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El Santander frena el fichaje de Andrea Orcel como número dos tras la presión de los inversores

La presentación del plan estratégico estaba pendiente del aterrizaje del nuevo consejero delegado, que no podía incorporarse hasta abril por una cláusula en UBS

Andrea Orcel y Ana Botín.
photo_camera Andrea Orcel y Ana Botín.

El Santander venía aguardando el desembarco en el banco de Andrea Orcel, que iba a asumir el puesto de consejero delegado en una fecha que no acababa de concretarse. La entidad que preside Ana Botín se encontraba pendiente de su aterrizaje en Madrid para la presentación del nuevo plan estratégico.

Así, según ha podido saber Confidencial Digital por fuentes financieras, el retraso en dar a conocer la nueva hoja de ruta del grupo para los próximos años, había disparado las dudas de los inversores respecto a si el negocio de banca de inversión ganará peso frente a la banca comercial o si el Santander se mostrará más abierto al crecimiento inorgánico.

Pese a que el comunicado de la entidad continúa dejando en el aire la fecha definitiva de presentación del plan estratégico, que los analistas daban por hecho que esperaría a Orcel, sí lanza el siguiente mensaje al mercado: “Presentaremos juntos (con José Antonio Álvarez) una actualización de la estrategia en los próximos meses y estamos convencidos de que Santander tiene por delante una gran oportunidad”, aseguró.

Por ello, la propia presidenta Ana Botín intentó tranquilizar a los inversores afirmando que los planes de crecimiento del banco no quedan alterados. “Estoy convencida de que seguiremos trabajando tan bien como lo hemos hecho en los últimos cuatro años, consiguiendo un crecimiento rentable y logrando que cada vez más clientes confíen en Santander para ayudarles a progresar“, señaló.

Además, otras fuentes apuntan también que la demora en la incorporación de Orcel mantenía las incertidumbres que planean en torno a su llegada desde que se anunció su fichaje a finales de septiembre. Entre ellas, el alcance de la remodelación de la cúpula directiva que presumiblemente acometería para rodearse de un equipo de confianza.

El 25 de septiembre pasado, el Santander anunció que había fichado como consejero delegado a Andrea Orcel. Ahora, el banco que preside Ana Botín ha comunicado que no ficha al alto ejecutivo del banco de inversión UBS porque tendría que indemnizarle con una suma demasiado elevada, estimada en más de 50 millones de euros.

Ha decidido, “a propuesta de las comisiones de nombramientos y retribuciones, dejar sin efecto el nombramiento de Andrea Orcel como consejero delegado del grupo”, según anunció en una nota emitida a última hora de la tarde de este martes.

No podía llegar al Santander hasta abril

Hay que destacar que los miembros de la cúpula ejecutiva de UBS están obligados a comunicar con una antelación de seis meses su salida de la entidad. Pese a ello, el Santander contaba con que el nombramiento del banquero italiano como número dos del grupo fuese efectivo desde el 1 de enero de este año.

En el pasado, el periodo de preaviso (notice period) era de doce meses, pero UBS lo rebajó en 2009. Asumiendo este plazo y la fecha en que se hizo público el fichaje (25 de septiembre), Orcel estaría vinculado a UBS hasta finales de marzo.

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Actualmente, el banquero sigue en nómina del grupo suizo y percibiendo su retribución. Tiene derecho a su sueldo fijo, a otros beneficios pactados y a un importe prorrateado del bonus, aunque la concesión de éste es discrecional por parte de UBS.

Discrepancias en las negociaciones con UBS

El Santander tampoco ha ocultado la negativa a abonar la cláusula de rescisión de Andrea Orcel en UBS para ficharlo como consejero delegado del banco.

“La decisión adoptada es consecuencia de la modificación, tras las negociaciones mantenidas, de las bases sobre las cuales el consejo adoptó la decisión de designar a Orcel y la imposibilidad de que los costes de compensar a éste por sus remuneraciones pasadas excediesen los tenidos en cuenta al acordar el nombramiento”, justifica la entidad.

Admite también que “el consejo considera que sería inaceptable para un banco comercial como Santander hacer frente al coste de contratar a una persona, aunque fuera de este nivel y esta trayectoria a la luz de los valores de la entidad y de la responsabilidad que tiene con sus stakeholders y las sociedades de los países en los que opera”.

Por eso, dice que en este contexto, el consejo considera que “no sería adecuado seguir adelante con el nombramiento”.

José Antonio Álvarez seguirá como CEO

Tras esta rectificación, el Santander seguirá contando con José Antonio Álvarez como consejero delegado del grupo. Cuando se anunció el cambio en septiembre, el banco dijo que Álvarez pasaría a ser número tres del grupo, ya que ocuparía la vicepresidencia del consejo de administración y sería presidente de Santander España en sustitución de Rodrigo Echenique.

De momento, Echenique se mantendrá como presidente de Santander España hasta marzo y Álvarez mantendrá el puesto de vicepresidente del consejo.

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