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Los despachos de abogados también empiezan a pasar apuros. Eversheds rompe con Lupicinio y provoca el cese de dos altos directivos y medidas de ajuste

La crisis llega a los despachos de abogados. El parón de la actividad económica ha comenzado a hacer mella en los bufetes españoles. También en los más prestigiosos. Es el caso de Eversheds Lupicinio. La alianza entre las dos grandes firmas se ha roto.

Según ha confirmado El Confidencial Digital, Eversheds International ha decidido retirar su patrocinio al despacho tras seis años de alianza. La entidad británica, que ofrecía cobertura a través de 50 oficinas, en 30 países y 2.000 abogados, ha cerrado ya un acuerdo con otro despacho español que llevará su marca, cuya identidad aún no ha trascendido.

La noticia ha provocado las primeras medidas de ajuste en la compañía que dirige Lupicinio Rodríguez. Hace unas semanas se produjo la salida de Antonio Bravo Taberné, que había llegado al bufete tres años antes para ocuparse del área de bancario.

El martes de esta semana se ha producido la baja del socio Francisco (Kiko) Carrión, máximo responsable del departamento de Litigios y Propiedad Intelectual tras pasar 21 años en la firma. El comité ejecutivo del despacho se ha apresurado a nombrar a su sustituto y el elegido ha sido José Mariano Cruz.

Las fuentes consultadas por este confidencial aseguran que estos dos despidos han ido acompañados de algunas actuaciones singulares. En el caso de Antonio Bravo se requisaron diversos archivos y documentos y se accedió a su cuenta de correo electrónico. En la salida de Carrión, se contó con la presencia de un notario que debía certificar que el ex socio firmaba la documentación sobre su marcha.

Pero las salidas no sólo han afectado a profesionales de primer nivel. También se ha despedido personal de secretaría y abogados. Las divisiones de mercantil, laboral y fiscal han quedado reducidas a la mínima expresión.

Según los expertos consultados por ECD, era cuestión de tiempo que el sector legal de nuestro país se viera afectado por el parón de la economía. Se han reducido al mínimo las grandes operaciones empresariales (fusiones, adquisiciones y opas) y la actividad de los mercados financieros y de capitales también se ha visto afectada.

Todo ello ha provocado un importante frenazo en la facturación de este tipo de compañías que obliga ahora a reestructurar los despachos. El ajuste llegó antes a las firmas anglosajonas, tanto el Reino Unido como en los Estados Unidos.

Este confidencial se ha puesto en contacto con Eversheds Lupicinio, que confirma las salidas mencionadas. Lupo Rodríguez asegura que en la marcha de Kiko Carrión y Antonio Bravo “se han seguido todos los protocoles internos propios de cualquier firma internacional dirigidos a defender su intereses legítimos, que incluyen su fondo de comercio”.

Y añade: “la Firma se ha ceñido a la más estricta legalidad en todo momento, independientemente del tipo de relación que mantuviera con ambos profesionales, pues la de Kiko Carrión, como socio equity, es mercantil, mientras que la de Antonio Bravo es laboral”.

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