mientras se averigua y se esclarecen, verdades, medias verdades mentiras a medias y mentiras  completas, los españoles están gobernados por quiénes con culpa o sin ella, por quiénes con la verdad o la mentira, por quiénes con la moral más laxa o más estricta en materias públicas y con mejor o peor intención, se ven inmersos en sospechas, en acusaciones de extrema gravedad y están obligados a defenderse de las afirmaciones de alguien que puede poner a esos gobernantes al borde del abismo procesal.

Sánchez no es el más adecuado para hablar de mentiras o de “inventadas”, de sujetos, de preventivos o de imputados, aunque su experiencia en todas esas materias, sea más que amplia. Todo eso lo tiene demasiado cerca como para permitirse ironizar o mirar a nadie por encima del hombro.

Aldama cuenta cosas que perjudican a Sánchez y Sánchez niega cosas que le perjudican a él y a su entorno. Ahí puede estar el meollo principal del entramado y la diferencia sustancial entre lo que afirma uno y desmiente otro.

Aunque no hubiera pruebas y todo quedará en esa nada que dice el eslogan oficial, a los españoles se les va a hacer muy cuesta arriba continuar gobernados por semejantes sujetos.

Con “inventadas” y sin “inventadas”.

P.S: Sánchez, en la solemnísima y trascendental declaración institucional del lunes 25 de noviembre del año de gracia de 2024, afirmó, con el semblante grave de los momentos trascendentales, que: “Teresa Ribera nos deja una huella indeleble y un gran legado legislativo”.

Así pues, Ribera es una legisladora inmarcesible de la historia, comparable, aunque con ventaja, con Sólon, Justiniano, Zoroastro, Licurgo o Dracón.

La carcajada… Dice Belarra, después de lo que ha dicho Aldama y tras votar lo de los dineros (que es lo que necesitaba Sánchez que votara): “Soy consciente de que Podemos podría sacar un rédito electoral muy importante, como hizo en su día el PSOE con nosotros, tratando de provechar esta declaración en nuestro favor. Pero, compañeros, nosotros no somos como ellos”.