Un coloso de inteligencia militar atraca en Tenerife: su misión es más delicada de lo que parece

Un imponente buque francés de inteligencia militar ha atracado discretamente en el puerto de Santa Cruz de Tenerife. Se trata de una embarcación única en su clase que forma parte de un sistema de vigilancia altamente sofisticado.

Su llegada se produce pocos días después de una evacuación de emergencia en alta mar, durante una misión a 40 millas al oeste de La Palma. La operación fue coordinada por Salvamento Marítimo, que movilizó un helicóptero para rescatar a un tripulante.

El Monge, buque clave en la defensa europea, ya está en Tenerife
El Monge, buque clave en la defensa europea, ya está en Tenerife

El Monge: una pieza única en la estrategia militar europea

El Monge (A 601), operado por la Marine Nationale, es el único buque de su tipo en activo en Europa. Su especialidad es la inteligencia de señales (SIGINT), incluyendo electrónica (ELINT) y comunicaciones (COMINT), lo que lo convierte en una herramienta vital para las fuerzas armadas francesas.

Con base en el seguimiento de misiles balísticos y pruebas espaciales, el Monge colabora estrechamente con la Agencia Espacial Europea en programas como Ariane. Esta doble vertiente lo sitúa en una posición estratégica entre la defensa y la investigación aeroespacial.

Un gigante tecnológico con presencia en aguas canarias

La embarcación llegó el 15 de julio al muelle sur del puerto tinerfeño, asistida por los remolcadores “VB Tenerife” y “VB Canarias”, de Boluda Towage. De perfil inconfundible, destaca por sus radomos esféricos de gran tamaño y su capacidad para operar medios aéreos y telemetría avanzada.

El pasado 7 de julio, cuando se encontraba a unas 40 millas de La Palma, fue escenario de una evacuación urgente coordinada por el Centro de Coordinación de Salvamento Marítimo de Tenerife, que desplegó el helicóptero Helimer 201 para evacuar a un miembro de la tripulación.

Un coloso marítimo diseñado para largas misiones

El Monge fue construido en los astilleros de Saint-Nazaire y entró en servicio en noviembre de 1992. Con 225,6 metros de eslora, 24,84 metros de manga y un calado de 7,6 metros, desplaza 21.000 toneladas y alcanza una autonomía de 17.000 millas náuticas a velocidad económica.

Está propulsado por dos motores Pielstick sobre un único eje, con una velocidad máxima de 16 nudos. Su autonomía y equipamiento lo convierten en una plataforma ideal para operaciones de seguimiento de misiles y ensayos balísticos intercontinentales.

Vigilancia estratégica desde el Atlántico

El despliegue del Monge en el Atlántico, y más concretamente en aguas próximas al archipiélago canario, responde a una planificación estratégica que busca cubrir rutas aéreas y espaciales clave. Su papel en la observación de lanzamientos y trayectorias es crucial para el sistema de defensa europeo.

Además, su presencia coincide con otras maniobras y movimientos navales en la zona, incluidos ejercicios con cazaminas de la Armada española, lo que sugiere una actividad coordinada en materia de defensa y vigilancia tecnológica.

Un visitante inusual con funciones críticas

La llegada del Monge no solo ha despertado interés en el ámbito militar, sino también entre la comunidad científica, por su vinculación con programas espaciales. Su tecnología permite recopilar información desde el océano, sin necesidad de estaciones terrestres intermedias.

Este tipo de embarcaciones, escasas a nivel mundial, refuerzan el papel del Atlántico como eje de operaciones estratégicas. La escala en Tenerife refuerza además la posición de Canarias como punto clave para operaciones de observación, tanto militares como científicas.

Una presencia que no pasa desapercibida

A pesar de su perfil técnico y reservado, el Monge destaca por su tamaño y su silueta, reconocible incluso a distancia. Su paso por Santa Cruz de Tenerife ha sido documentado por entusiastas navales y medios locales, subrayando su singularidad en el panorama marítimo europeo.

En una era de creciente tensión geopolítica y vigilancia global, la actividad de buques como el Monge adquiere una relevancia que va más allá del ámbito militar. Se trata de plataformas móviles que combinan ciencia, defensa y tecnología en un mismo casco de acero.

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