Defensa

Los blindados desplegados en Afganistán son ahora más seguros. Así ha reforzado Defensa los RG-31 sudafricanos. Vea imágenes exclusivas

Defensa no quiere que mueran más soldados en Afganistán por falta de medidas suficientes de protección. La insurgencia perfecciona cada vez más sus artefactos explosivos, los riesgos de atentado o emboscada aumentan, y el ministerio sabe que los vehículos son blanco habitual de los talibanes. Por eso se ha puesto a mejorar las características de los blindados.

Los únicos vehículos que utilizan las tropas españolas a día de hoy por las carreteras afganas son los RG-31, una vez que han sido retirados los viejos e inestables BMR (blindados medios de ruedas). El nuevo transporte, de fabricación sudafricana, fue presentado por la propia ministra, en noviembre, en Córdoba, como “el más moderno y seguro del mercado”.

La configuración de los bajos del blindado en forma de cuña hace que se reduzcan considerablemente los daños provocados por las explosiones que se produzcan desde el suelo. No se garantiza al cien por cien la seguridad de los militares que viajen en el interior del habitáculo, pero sí minimiza las consecuencias.

Sin embargo, los insurgentes afganos, no sólo colocan artefactos enterrados en los caminos. También tirotean y lanzan proyectiles contra los vehículos que circulan por el país. Y Defensa ha querido extremar las precauciones ante este tipo de ataques.

Según ha podido saber El Confidencial Digital, el Ejército de Tierra ha reforzado con unas placas de acero los RG-31 que ha enviado a Afganistán. Se trata de planchas de seis centímetros de grosor, que robustecen el exterior del blindado y que se suman al blindaje monolítico cerámico de quince centímetros que lleva de fábrica el vehículo.

El objetivo, según las fuentes consultadas por ECD, es evitar que el interior del habitáculo pueda ser alcanzado por proyectiles de gran calibre disparados a distancia que utilizan los talibanes. Los datos que obran en poder de Defensa indican, además, que la insurgencia afgana está empleando ‘misiles’ con cabezas reforzadas para lograr una mayor penetración en los objetivos.

Con las placas adicionales, indican las mismas fuentes, se pueden minimizar los daños de los proyectiles, “aunque la seguridad total no existe”, advierten.

Estas placas de blindaje instaladas en los RG-31 aumentan el peso del vehículo y hacen más difícil la conducción, apuntan militares que han podido probar esos cambios en el vehículo.

Además, el cierre de puertas y escotillas también se complica con el blindaje adicional. De hecho, en el portón trasero y en las laterales del vehículo se ha instalado un dispositivo hidráulico que sólo funciona con el motor en marcha. En caso de que esté apagado, la apertura y cierre resultan difíciles.

A continuación puede ver varias imágenes exclusivas de los nuevos RG-31 modificados:

En la puerta se puede observar el blindaje de fábrica de 15 milímetros y la placa adicional de seis.

En la parte inferior derecha de la imagen se ve el sistema hidráulico de apertura de la puerta.

La parte trasera del RG-31.

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