Martes 06/12/2016. Actualizado 01:07h

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Las grandes empresas públicas y privadas en Latinoamérica

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Lo paradójico es que, como española, me veo engañada, amedrentada y aplastada por los representantes de mi propio país en el extranjero.

Es llamativo el tratamiento suave que dan los medios al hecho de que encarcelen a dos altos directivos de la gran empresa española Repsol-YPF. Dichos directivos han estado 6 días en paradero desconocido, para finalmente entregarse a la justicia boliviana, acusados de contrabando. Según leo en la prensa, inmediatamente el Ministerio de Asuntos Exteriores, se ha puesto en contacto con la empresa Repsol YPF para darle todo su apoyo y para minimizar publicidad y "daños colaterales" y ha conseguido una "promesa" de buen trato por parte del gobierno boliviano. Veo con tristeza que lo que nos ha ocurrido a nosotros en Paraguay no es una excepción, es simplemente el “modus operandi” del Ministerio de Exteriores Español. Los directivos de la empresa pública española TRAGSA en Paraguay , fueron objeto de un allanamiento y una incautación de documentos relacionados con un delito de lesión de confianza y un intento de estafa. Han estado imputados, con medidas sustitutivas de prisión durante un año, con prohibición de salida del país y depósito de fianza hasta estas navidades pasadas que consiguieron contra todo pronostico judicial quedar liberados de responsabilidad alguna, por el momento. Para conseguir dicha hazaña, contaron con la colaboración y apoyo total de la Embajada de España en Paraguay y su embajador que incluso por escrito dejó claro su apoyo haciendo severas críticas a la Justicia Paraguaya. Consiguieron por el momento un sobreseimiento, en la actualidad recurrido, para evitar ir a Juicio usando entre otras cosas, los favores de abogados con carismática reputación, que propiamente ellos están imputados en otros casos. Lo mejor de lo mejor. Es decir, mediante la intervención de la Embajada de España en Paraguay, en concreto de su embajador Eduardo Díaz de Quesada, a través de una carta que obra en nuestro poder, unos directivos de una empresa pública, salen corriendo del país de rositas sin haber demostrando en ningún momento su inocencia. Por supuesto con la colaboración de la laxa, por no decir inexistente justicia paraguaya. (Según Transparencia Internacional, la justicia paraguaya tiene el honor de ser la tercera en corrupción del mundo, después de dos países africanos) Se preguntaran la razón de tanta presión para no ir a juicio oral, muy fácil, si llegaban a juicio oral tenía que venir a declarar un jefazo de la empresa estatal Tragsega. Aquí paz y después gloria. Lo paradójico es que, como española, me veo engañada, amedrentada y aplastada por los representantes de mi propio país en el extranjero. Sería un buen momento para controlar todo este tipo de situaciones de abuso de poder y manipulación de la débil justicia latina, con el beneplácito del Ministerio de Exteriores con el único fin de limpiar erróneamente el nombre de España. La justicia, debe ser justa incluso en estos lares, e incluso para los españoles protegidos por los intereses de Estado. ¡Ojalá, yo como española hubiera obtenido un mínimo apoyo o interés por parte de mi Embajada! No hay excepciones, no todos somos iguales ante el Estado Español, ni tenemos los mismos derechos.