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Política

La presidenta del Tribunal Constitucional intentó evitar, personalmente, el “plantón” de Borrell a los magistrados que viajaron a Estrasburgo

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El viaje de los miembros del Tribunal Constitucional (TC) a la ciudad francesa, cónyuges incluidos, ha provocado un enorme enfado entre los magistrados. Borrell tenía previsto recibirlos a las 17:30 de este miércoles, como figura en su agenda personal. Pero lo que hubo fue un “plantón”. Los afectados hablan de “trato insultante”.

El encuentro con el presidente del Parlamento Europeo iba a ser de media hora de duración. Sin embargo, cuando los miembros del TC llegaron a la sede de este organismo se encontraron con que no había nadie para recibirles. Después del lógico desconcierto y de la pertinente petición de aclaraciones, los empleados de la empresa de seguridad del edificio –de la compañía Securitas- decidieron tratarles como a unos visitantes corrientes: paso por los controles de seguridad, identificación personal, obtención de acreditación…   Según los testimonios recogidos por El Confidencial Digital, la negativa de los magistrados fue rotunda y exigieron la presencia de Josep Borrell: debía bajar a recibirlos como es norma habitual del presidente al tratar con personalidades. Según las declaraciones de varios testigos, la propia presidenta del TC, María Emilia Casas, intentó contemporizar y calmar los ánimos. Además, hizo todo lo posible por contactar personalmente con los miembros del gabinete de Borrell. Fue en vano.   Fuentes oficiales de la comitiva quitan hierro al asunto y hablan de una simple confusión. Según sus palabras, todo estuvo motivado por la nacionalidad del conductor del autobús, un ciudadano francés que les condujo a la puerta equivocada del Parlamento. De ahí que nadie de esa zona hubiera sido alertado de la llegada de los miembros del TC español. No obstante, los afectados hablan de trato descortés e insultante pues –declaran- el presidente del Parlamento Europeo debía estar allí para recibirles.   Posteriormente, durante su visita a la embajada de España en Estrasburgo, los magistrados recibieron una disculpa por lo sucedidodel propio Josep Borrell.