El Ejército español estrena un blindado con un escudo capaz de detener misiles y drones
El Ejército de Tierra ha iniciado un programa estratégico sin precedentes que transformará su flota acorazada en la próxima década. La decisión supone la sustitución progresiva de vehículos históricos por una plataforma única de cadenas que servirá como base para una nueva generación de blindados.
El plan, respaldado con una inversión pública cercana a los 2.000 millones de euros, contempla la llegada de cientos de unidades destinadas a reforzar la capacidad operativa. Sin embargo, la principal novedad no reside en el volumen de la inversión, sino en una tecnología avanzada que permitirá a estos blindados resistir ataques imposibles para modelos anteriores.
Una revolución en el Ejército de Tierra
El Ministerio de Defensa ha confirmado que la modernización de las brigadas acorazadas se articulará en torno a una única plataforma de cadenas. Este modelo sustituirá de manera definitiva a los veteranos M113, en servicio desde hace más de medio siglo. La medida busca simplificar la logística, abaratar el mantenimiento y crear una familia homogénea de blindados. Según datos del Ministerio de Defensa, la primera fase ya cuenta con financiación asegurada.
El programa incluye dos variantes principales: el Vehículo de Apoyo a Cadenas (VAC), orientado a misiones logísticas, y el Vehículo de Combate de Cadenas (VCC), diseñado como punta de lanza en operaciones militares. Ambos compartirán chasis y sistemas básicos, lo que permitirá una producción más eficiente y un adiestramiento unificado.
Inversión inicial y proyección futura
La fabricación del primer lote de 394 VAC ha sido adjudicada con una inversión de 1.953 millones de euros. No obstante, la previsión total supera el millar de unidades, distribuidas en al menos diez variantes. Estas incluirán desde ambulancias blindadas y centros de mando móviles hasta portamorteros y puestos de comunicaciones.
El componente sanitario adquiere un protagonismo especial: se prevé la incorporación de vehículos médicos acorazados capaces de evacuar heridos bajo fuego enemigo, garantizando la asistencia en entornos hostiles.
Un blindado con capacidades inéditas
El nuevo VCC representará un salto cualitativo en protección y poder de fuego. Estará equipado con una torre de empleo remoto y un cañón automático de 30 milímetros, además de misiles anticarro de última generación. Su tripulación base será de tres militares, con capacidad para transportar un pelotón de ocho efectivos.
El aspecto más innovador es la integración de un Sistema de Protección Activa (APS), capaz de interceptar proyectiles y drones antes de impactar en el blindaje. Esta tecnología, considerada como la más avanzada en defensa acorazada, convierte al vehículo en un blindado prácticamente indestructible frente a ataques convencionales.
Un escudo contra drones y misiles
El APS funciona mediante sensores y contramedidas que detectan amenazas entrantes y las neutralizan en fracciones de segundo. Este “escudo invisible” responde a los nuevos retos del campo de batalla, donde los drones armados y los misiles guiados se han convertido en amenazas constantes.
Con un peso estimado de 30 toneladas, el blindado se perfila como la pieza clave en la estrategia de defensa terrestre de España. Su despliegue está previsto a finales de la década de 2020, con una expansión gradual a lo largo de los años 2030.
Un horizonte marcado por la innovación
La incorporación de estos sistemas no solo modernizará las capacidades militares, sino que situará a España entre los países con tecnología de vanguardia en el terreno acorazado. La apuesta refuerza el papel del Ejército español en operaciones internacionales y en la defensa del territorio nacional.
En definitiva, el blindado con escudo antimisiles y antidrones marca un antes y un después en la historia militar española, consolidándose como la pieza central de la transformación de sus fuerzas acorazadas.

