Miércoles 28/09/2016. Actualizado 01:00h

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La homosexualidad a referendum

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¿Por qué los grupos de presión pro-homosexualismo evitan que se debata sobre temas relacionados con el mismo? ¿Por qué se ocultan aspectos fundamentales como sobre los que nos costará a los contribuyentes legalizar los matrimonios de homosexuales? ¿O las implicaciones de las adopciones de niños por homosexuales? ¿Cómo puede afectar la legalización de los matrimonios de homosexuales a mi familia? ¿Cuanto va a costar a mi, a mi familia y al resto de los ciudadanos este experimento de la ideología social radical en términos de impuestos y seguros?

 

¿Cómo puede uno justificar el dar el mismo trato a los matrimonios que a las parejas del mismo sexo cuando tales beneficios son negados a toda la gente que en nuestra sociedad  cuidan de parientes ancianos o disminuidos que no pueden reclamar esos beneficios como miembros de la familia a efectos fiscales o de seguros?

 

Sería trágico que justo cuando estamos viendo el impacto de esas erróneas ideas en las vidas de los niños de nuestro país fuéramos a legalizarlas. Esa filosofía de matrimonio es la que se enseñará a nuestros hijos y nietos en la escuela. Se les obligará a discutir el matrimonio en esos términos. Palabras comunes como marido y mujer se verán sustituidas por la de pareja. En las clases de preparación al matrimonio a los niños se les tendrá que enseñar acerca del sexo homosexual. Los padres que se quejen se les apodará "homófobos" y sus hijos sufrirán por ello.

Los proponentes del matrimonio homosexual usan el lenguaje de la apertura, tolerancia y diversidad, pero un efecto previsible de su éxito será el instaurar una era de intolerancia y discriminación tal como raramente se ha visto antes. Cada persona y cada religión que no esté de acuerdo será tachado de racista y se le discriminará abiertamente. Las instituciones religiosas se verán golpeadas por procesos judiciales si rehúsan comprometer sus principios (ahí está la petición de cierto grupúsculo contra los obispos para que se les persiga por homofobia).

Finalmente hay un claro desprecio a los derechos de los ciudadanos a decidir las condiciones bajo las que queremos vivir, trabajar y criar a nuestros hijos. Teníamos gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo; ahora tenemos gobierno sin el pueblo.

Independientemente de que uno esté a favor, en contra o indeciso sobre el matrimonio del mismo sexo, una decisión tan importante debería ser tomada en la forma democrática ordinaria: a través de una deliberación pública a la luz del día y con un referéndum.