La filtración del cese del jefe de los árbitros tensiona la previa de la final de la Copa del Rey

Lamine Yamal celebra un gol durante el partido de fútbol.

A pocos días de disputarse la final de la Copa del Rey entre el Real Madrid y el F.C. Barcelona, una noticia no confirmada oficialmente ha sacudido los cimientos del arbitraje español. Según ha revelado la Cadena COPE, Luis Medina Cantalejo habría sido cesado como presidente del Comité Técnico de Árbitros (CTA) por el presidente de la RFEF, Rafael Louzán.

Aunque la Real Federación Española de Fútbol aún no ha emitido un comunicado oficial, diversos medios apuntan a que esta decisión se enmarca en una reestructuración prevista del CTA para el mes de junio, que también podría afectar a figuras clave como Clos Gómez, responsable del VAR.

El contexto es especialmente delicado, ya que esta decisión ha coincidido con la designación del árbitro Ricardo de Burgos Bengoetxea para dirigir ‘el Clásico’ de este sábado en La Cartuja, algo que ha sido interpretado por algunos sectores como una maniobra interna con implicaciones técnicas y políticas.

Un movimiento de fondo en el arbitraje español

Medina Cantalejo, por su parte, ha querido rebajar la tensión concediendo una entrevista al diario Marca. En ella ha afirmado: “Sí, sigo siendo el presidente del CTA. Estaré hasta el día que el presidente quiera que tomemos caminos separados y sin ningún problema”. Estas declaraciones se han interpretado como una forma de transmitir tranquilidad antes del importante encuentro, aunque también han alimentado la idea de que el cese es inminente.

El todavía presidente del CTA ha defendido su gestión: “Estamos trabajando con propuestas asumibles para la temporada que viene. Queremos profesionalizar el VAR y reforzar la transparencia sin comprometer la protección de los árbitros”. También ha descartado que regresen las recusaciones arbitrales por parte de los clubes, una propuesta que ha tildado de “modelo del pasado”.

Una final bajo presión

Según ha sabido El Chivato, la filtración del posible cese ha reactivado las tensiones entre estamentos del fútbol español, especialmente en un momento de alta visibilidad como es una final entre los dos grandes del país. La RFEF, los clubes y el propio CTA han intensificado sus reuniones en los últimos días. Mientras tanto, la figura del árbitro elegido, De Burgos Bengoetxea, queda en el centro de un escenario que trasciende lo deportivo.

Sin confirmación oficial, pero con múltiples indicios, el futuro inmediato del arbitraje español podría cambiar justo después del partido más mediático del año.