Dos nuevos BAM para la Armada con un refuerzo inesperado desde Cádiz

El Gobierno ha confirmado la construcción de dos Buques de Acción Marítima en los astilleros de Navantia en Cádiz. El contrato, valorado en 700 millones de euros, garantiza carga de trabajo hasta 2030 y la creación de miles de empleos en la Bahía.

El anuncio, realizado por la vicepresidenta y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, se enmarca en un momento clave tanto para la industria naval como para la Armada española, que sumará nuevas unidades a su actual flota de seis BAM. Pero lo más relevante no está en el número de buques, sino en una capacidad que transformará su papel estratégico.

Navantia construirá dos BAM con capacidad antisubmarina
Navantia construirá dos BAM con capacidad antisubmarina

El Ejecutivo autorizó en junio de 2023 la adquisición de dos nuevos BAM, y ahora el acuerdo con Navantia se ha hecho oficial. La firma se llevará a cabo en los astilleros de Puerto Real, consolidando a la Bahía de Cádiz como uno de los polos estratégicos de la construcción naval militar en España. Según el Ministerio de Hacienda, la inversión generará en torno a 2.000 puestos de trabajo entre empleos directos, indirectos e inducidos. Más información oficial puede consultarse en la página del Ministerio de Defensa.

Los nuevos buques recibirán las denominaciones P-47 y P-48 y formarán parte del programa BAM III. A diferencia de los seis BAM ya en servicio —cinco construidos en Cádiz y uno en Ferrol—, estas unidades incorporarán por primera vez sistemas de guerra antisubmarina (ASW, Anti-Submarine Warfare). Esta capacidad responde al creciente riesgo en escenarios como el Báltico, donde el sabotaje a cables submarinos y la actividad de submarinos rusos se ha intensificado.

Características de los BAM actuales

La Armada dispone actualmente de seis Buques de Acción Marítima, que miden 93,9 metros de eslora, 14,2 metros de manga y 4,5 metros de calado. Los cuatro primeros desplazan 2.670 toneladas, mientras que los dos más recientes alcanzan las 2.840 toneladas. Su versatilidad ha convertido a los BAM en plataformas clave para misiones de vigilancia, control de espacios marítimos y operaciones internacionales bajo bandera de la OTAN y la Unión Europea.

Novedades del programa BAM III

El salto cualitativo de las nuevas unidades reside en la incorporación de sensores y armamento para operaciones antisubmarinas. Además de la capacidad ASW, se espera que los buques puedan integrar misiles antibuque Naval Strike Missile (NSM), desarrollados por la compañía noruega Kongsberg Defence & Aerospace, lo que ampliará también su función en guerra antisuperficie (ASuW).

Refuerzo frente a amenazas híbridas

Más allá de la detección y neutralización de submarinos, la capacidad ASW permitirá proteger infraestructuras críticas como cables de telecomunicaciones y gasoductos submarinos. Este refuerzo llega en un contexto internacional marcado por la tensión con Rusia y la necesidad de asegurar el control de rutas estratégicas en el Atlántico y Mediterráneo.

Impacto industrial y tecnológico

La construcción de estos BAM en Cádiz se suma a otros programas en marcha en Navantia, como el BAM-IS (Intervención Submarina), con un presupuesto de 200 millones de euros, y la participación en el contrato de tres buques de apoyo logístico para la Royal Navy británica. La combinación de estos proyectos garantiza un nivel de actividad sostenido en Puerto Real y refuerza la competitividad internacional del astillero.

El futuro de la Armada

Las nuevas unidades antisubmarinas suponen un paso más hacia la modernización de la flota española. A medio plazo, la Armada contempla también la incorporación de un portaaviones convencional, proyecto aún en fase conceptual y para el cual el astillero de Puerto Real podría ser el escenario ideal, dada su infraestructura con dique seco de grandes dimensiones.

En definitiva, los dos BAM antisubmarinos marcarán un antes y un después en la capacidad de la Armada, combinando versatilidad operativa y un refuerzo en defensa frente a las amenazas submarinas y de superficie que dominan los escenarios marítimos del siglo XXI.

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