Dinero

Los inspectores del Banco de España no están dispuestos a tragar el desprestigio de que firmas extranjeras auditen a la banca. Lea la carta que en 2005 enviaron a Solbes

Malestar intenso, y por ahora sordo, entre los inspectores del Banco de España. El encargo a dos firmas extranjeras y al BCE de que auditen a los bancos españoles ha colmado su paciencia, porque se pone en cuestión su profesionalidad. Y recuerdan que en 2005 advirtieron por escrito de los peligros de la burbuja inmobiliaria y financiera, tanto al propio Banco como al Gobierno de Zapatero.

Según ha sabido El Confidencial Digital, este colectivo de unos 180 profesionales, muy cualificados, funcionarios tras una durísima oposición, no van a quedarse cruzados de brazos viendo como se cuestiona su solvencia.

Son los inspectores de base, no los altos cargos de la dirección general de Supervisión, los que muestran enorme malestar e irritación por el desprestigio que se cierne sobre la entidad y, a la vez, para su imagen como altos funcionarios del Estado.

El encargo de la auditoria externa a dos firmas multinacionales, bajo supervisión del Banco Central Europeo, para valorar los riesgos financieros e inmobiliarios de bancos y cajas españolas, algo que no ha sucedido nunca en la historia de España, ha colmado el vaso de su paciencia, por lo que tiene de acusación directa de insolvencia para los funcionarios del regulador bancario.

Negligentes o poco profesionales

Según los inspectores, esa medida es tanto como decir que sus inspecciones a lo largo de los últimos diez años han sido negligentes o poco profesionales, o que se han dejado engañar.

Ninguna de las tres cosas están dispuestos a aceptarlas. Y menos aún la sospecha de que hayan permitido la gestación de la burbuja financiera y la crisis económica, que ha puesto al sistema financiero español entre la espada y la pared de su falta de credibilidad internacional.

Tan no son responsables de la situación, que desde 2005 venían advirtiendo de la gravedad de lo que se avecinaba. La prueba contundente es la carta enviada al vicepresidente económico Pedro Solbes, el 22 de abril de 2005.

Serias advertencias

La carta, enviada también a los órganos de dirección del Banco de España, arremetía contra la autocomplacencia del gobernador de entonces, Jaime Caruana, nombrado por el PP, que minimizaba los riesgos de una burbuja inmobiliaria y los riesgos extremos en que se estaba incurriendo en España.

En ese escrito advertían, en castellano claro, del crecimiento desorbitado del crédito, de la actuación imprudente de las tasadoras inmobiliarias, y de la asunción de riesgos por parte de las familias y empresas que podría tener efectos desastrosos.

En consecuencia, consideran que todos los gobiernos, desde finales de los 90 hasta hoy (de Aznar y Rodríguez Zapatero), y los ministros de Economía Rato y Solbes, y los dos gobernadores con mandato durante la crisis, Jaime Caruana y Miguel Ángel Fernández Ordóñez, tienen un alto nivel de responsabilidad, puesto que estaban informados de lo que ocurría.

Lo dijeron por escrito y pasando por el registro del Ministerio de Economía, para que quedara constancia documental. Basta leer la carta. (Leer aquí)

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