Sábado 03/12/2016. Actualizado 01:21h

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El robo de cobre en una estación provoca retrasos en los Cercanías madrileños en plena hora punta

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Los trenes madrileños de Cercanías de las líneas C7 y C8 han sufrido retrasos de entre 20 y 30 minutos esta mañana, en plena hora punta. El motivo, el robo de cables de cobre en las inmediaciones de la estación madrileña de Ramón y Cajal.

En la madrugada de ayer a hoy se ha producido un robo de cable de cobre en las inmediaciones de la madrileña estación de Ramón y Cajal. Este material se encuentra, por ejemplo, en los cables de catenaria –aquellos que suministran electricidad a los trenes – o el cableado de seguridad, por lo que la sustracción del cable de cobre, aunque sea en pequeñas cantidades, afecta al funcionamiento de la red ferroviaria.

Tanto ADIF como RENFE señalan que la avería se solucionó a las 8:47 de hoy, aunque de acuerdo con usuarios de las líneas afectadas, los retrasos en los trenes se han producido hasta pasadas las 10 de la mañana. Esta demora ha podido ser especialmente inoportuna para aquellos madrileños que normalmente utilizan la EMT pero que, debido a la huelga de autobuses, han preferido llegar hasta sus lugares de trabajo en tren.

Como explican desde ADIF, este tipo de robos no es novedad, ya que vienen registrándose desde hace tiempo, aunque distinguen entre distintos grupos de delincuencia dedicados a este lucrativo negocio (unos 60 metros de cable de cobre pueden alcanzar los 2.000 euros).

Para evitar este tipo de incidentes han implementado las medidas de seguridad, de forma que hay patrullas de vigilancia que circulan por zonas especialmente “atractivas” como las estaciones o tramos en obras. En la misma línea, ha aumentado el número de vías férreas protegidas por vallas. Pese a la intensificación de estos controles, “es imposible vigilar constantemente los más de 13.500 km de tendidos”, reconocen desde ADIF.

En RENFE apuntan que estas sustracciones no son recurrentes en las líneas de Cercanías, aunque no es la primera vez que pasa. En concreto, los robos de cobre registrados en Chamartín han afectado al sistema de señales, lo que repercute en la puntualidad de líneas que como la C7 recorren la periferia madrileña a modo de M30 ferroviaria.

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