El futuro de la Casa Blanca, en empate técnico
Quedan solo tres semanas para que los ciudadanos estadounidenses acudan a las urnas a elegir a su próximo presidente y lo único claro hasta ahora es que la Casa Blanca no tiene aún un inquilino definido. Aunque el empate técnico parece favorecer ligeramente a Kamala Harris en el cómputo global, esto podría no ser suficiente para asegurarle la victoria debido al sistema del Colegio Electoral, donde el ganador de cada estado se lleva todos los votos electorales de ese estado (winner takes all). Además, el equipo de campaña del republicano Donald Trump es una máquina de marketing, y seguramente tiene sorpresas reservadas para el tramo final, cuando los indecisos deban decantarse por uno de los dos candidatos.
Ambos contendientes cuentan con estados que, a priori, pueden considerar “seguros”. Pero solo con ellos ninguno de los dos alcanzaría los 270 votos electorales necesarios para ganar. Hoy por hoy, la llave de la Casa Blanca está en siete estados, en su mayoría los mismos que ya protagonizaron una votación reñida en 2020: Nevada, Michigan, Carolina del Norte, Georgia, Wisconsin, Pensilvania y Arizona. Estos estados suman nada menos que 93 votos electorales que aún están “en el aire”.
Los territorios en disputa siguen muy ajustados, según las encuestas que resume diariamente el New York Times. Aunque Kamala Harris lidera a nivel nacional con una ventaja de dos puntos porcentuales sobre Donald Trump, los mencionados estados clave muestran diferencias mínimas, de apenas un punto en los promedios de las encuestas, inclinándose de manera distinta según la encuestadora. Hasta el domingo 13 de octubre, si Harris ganase todos los estados en los que lidera, obtendría los votos electorales necesarios para ganar. Sin embargo, encuestas como el Rasmussen Report proyectan a Trump como ganador por dos puntos. En resumen, todo puede pasar.
Desde Europa, estas elecciones se observan con sentimientos encontrados. Si bien el regreso del republicano podría reforzar la postura occidental ante una Rusia revanchista y una Asia en ascenso, la experiencia nos dice que Trump no tiene intención de que Estados Unidos siga siendo el “protector mundial”. Por otro lado, una presidencia demócrata podría percibirse como beneficiosa para los países del viejo continente, ya que el Partido Demócrata prometió en agosto “apoyar a Ucrania” y “fortalecer la OTAN” en un manifiesto publicado durante su Convención de Chicago. En tres semanas conoceremos el desenlace.
Miguel Ángel Rodríguez Caveda es periodista, ganador de tres premios Emmy y presidente de la consultora internacional de comunicación 3AW.