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Víctimas provocadoras del 11M

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La proximidad del segundo aniversario de la masacre de los trenes de cercanías lleva obligatoriamente al recuerdo, no sólo de la matanza, sino de nuestros seres queridos. Los ciudadanos que han vivido esta experiencia con menos cercanía, pueden tener más dificultades para comprender nuestros sentimientos. Creo que la verdad de la matanza, tan ansiada por todos, se nos escapa de las manos como si de algo etéreo se tratara. Las víctimas directas y algunos ciudadanos de buena voluntad, nos hemos movilizado en diversas ocasiones, reclamando de los Poderes Públicos el cumplimiento de sus promesas electorales respecto a la investigación de los atentados. No creo que la Constitución, ni el Estado de Derecho, ni el Código Penal, prohíban nuestro derecho, como víctimas, a exigir al Parlamento y a pedir a la sociedad, que nuestro derecho a conocer la verdad se traduzca en realidades y no en evasivas. Pues bien, con esa finalidad y con la total observancia de las normas de convivencia ciudadana, hemos llevado a cabo las siguientes acciones reivindicativas: Solicitar la continuidad de la Comisión Parlamentaria de Investigación. Presenciar la sesión de cierre de dicha Comisión. Solicitar la reapertura de la misma. Todas estas acciones se han llevado a cabo en el Congreso de los Diputados. En la primera ocasión, se nos dejó libertad plena para distribuir el documento "Por una Comisión Abierta" en la puerta del Congreso; cada parlamentario reaccionó según su criterio ante el documento que se les entregó. Los resultados son conocidos. Respecto a nuestra presencia en la sesión parlamentaria que sirvió para cerrar la Comisión de Investigación, los asistentes, fuimos registrados y cacheados por la policía de forma abusiva, según nuestra percepción. Las agendas personales fueron inspeccionadas. Algunos funcionarios nos advirtieron que no se podían hacer manifestaciones sobre lo visto y oído en el hemiciclo. Cuando advirtieron en nosotros algún gesto de aprobación o desaprobación, moviendo la cabeza, nos llamaron al orden, eso sí, de forma respetuosa. Esto contrastaba claramente con la presencia, el día anterior, de los afectados por el accidente del "Yak-45" El pasado día siete, acudimos nuevamente a las puertas del Congreso, sede de la soberanía popular, para entregar a nuestros representantes y a los ciudadanos en general, el documento "Queremos saber la verdad". Las fuerzas policiales nos expulsaron de la acera del Congreso y al cambiarnos de acera, nos pidieron que circuláramos para no interrumpir el paso de los viandantes, éramos seis personas. La policía actuó con corrección en todos los casos. Eso sí, había dos dotaciones, lo que equivalía a que cada víctima, disponía de una vigilancia policial de tres agentes. Hasta aquí los hechos. Cualquiera puede hacer sus reflexiones pero yo me atrevo a hacer alguna de las más simples: ¿Alguna víctima del terrorismo ha agredido a alguien en alguna ocasión? ¿Alguna víctima se ha tomado la justicia por su mano? ¿Las víctimas merecemos que se nos dediquen tantos esfuerzos de seguridad? Si dichos esfuerzos se hubieran dedicado a prevenir el 11-M, seguro que se habría evitado. Si se conociera la verdad seguro que las víctimas no tendríamos que salir a la calle. Investiguen y evitaremos a las víctimas provocadoras.