Dinero

El caso Bankia amenaza con convertirse en un macrojuicio contra los abusos en las cajas: el juez Andreu va a por todas y ex jefes de sucursal estudian presentar querellas para salvar la cara ante sus clientes

Máxima preocupación en el Partido Popular. En la sede de la calle Génova ya conocen que Fernando Andreu, el juez de la Audiencia Nacional que ha imputado a Rato, Acebes y a otros 31 consejeros de Bankia, está dispuesto a llegar hasta el final. El temor ha aumentado al saberse que algunos ex directores de oficinas podrían convertir el proceso en un macrojuicio para salvar la cara ante sus clientes.

Según ha podido saber El Confidencial Digital por fuentes cercanas a la dirección de la PP, en Génova son conscientes de que el Gobierno comienza a quedarse sin margen de maniobra en el proceso contra Bankia en la Audiencia Nacional. En este contexto hay que entender el cambio de postura que ha provocado la solicitud de comparecencias de ex directivos de Cajamadrid en el Congreso.

Este hecho inquieta profundamente a importantes dirigentes del partido, que temen que el caso dé en las próximas semanas un giro inesperado y se convierta en un macrojuicio ejemplarizante, que ofrezca a los ciudadanos una demostración de justicia contra los escándalos en el sector financiero.

El juez Andreu va a ir hasta el final

Fuentes jurídicas, a las que ha tenido acceso ECD, explican que el mensaje que han recibido altos cargos del PP de magistrados que conocen bien al juez del caso es contundente: cualquier movimiento de presión contra Fernando Andreu lo volverá más agresivo en la instrucción de las diligencias.

“Cualquier maniobra del Gobierno que intente ‘Garzonizarle’ –se ha llegado a decir- hará que se enroque y vaya todavía más allá”, destacan. “Sería quitarle la carne al tigre y volverlo más agresivo”, han dicho. Efectivamente, personas que han trabajado a su lado resaltan que se trata de un jurista “rocoso, determinado y con las ideas muy claras”.

La sugerencia que han dado es dejar a los abogados de los imputados “que hagan su trabajo y traten de obstaculizar el proceso todo lo posible, demorar la instrucción en el tiempo y alejar la vista oral todos los años que sean posibles”, han advertido a Génova.

Por lo tanto, al titular del Juzgado Central de Instrucción número 4 de la Audiencia Nacional hay que dejarlo tranquilo. De lo contrario, si se intenta torpedear el proceso, Andreu ha dejado claro que está dispuesto a defenderse. Por ejemplo, podría enredar bastante con el caso Gürtel abierto y pendiente de juicio, y el caso Bárcenas salpicando de nuevo al PP en la prensa.

Se siente plenamente respaldado

Según las fuentes jurídicas consultadas, el juez Andreu ha tomado un camino que no parece tener vuelta atrás. El apoyo firme de la Fiscalía Anticorrupción a la querella de UPyD y del 15-M ha reforzado su idea de llevar la investigación de los abusos en las cajas hasta el final.

De hecho, la sintonía que ha encontrado en el ministerio fiscal terminó de convencerle de que había materia penal más que suficiente para investigar y terminar en apertura de sumario y señalamiento de una vista oral.

Tampoco ha pasado por alto la alarma social y la repercusión mediática que los escándalos de algunas entidades bancarias han generado en el país. Por ello, ha tomado la decisión de admitir a trámite todas las querellas que se presenten, si estas cumplen la legalidad.

Por lo pronto, se anuncian otras tres demandas de asociaciones de usuarios de banca y colectivos de pequeños accionistas. ADICAE la tiene lista y FACUA en estudio.

La movilización de los ex directores

Con todo, hay algo peor para el Gobierno. Los frentes judiciales contra Bankia pueden aumentar en las próximas semanas y convertir el proceso en ese temido macrojuicio.

Fuentes financieras de toda solvencia aseguran a ECD que ex directores de oficinas de la entidad y mandos intermedios están valorando presentar también querellas contra el consejo de administración del banco.

Aquí se trata, explican, de salvar su cara y su honor. Tras participar en un gran proyecto bancario fracasado, advierten, no quieren ser “cómplices” de haber convertido en bonistas y accionistas a decenas de miles de pequeños ahorradores, incluso amigos, vecinos y familiares, con “información falsa” suministrada por sus directivos.

Muchos de estos directores de sucursal, ahora prejubilados o jubilados, viven aún en el barrio donde se encontraba la oficina bancaria. Por eso, estos días deben soportar, incluso, reproches e insultos por las calles de aquellos clientes que confiaron en ellos, y que han perdido hasta el 75% de su inversión, en algunos casos, por el hundimiento de la acción de Bankia en Bolsa.

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