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El señor Luís María Anson importantísimo periodista aunque ya en los inicios de un ligero declive, ha escrito un comentario sobre el libro “Jesús de Nazaret” del cardenal Ratzinger, -hoy Benedicto XVI, en el cultural de “El Mundo”.

Su espacio se llama “zigzag” y lo que ha escrito a mi modo de ver que no puede ser ni más superficial, ni más equivocado en sus juicios, ni más falto de educación. Para mí que creo que no ha leído el libro, todo lo más le habrá echado una ojeada para a continuación pergueñar un articulillo indigno de su fama como periodista.

Pues no señor Anson, el cardenal Ratzinger no ha escrito su libro “para salir al paso de interpretaciones literarias y audiovisuales que en los últimos tiempos han tratado de deformar la imagen evangélica de Jesús de Nazaret”. Su libro, según sus propias palabras, lo dice en el prologo, es fruto de un largo camino interior que empieza en su juventud, sobre los años cincuenta. Tampoco publica el libro expresamente como Papa. Al contrario, si se molesta usted en leer el prólogo verá como dice que “su libro no es de ningún modo una obra magisterial sino fruto de su búsqueda interior del rostro del Señor” y, añade con toda sencillez “que cualquiera puede contradecirle”.

Señor Anson, no da usted una. Comenta: que es un libro entre otras cosas “denso, un poco farragoso, demasiado científico y que no palpita”. Pues todo eso lo será para usted porque no lo entiende. Estoy segura de que si el Santo Padre hubiera escrito sobre las monarquías y lo maravilloso y conveniente que es para un país tener un sistema monárquico, a usted le hubiera encantado porque lo habría entendido.

Por último me parece una grosería literaria al menos, comparar sin venir a cuento un libro que se está analizando con otro que trata el mismo tema. Siempre se ha dicho que las comparaciones son odiosas, pero por supuesto usted tiene todo el derecho del mundo a preferir un autor a otro. Pero, ahora que meter en el mismo saco, al sacerdote José Luis Martín Descalzo, un hombre bueno en todas sus facetas con Ernest Renan “blasfemo europeo” como lo llamó Pío XI con toda razón, no me parece ni oportuno, ni inteligente y dejo aparte a Teilhard de Chardin, extraña ave que voló en su momento por el cielo de la Iglesia.

Señor Anson con todo respeto, le aconsejo que se dedique a la Monarquía y en concreto a Don Juan padre de nuestro querido y respetado rey. Y al cardenal Ratzinger, Benedicto XVI, déjelo tranquilo y no lo compare con nadie. A pesar de su opinión el libro sobre “Jesús de Nazaret” es una maravilla de claridad en la doctrina, de sencillez en la exposición de los temas y, por supuesto aunque usted diga que no palpita, si lo hace. Palpita lleno de amor a Jesucristo y al hombre. Por favor retome el libro, léalo de verdad, pregunte lo que no entienda, seguro que cambia su opinión sobre él y si no le gusta le devolvemos el dinero.