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El desalojo del Bernabéu pudo acabar en tragedia: descoordinación policial, los jugadores de la Real sin protección

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Aunque afortunadamente no hubo que lamentar ninguna desgracia, ECD ha sabido que –en contra de las versiones publicadas- el desalojo del pasado domingo del Estadio Santiago Bernabéu fue un auténtico caos organizativo, que estuvo apunto de terminar en tragedia. Miembros de las Fuerzas de Seguridad denuncian el modo “irresponsable” con que la Dirección General de la Policía manejó la crisis tras el anuncio de bomba.

Aunque afortunadamente no hubo que lamentar ninguna desgracia, ECD ha sabido que —en contra de las versiones publicadas- el desalojo del pasado domingo del Estadio Santiago Bernabéu fue un auténtico caos organizativo, que estuvo apunto de terminar en tragedia. Miembros de las Fuerzas de Seguridad denuncian el modo “irresponsable” con que la Dirección General de la Policía manejó la crisis tras el anuncio de bomba. Según fuentes policiales consultadas por este confidencial, el Director General de la Policía, Víctor García Hidalgo, presente en el palco del Bernabéu, ordenó el desalojo del estadio sin informar previamente a las Unidades de Intervención —es decir, las fuerzas de Seguridad que se encontraban en el campo-, que se enteraron de la evacuación por megafonía y no pudieron coordinar debidamente, como es su cometido, el desalojo. Fuentes vinculadas a García Hidalgo responden que el Director General habló con tres personas: el Subdirector General Operativo, el Comisario General de Seguridad Ciudadana y el Comisario Jefe de las Unidades de Intervención. Lo cierto es que la orden de desalojo no llegó a los agentes, que se enteraron por los altavoces. Según las citadas fuentes de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, los hechos se desarrollaron de la siguiente forma: --En contra de las versiones oficiales publicadas, el aviso de atentado se conoció a las 20:15, y no entre las 20:30 y las 20:40, como también sostienen portavoces oficiales del Real Madrid. A esa hora, las Unidades de Intervención presentes en el estadio conocieron la llamada al diario Gara alertando sobre la presencia de un artefacto explosivo, que estallaría a las 21:00 horas. --Poco después de conocerse la amenaza, las Unidades de Intervención siguieron el protocolo establecido para estas situaciones: chequeo de la zona de vomitorios, torres, escaleras, servicios y demás instalaciones. --Tras realizar el rastreo oportuno, que duró alrededor de 25 minutos, a las 20:40 se comunica que el registro ha resultado infructuoso: no se ha encontrado nada. Las fuentes policiales apuntan que se reciben una media de entre 6 y 7 amenazas de bomba al año en el Bernabéu durante los partidos. Siempre se procede de la misma manera y, tras el pertinente rastreo, si nada se ha encontrado, se hace caso omiso al anuncio. --El pasado domingo, sin embargo, tras la mencionada operación (en torno a las 20:45 de la noche), las Unidades de Intervención se vieron sorprendidas al escuchar a través de la megafonía el anuncio ordenando la evacuación del estadio. Fuentes policiales insisten en que no existió aviso previo a sus hombres por parte de la Dirección General de la Policía. --De este modo, los agentes asistieron impotentes al hecho de que cerca de 75.000 personas empezaban a desalojar las instalaciones sin que ellos mismos estuvieran movilizados para coordinarlo. Afortunadamente, la operación se desarrolló con rapidez y sin incidentes, pero no habría sido extraño —explican- que la salida urgente de 75.000 personas, sin las debidas instrucciones y coordinación por parte de los Cuerpos de Seguridad, hubiera provocado momentos de tensión, congestiones y demoras que podrían haber resultados fatales. --Otro hecho relevante que se derivó de esta anómala situación fue que las Unidades de Intervención, al no ser avisados previamente del desalojo, no pudieron escoltar a los jugadores de la Real Sociedad. Estos terminaron mezclados entre el público y —por eso- expuestos a posible agresiones en momentos de tanta tensión, habida cuenta de que la amenaza de explosivo se adjudicaba a ETA. Los miembros de las Fuerzas de Seguridad a los que ha tenido acceso este confidencial todavía no dan crédito a lo ocurrido y se formulan las siguientes preguntas: “¿Por qué no se avisó previamente a las Unidades de Intervención?”. “Si tan verídica y creíble era la amenaza, ¿por qué se esperó hasta las 20:45 para ordenar la evacuación cuando se había comunicado que a las 21:00 horas estallaría el artefacto?”.