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Pepiño, la Iglesia y la verdad

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El valiente Monseñor Rouco se atrevió a ofrecer diálogo al Gobierno. Un gesto rayano en la temeridad si observamos la trayectoria del actual Gobierno en lo que atañe a la Iglesia. En línea con esa trayectoria, no se hizo esperar la respuesta al ofrecimiento, servida por el inefable Pepe Blanco: diálogo con la Iglesia sí, pero "desde la verdad". Mira tú por dónde, después de veinte siglos repitiendo las palabras de su fundador "la verdad os hará libres", la Iglesia ha encontrado ¡por fin! la verdad: la guarda Pepiño. Sin duda este hombre pasará a la historia, pero aún no sé si lo hará por haber enseñado a la Iglesia dónde está la verdad o por el ridículo que se deriva de afirmaciones tan osadas. ¿Qué es la verdad en lo que al Gobierno y la Iglesia se refiere? La verdad es que el Gobierno ofende casi a diario la conciencia de la mayoría de los españoles. La verdad es que el Gobierno empobrece el nivel cultural de los jóvenes al privarles de la enseñanza de la religión. La verdad es que, en cambio, el Gobierno quiere impulsar la enseñanza del Corán en las escuelas. La verdad es que el Gobierno se empeña a destruir el matrimonio como institución natural. La verdad es que el Gobierno dice que en España hay cuatro millones de homosexuales cuando en realidad no llegan a un millón. La verdad es que, en lugar de preocuparse por ellos, el Gobierno hace gestos propagandísticos como anunciar que se podrán casar y adoptar. La verdad es que el Gobierno cuestiona la financiación de la Iglesia sin reparar en lo mucho que recibe de ella en acción social. La verdad es que el Gobierno ha creado una Fundación para financiar otras confesiones religiosas sin que nadie controle ese gasto. La verdad, en definitiva, es que el Gobierno apoya, sin el menor análisis, todo aquello que contradiga los principios de la moral católica. Y eso, la verdad, no demuestra mucho amor a la Verdad.