Dinero

El último timo de la crisis: Comerciales desesperados sustraen datos personales de los buzones y cambian a los clientes de compañía de luz, agua, gas y teléfono. Iberdrola, Endesa y Galp han recibido denuncias

La picaresca se agudiza con la crisis. El último timo que se está extendiendo estos meses lo están protagonizando comerciales subcontratados por las grandes empresas de suministros del país, que sustraen datos personales de los buzones y cambian a los clientes de compañía de luz, agua, gas o teléfono.

Según ha podido saber El Confidencial Digital, el ‘modus operandi’ de estos comerciales consiste en sustraer datos personales de la correspondencia de los buzones, especialmente en viviendas que ya han detectado previamente que se encuentran vacías.

El siguiente paso es rellenar con esos datos un nuevo formulario para formalizar un contrato de suministro -por ejemplo, de luz, agua, gas o teléfono- con otra compañía de la competencia y anotarse así un cliente más a su cartera personal.

Estos empleados son subcontratados por las grandes compañías de servicios para llevar a cabo labores comerciales y trabajan por cuenta ajena. Su salario depende, por tanto, del número de clientes que consigan dar de alta, lo que ha llevado a muchos de ellos a presentar contratos falsos ante la desesperación de la crisis.

Los clientes se percatan del timo cuando reciben la primera factura de consumo, en la que se dan cuenta de que se les está cobrando por el servicio de una compañía que no han contratado en ningún momento.

Iberdrola, Endesa y Galp están tomando medidas

Las compañías de suministros tienen muy pocos recursos a su alcance para comprobar que el contrato remitido por el comercial es falso.

Solo si el cliente denuncia el caso o a la compañía no le es posible leer el contador en más de tres meses porque la vivienda se encuentra vacía puede llegar a intuir que el contrato presenta algún indicio de falsedad.

Y las grandes compañías están en alerta. Si detectan irregularidades inician una investigación a fondo del origen del contrato, indagan cual es la empresa comercializadora que les está llevando a cabo estas labores comerciales.

Una vez realizadas las investigaciones, si se demuestra que el contrato es falso, el comercial y la empresa para la que trabaja dejan de colaborar inmediatamente con la compañía de suministros. Incluso, si las falsificaciones son considerables, el timo puede acabar en los tribunales.

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