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El Gobierno comunica a El Corte Inglés, Telefónica, BBVA… que deberán retrasar dos meses la vacunación de empleados

Comenzarán como pronto en junio y tendrán que inmunizar primero a los mayores y al personal que trabaja de cara al público. No podrán comprar directamente las dosis

Sede de Telefónica en Las Tablas (Madrid).
photo_camera Sede de Telefónica en Las Tablas (Madrid).

La vacunación contra el coronavirus está tropezando con dificultades graves, incluyendo el incumplimiento de los compromisos de suministro de dosis por parte de los fabricantes. Una circunstancia que ha llevado a las grandes empresas del país a comenzar a trabajar con el Gobierno para acelerar la campaña.

Hay que recordar que el Ejecutivo ha admitido en privado al turismo y a otros sectores que no se va a cumplir la promesa del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de que “para el verano se haya vacunado el 70% de la población”.

Les ha advertido de que se aleja la previsión de una llegada masiva de dosis a partir de abril. Un contratiempo que obligará en unas semanas a revisar ese objetivo y a comenzar a plantear un retraso de al menos hasta octubre, tres meses más tarde de lo previsto inicialmente, para alcanzar la inmunidad de rebaño.

Esa circunstancia está preocupando a amplios sectores sociales, por el mantenimiento del riesgo de contagios, pero especialmente a las grandes compañías del país, con plantillas muy numerosas, que buscan que sus empleados sean vacunados cuanto antes.

Según ha podido saber Confidencial Digital por fuentes conocedoras del proceso, varias empresas españolas han recibido el visto bueno del Ministerio de Sanidad para poner en marcha su propio proceso de vacunación rápida.

Vacunación de empleados

El departamento que dirige Carolina Darias no ve mal la propuesta, aunque ha trasladado a las compañías que la organización de la campaña es competencia de las comunidades autónomas, y por tanto deben ser ellas las que establezcan el protocolo de actuación.

Entre las empresas implicadas en la operación destacan El Corte Inglés, Telefónica, Acciona, Aena, Iberia, Repsol, Seat, Indra, BBVA e Inditex.

En algunas de ellas reconocen que existe “máxima preocupación”, porque la información que se maneja en los despachos de los altos ejecutivos apunta a que el ritmo de vacunación no está siguiendo la velocidad de las entregas de dosis por falta de recursos humanos.

Defienden que la colaboración público-privada entre las Consejerías de Sanidad y las empresas representaría un impulso extraordinario en la vacunación para combatir la crisis sanitaria actual que ha generado el coronavirus, y para cortar rápidamente sus consecuencias económicas y propiciar una vuelta a la normalidad lo más pronto posible.

 

Retraso al menos de dos meses

La propuesta está planteada para desplegarla cuando empiece la vacunación masiva de la población, y con vacunas que sean más fáciles de conservar, que no requieran por ejemplo una temperatura tan baja como la de Pfizer.

Un escenario que se ha había previsto inicialmente para el mes de abril, pero que ahora Sanidad acaba de comunicar a las empresas que se retrasará como mínimo a comienzos de junio. “En términos realistas, no esperamos ver vacunaciones masivas hasta mediados de año”, coinciden en varias compañías consultadas.

Se contempla que, cuando exista stocks de vacunas, y siempre con la supervisión de las autoridades sanitarias, los servicios médicos de las multinacionales colaboren activamente con las Consejerías de Sanidad para vacunar a sus trabajadores. Una iniciativa que se podrá extender incluso a los familiares.

“No es cuestión de adelantarse a nadie, sino que, una vez que estén inmunizados los grupos de riesgo, mayores y sanitarios, las empresas podamos contribuir a acelerar el proceso de vacunación masiva, y echar una mano al país, como hicimos en los peores momentos de la pandemia adquiriendo y distribuyendo mascarillas, test o respiradores”, aclaran.

No podrán comprar dosis

La mayoría de estas multinacionales aseguran que tienen experiencia y realizan campañas de vacunación entre sus trabajadores cada año, como ocurre en otoño con el virus de la gripe.

Pero la operación no podrá incluir por ahora la compra de vacunas por su cuenta hasta que no haya suministro suficiente para ello, sino solo el transporte y la administración.

Pese a ello, dan por hecho que el número de dosis y vacunas disponibles crecerá exponencialmente en los próximos meses. “Van a hacer falta todos los recursos disponibles para hacer una vacunación rápida. Y nosotros tenemos recursos que se pueden poner a disposición de todos”, defienden en una gran multinacional.

Mayores y atención al público

En todo caso, dejan claro que las administraciones son las que deben marcar las pautas. Ahora mismo, estas grandes compañías están trabajando en definir exactamente el protocolo que se deberá poner en marcha.

Las fuentes a las que ha tenido acceso ECD confirman que las autoridades sanitarias han trasladado a las empresas que deberán dar prioridad dentro de sus plantillas a los grupos de mayor edad y al personal que trabaja de cara al público en sucursales bancarias, supermercados, tiendas, gasolineras…

A disposición del Gobierno

En Telefónica y en El Corte Inglés explican a ECD que están dispuestos a poner al servicio de las administraciones los recursos humanos y técnicos de sus compañías, para tratar de contribuir a que el proceso de vacunación pueda llevarse a cabo en el país de la forma más eficaz y ágil posible.

En El Corte Inglés destacan que los empleados de la cadena realizan una actividad esencial, tal y como ha quedado demostrado durante los momentos más duros de la pandemia, que no se puede parar y explican que en la mayoría de posiciones no se puede teletrabajar. Por eso, apuestan por no demorar la vacunación de sus profesionales.

ECD ha podido saber, además, que hay otras grandes empresas y bancos interesados en colaborar, aunque de momento sus movimientos son discretos.

Lograr antes la inmunidad colectiva

Se produciría entonces, explican, un efecto multiplicador extraordinario en beneficio de toda la sociedad, que a la vez repercutiría en los sectores económicos más afectados. El objetivo fundamental de esta iniciativa es contribuir a conseguir la inmunidad colectiva frente el Covid-19 cuanto antes.

En las grandes compañías consultadas por ECD coinciden también en que Bruselas ve con muy buenos ojos esa implicación del mundo de las empresas en la administración de la vacuna.

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