Casas reales

“Me tengo que ir un tiempo fuera”. Así se despidió don Juan Carlos de sus íntimos

“Quieren acabar conmigo”. “No me he llevado un duro de los españoles”. “Volveré siempre que quiera”. Su queja: “Han creído a Corinna más que a mí”

Rey Juan Carlos.
photo_cameraRey Juan Carlos.

Juan Carlos I dedicó el fin de semana a despedirse de sus más íntimos, antes de que se conociera la noticia de que abandonaba España. Llamó por teléfono personalmente a la mayoría de sus amigos, e intercambió mensajes de móvil con otros, para comunicarles que había decidido “irse un tiempo fuera”. Y compartió con ellos algunas reflexiones sobre los “amargos momentos” que atraviesa.

Tal y cómo contaba este martes el diario El Mundo, don Juan Carlos se despidió, entre otros, de algunos viejos amigos empresarios antes de iniciar esta nueva fase de su vida, pero sin transmitir ningún dramatismo.

“Me dijo con toda normalidad que quizá vuelve en septiembre”, aseguraba al periódico uno de los allegados que más le ha frecuentado en los últimos tiempos.

“Me voy un tiempo fuera”

Confidencial Digital ha tenido acceso a los detalles de algunas de las conversaciones íntimas que el rey emérito mantuvo por teléfono durante el fin de semana con algunos de sus más allegados, a quienes comenzó agradeciendo que le estén apoyando en estos “amargos momentos”, como él mismo los calificó.

Durante la charla telefónica, Juan Carlos I se mostró “tranquilo”, asegura uno de los empresarios con los que conversó, solo unas horas antes de abandonar el Palacio de la Zarzuela, su residencia durante los últimos 58 años.

Según ha sabido ECD, entre los contactados figuran el ex presidente de la constructora OHL, Juan Miguel Villar Mir, y el periodista Raúl del Pozo. A todos, les trasladó el mismo mensaje, con un cierto de tono de tristeza: “Me tengo que ir un tiempo fuera”.

“Quieren acabar conmigo”

Horas antes de abandonar La Zarzuela, el rey emérito compartió también con sus íntimos el descontento por el tratamiento que en los medios de comunicación se está haciendo de su vida privada.

“No van a parar hasta que acaben conmigo”, ha lamentado en estas conversaciones privadas.

Hay que recordar que don Juan Carlos señala en la carta a su hijo Felipe VI que “guiado por el convencimiento de prestar el mejor servicio a los españoles, a sus instituciones y a ti como Rey, te comunico mi meditada decisión de trasladarme, en estos momentos, fuera de España”.

Y que se marcha “ante la repercusión pública que están generando ciertos acontecimientos pasados de mi vida privada”.

“Lo que os gusta es matarme”

Según ha sabido Confidencial Digital, en el entorno de don Juan Carlos recuerdan ahora un amargo comentario que realizó en el año 2011, para mostrar su disgusto por el tratamiento negativo que la prensa estaba haciendo sobre su estado de salud.

“Lo que os gusta es matarme y ponerme un pino en la tripa todos los días. Eso es lo que hacéis la prensa”, exclamó don Juan Carlos a un reducido grupo de reporteros que cubrían un acto en la Zarzuela en junio de 2011 y que le habían preguntado cómo se encontraba ante su próxima intervención en una rodilla.

Ahora, aseguran, el monarca admite que atraviesa una situación similar con los comentarios a diario en la prensa sobre sus negocios personales.

“Vendré siempre que quiera”

En las llamadas telefónicas a sus íntimos, don Juan Carlos ha insistido en este mensaje de esperanza: “Vendré a España siempre que quiera”.

Incluso, a alguno de ellos le ha transmitido su intención de volver en los próximos meses, por ejemplo, a disfrutar de una de sus aficiones: la caza.

Interpretan que esta afirmación muestra que su estancia en el extranjero tiene carácter temporal, “ya que no se trata de instalarse en un destino definitivamente, sino que, como mencionó en la carta remitida a su hijo, la salida del país solo corresponde a su voluntad de trasladarse, en estos momentos, fuera de España”.

“No me he llevado ni un euro”

Los amigos del rey emérito con los que ha podido contactar ECD revelan otro de los mensajes que ha trasmitido en estas llamadas de despedida: “Siempre podré decir que no me he llevado ni un euro de los españoles”.

En algunas de estas conversaciones íntimas ha admitido que su “mayor error” ha podido ser ocultar dinero a la Hacienda Pública, en referencia –sin citarlo expresamente- a los 65 millones que recibió de Arabia Saudí. 

Un regalo que, como otros recibidos durante su reinado, como la residencia de La Mareta, en Lanzarote, -regalo del rey Hussein de Jordania-, tenía obligación de entregar a Patrimonio Nacional.

“Pero jamás he metido la mano en la caja”, insiste don Juan Carlos.

“Han creído más a Corinna que a mí”

Otra de las amargas quejas del rey emérito es que se este dando total veracidad en los medios de comunicación a las declaraciones de Corinna Larsen, sin tener en cuenta que es precisamente a ella a quien investiga la Justicia suiza.

En su entorno recuerdan que la comisión rogatoria llega a España porque ella intenta defenderse involucrando y culpando al rey emérito. Es entonces cuando la Justicia suiza pide a España que aclare qué hay de verdad en esas acusaciones.

Tras decir que no le queda otra que aguantar el chaparrón, el rey emérito lamenta ante sus amigos: “Han creído más a Corinna que a mí”.

Una salida discreta de Zarzuela

La Casa Real hizo público el lunes la intención del rey Juan Carlos I de abandonar España para liberar de presión a Felipe VI.

Según publicaba este martes el diario ABC, el rey emérito abandonó Zarzuela el domingo tras escribirle la carta a su hijo y pasó la noche en la localidad pontevedresa de Sanxenxo, lugar que ha frecuentado durante los últimos años por la amistad que le une a Pedro Campos y donde ha ejercido la práctica de la vela.

Confidencial Digital ha podido confirmar, por personal próximo a la Zarzuela, que los servicios de seguridad de la Casa del Rey diseñaron un despliegue para una “salida discreta y ordenada” de don Juan Carlos. Y que la salida se produjo a última hora del domingo.

Explican que “no se utilizó un séquito especialmente aparatoso de vehículos”, precisamente porque se quería asegurar que el anuncio se realizaba ya con el rey emérito fuera del territorio nacional. De hecho, aseguran que el monarca abandonó la residencia en “un coche bastante discreto” para poder pasar desapercibido.

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