Miércoles 07/12/2016. Actualizado 12:04h

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La voz del lector

Felicitación a las autoridades civiles que objetan

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Muchos alcaldes piensan acogerse a la objeción de conciencia para no oficiar matrimonios "contra natura". Lo dicte quien lo dicte, una pera no puede confundirse con un naranjo. No es necesaria la fe religiosa para rechazar, por falso, el mal llamado matrimonio homosexual; pero sí mucha valentía para decir la verdad ante la imposición ideológica. Habrá muchos que traicionen su conciencia por miedo o cobardía, por ignorancia o ligereza..., o porque se es chaquetero o comediante. No están entre éstos, el Alcalde de León; ni el de Valladolid; ni el de Salamanca...; ni el de La Coruña, el socialista don Francisco  Vázquez, hombre valiente que sabe realizar el difícil malabarismo de ser socialista y cristiano coherente.

 

Hacer una ceremonia para casar a dos hombres o a dos mujeres, es una pantomima, un engaño, un paripé y una ofensa  a la institución familiar, que se asienta en la unión fecunda del hombre y la mujer.  Seremos el hazmerreír del mundo, si exceptuamos a Holanda, que, en estupidez e inmoralidad, nos lleva la delantera.

 

Lo de "matrimonio homosexual" evoca en mí, el cuento del rey con un traje de ilusión que todos alababan hasta que un niño exclamó: "¡el rey va corito!". No, no es posible casarse sino con una persona de sexo distinto, con la que nos complementamos y nos da la posibilidad de un amor pleno y fértil.

 

Llama la atención en un Estado democrático, que la ley se apruebe con el informe contrario del Consejo de Estado, del Consejo del Poder Judicial, de la Academia de Jurisprudencia y de todas las confesiones religiosas y gran parte de la opinión pública, como se ha demostrado en la Iniciativa Legislativa Popular, que ha recogido más de 600.000 firmas para pedir que el matrimonio se defina en el Código Civil como la unión  de hombre y mujer. Esta ley será vetada por el Senado y no parece constitucional. No sólo los populares y el socialista Vázquez votarán en contra.

 

La misma intención tiene Durán i Lleida, de Unión Democrática de Cataluña. Sería una memez achacarlo a homofobia, cuando, a lo que no están dispuestos es a falsificar la verdad ni a insultar la inteligencia.

 

A nadie se le debe obligar a echar una firma de modo despersonalizado, como si no pudiéramos ser fieles a nosotros mismos. El Tribunal Constitucional sentenció: "la objeción de conciencia forma parte del contenido del derecho fundamental a la libertad ideológica y religiosa reconocido en el artículo 16.1 de la Constitución" ( 11 de abril de 1985). 

 

Muchos socialistas admiran y estiman a Monseñor Óscar Romero, el Obispo mártir de El Salvador. Pues bien, él dijo muy claro en 1979: "la preferencia principal de un cristiano no es el marco político de un sistema o de un grupo, sino su fe en Cristo, la que nunca debe traicionar y ante la cual tiene que estar dispuesto a dejarlo todo".