El sorprendente "plan de pensiones" que usan millones en China: así lo explica un empresario español

Adrián Díaz, empresario español afincado en China desde hace más de dos décadas, ha compartido una visión poco conocida sobre cómo se estructura la jubilación en la sociedad china. Su experiencia revela un sistema basado en valores profundamente distintos a los europeos.

En una reciente entrevista, Díaz expuso cómo la familia actúa como principal soporte económico para los mayores, en un contexto donde el Estado apenas interviene. Este enfoque, aunque funcional en su entorno cultural, también conlleva riesgos.

Un modelo de jubilación ajeno al Estado

En China, el concepto de pensión pública tal y como se conoce en Europa es prácticamente inexistente. Según Adrián Díaz, entrevistado por el canal ConPdePodcast, la cultura china entiende que el sustento económico en la vejez proviene directamente de los hijos. "El plan de jubilación privado en China es el hijo", afirma el empresario. Esta visión refleja una fuerte dependencia intergeneracional y un sistema de apoyo que se articula dentro del núcleo familiar.

Esta estructura surge en un país donde no existe un Estado de bienestar equiparable al europeo. Por ello, las familias asumen la responsabilidad de cuidar a sus mayores, lo que convierte la educación de los hijos en una inversión a largo plazo.

La presión de la política del hijo único

Durante décadas, la política del hijo único impuesta por el Gobierno chino limitó drásticamente el número de descendientes por familia. En este contexto, el modelo de "jubilación familiar" se vio especialmente tensionado. Díaz plantea una inquietante reflexión: “Si solo tienes un hijo, ¿qué pasa si algo le sucede? No tienes red de seguridad”.

Tras el fin de esta política en 2015, las consecuencias demográficas aún se sienten. La crisis de natalidad y el envejecimiento de la población generan un nuevo escenario donde algunos mayores quedan sin apoyo. En zonas rurales, incluso se reportan casos de abandono.

Una economía donde “sobra el trabajo”

Otro punto destacado por Díaz es el particular enfoque chino sobre la pobreza. En lugar de medirla por nivel de renta, se analiza según la disponibilidad de trabajo. “El desempleo en China es negativo. Allí todo el mundo tiene opción de trabajar”, sostiene. Según su experiencia, la falta de mano de obra es una constante, lo que permite que incluso pequeños negocios prosperen.

Este dinamismo contrasta con países como España, donde el desempleo estructural limita la movilidad social. En China, en cambio, la economía ofrece un terreno fértil para el emprendimiento y la autosuficiencia.

Vulnerabilidades del sistema

El modelo basado en la familia también presenta grietas. ¿Qué ocurre con las personas sin hijos o distanciadas de su familia? En estos casos, los mayores quedan en una situación de desprotección. Sin un Estado que garantice recursos básicos, deben depender de ahorros personales o redes de apoyo comunitarias informales.

En España, un pensionista sin ingresos se considera en situación de pobreza. En China, sin embargo, esto no siempre se percibe como tal si la familia se hace cargo. Esta diferencia de interpretación evidencia el contraste entre ambas sociedades.

Dos modelos, dos visiones de la vejez

Mientras que en Europa se debate la viabilidad del sistema público de pensiones y su sostenibilidad a largo plazo, en China el foco está en preservar los lazos familiares como garantía de seguridad. “En España confías en el Estado; en China confías en tu familia”, resume Díaz.

La relación con los hijos también refleja esta diferencia. En España se valora el afecto cotidiano; en China, el compromiso futuro. “Para un chino, disfrutar de los hijos es poder pagarles una buena universidad”, concluye el empresario.

Un ejemplo de adaptación intercultural

Adrián Díaz no solo ha comprendido estas diferencias culturales, sino que ha aprendido a adaptarse a ellas. Su testimonio ilustra cómo las estructuras sociales definen no solo las políticas públicas, sino también las expectativas vitales de las personas.

En un mundo cada vez más interconectado, conocer estos modelos permite entender mejor los desafíos del envejecimiento global y las distintas formas en que las sociedades afrontan el futuro de sus mayores.

metricool