Casas reales

Felipe VI pide a las instituciones “colaboración leal” y “respeto a la Constitución y a las leyes” en pleno choque por el TC y el CGPJ

Anima a reflexionar sobre los riesgos de la división y el deterioro de la convivencia, y apunta que los españoles tienen que decidir “todos juntos” su destino

El rey Felipe, en el discurso de Nochebuena desde el Palacio de la Zarzuela.
photo_camera El rey Felipe, en el discurso de Nochebuena desde el Palacio de la Zarzuela.

“Todos deberíamos realizar un ejercicio de responsabilidad y reflexionar de manera constructiva sobre las consecuencias que ignorar esos riesgos puede tener para nuestra unión, para nuestra convivencia y nuestras instituciones”.

Esa fue la fórmula que escogió Felipe VI en su discurso de Nochebuena para referirse a la crisis institucional que vive en España, con consecuencia de los enfrentamientos cruzados que mantienen el Gobierno de Pedro Sánchez y los partidos que lo integran, las Cortes Generales, la oposición, el Consejo General del Poder Judicial y el Tribunal Constitucional.

Durante los 12 minutos y medio de mensaje, grabado en el Salón de Audiencias del Palacio de la Zarzuela, el jefe del Estado habló de tres riesgos a los que se enfrenta la democracia en España: la división, que “hace más frágiles a las democracias” mientras que “la unión, todo lo contrario, las fortalece”; el deterioro de la convivencia; y la erosión de las instituciones.

Desde hace semanas no pocas voces habían señalado al rey para que, en ejercicio de su potestad constitucional de arbitrar y moderar el funcionamiento regular de las instituciones, tomara la iniciativa para tratar de rebajar el conflicto entre poderes e instituciones del Estado.

Por ello se esperaba con cierta expectación el mensaje de Nochebuena de este año, que llega apenas días después de que el Tribunal Constitucional tomara la decisión de suspender la tramitación en el Senado de las disposiciones que modificarían las leyes orgánicas del TC y del CGPJ.

Esa decisión, y las iniciativas tanto del PSOE y de Podemos para impulsar las reformas legales, como del PP para tratar de paralizarlas, han provocado que cada sector político denuncie que sus oponentes están dando “un golpe de Estado”.

Sin menciones directas

Ante esta tensión institucional, en su discurso Felipe VI expresó su confianza en “la España que busca la serenidad, la paz, la tranquilidad”.

Sin mencionar en ningún momento a los organismos e instituciones implicados en la crisis actual, el rey se refirió a “la erosión de las instituciones”.

“Necesitamos fortalecer nuestras instituciones”, según don Felipe, para que sean “unas instituciones sólidas que protejan a los ciudadanos, atiendan a sus preocupaciones, garanticen sus derechos, y apoyen a las familias y a los jóvenes en la superación de muchos de sus problemas cotidianos”.

“Respeto a la Constitución”

A renglón seguido, el rey deslizó que esas instituciones deben responder al interés general, ejercitar sus funciones “con colaboración leal, con respeto a la Constitución y a las leyes”, y ser “un ejemplo de integridad y rectitud”. “Y este es un propósito diario con el que las instituciones debemos estar siempre comprometidas”, apostilló, hablando en este caso en primera persona.

Sobre el riesgo del deterioro institucional pidió reflexionar, así como sobre los peligros de la división y del “deterioro de la convivencia”, otro asunto que preocupa al rey, y sobre el que afirmó que es necesario “anteponer la voluntad de integrar frente al deseo de excluir”.

 

Decidir “todos” los españoles juntos

En un contexto en el que también ha vuelto al debate público la idea de un referéndum o una “consulta” de independencia en Cataluña, lanzada por Esquerra Republicana de Catalunya al PSOE de Pedro Sánchez y apoyada por Podemos, tampoco pasó desapercibido otro punto del mensaje del rey.

“Somos una de las grandes naciones del mundo, con muchos siglos de historia, y los españoles tenemos que seguir decidiendo todos juntos nuestro destino, nuestro futuro”, expresó Felipe VI, “cuidando nuestra democracia; protegiendo la convivencia; fortaleciendo nuestras instituciones”, de nuevo.

En el contexto de la actual situación política e institucional de España, el rey hizo un llamamiento -que ya es habitual en todos sus grandes discursos, sobre todo en Nochebuena- a defender el espíritu con el que se redactó la Constitución, y los valores de la carta magna.

“Han pasado ya casi 45 años desde la aprobación de la Constitución y claro que han cambiado, y seguirán cambiando, muchas cosas. Pero el espíritu que la vio nacer, sus principios y sus fundamentos, que son obra de todos, no pueden debilitarse ni deben caer en el olvido”, según don Felipe, ya que “son un valor único en nuestra historia constitucional y política que debemos proteger, porque son el lugar donde los españoles nos reconocemos y donde nos aceptamos los unos a los otros, a pesar de nuestras diferencias; el lugar donde hemos convivido y donde convivimos en libertad”.

Según el rey, la convivencia ha sido “fundamento” de la “libertad y el progreso” vividos en España en los últimos 40 años.

La guerra de Ucrania y la UE

El jefe del Estado comenzó su discurso hablando de la guerra de Ucrania, y de la situación de los ucranianos tras la invasión de Rusia: “A los ucranianos refugiados en nuestro país y a todos sus compatriotas les enviamos, especialmente hoy, nuestro recuerdo y afecto”.

Definió como inadmisible las fracturas europeas que afectan a Ucrania. “Estamos así, ante una nueva guerra en Europa y nuestra seguridad también se ha visto afectada”, en una alusión directa a la amenaza de Putin.

A su vez, quiso recordar la importancia que cobró Madrid, como centro de reunión de la cumbre de la OTAN, sobre la que dijo que “sirvió para reforzar la unidad de todos los miembros y también de la Unión Europea”.

En esta parte que dedicó (como también hacía Juan Carlos I) a hablar de asuntos internacionales, don Felipe destacó la importancia de que “la voz de España se haga oír en la Unión Europea y en las instituciones internacionales”.

Subida de precios

Como viene siendo habitual, la economía ocupó también un año más el discurso navideños del jefe de Estado. Tras hacer esta introducción generalista y europea, no olvidó la delicada situación que atraviesan muchos hogares españoles y la inseguridad que ha generado tras la subida de precios en los alimentos.

“La calefacción, la luz, la gasolina, han acabado siendo fuente de preocupación y los poderes públicos deben paliar sus efectos económicos y sociales”, lamentó.

De esta manera, el rey reconoció el esfuerzo de los españoles y que asegura; “debemos renovarnos y adaptarnos a los tiempos, teniendo en cuenta valores como: la serenidad, valentía, creatividad y solidaridad”.

Diálogo y entendimiento

Felipe VI tampoco esquivó la preocupante erosión de las instituciones. En ella hizo alusión a la Constitución y elementos y valores primordiales que nos definen como sociedad: el diálogo y el entendimiento, entre otros.

Con todo ello, animó a los españoles a que apuesten por la unión y convivencia que ha definido como “nuestro mayor patrimonio”.

Finalmente, quiso recalcar el objetivo común que nos une como sociedad y que debemos seguir compartiendo, con un espíritu renovado y adaptado a los tiempos. En una sociedad valiente, abierta, creativa y solidaria. “En manos de nosotros está”, concluyó.

El cierre, como ya empieza a ser habitual, lo hizo el rey utilizando no sólo el castellano, sino también el catalán y el valenciano, el vasco y el gallego, para desear una feliz Navidad.

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