Nervios en El País: cargos de la redacción temen una reorganización profunda
El relevo en la dirección de El País ha hecho saltar las alarmas entre buena parte de los mandos intermedios del periódico.
La salida de Pepa Bueno, anunciada oficialmente este miércoles, ha generado una oleada de incertidumbre en la redacción, donde muchos temen que el cambio no se limite a la cúpula, sino que suponga una reestructuración de mayor calado.
Según ha podido escuchar El Chivato, subdirectores, directores adjuntos y otros cargos con responsabilidades editoriales se preparan para una remodelación en cadena.
La inquietud se ha instalado especialmente entre quienes forman parte del equipo de confianza de la hasta ahora directora, ante la posibilidad de ser desplazados de sus funciones, si bien no se contempla –al menos por ahora– su despido.
El nombramiento de Jan Martínez Ahrens ha sido recibido con sorpresa, pero también con una lectura clara: habrá una reorganización profunda.
El nuevo director, con amplia trayectoria en el grupo, ha sido durante años el responsable de El País en América y anteriormente ejerció como corresponsal en EE UU, México, Centroamérica y el Caribe, además de ocupar puestos de subdirección en Madrid.
Su perfil internacional y su vínculo con el periodismo clásico —fue alumno de Gabriel García Márquez en la FNPI— le dan una autoridad bien vista por algunos sectores de la casa, pero también despiertan recelos por su escasa vinculación con la redacción actual.
La noticia sobre la salida de Pepa Bueno corrió como la pólvora por los pasillos del edificio de Miguel Yuste, donde no se hablaba de otra cosa. Los corrillos se formaron a media mañana, a medida que la plantilla digería el comunicado interno.
Pocos esperaban una decisión tan inminente, sobre todo después de que el presidente del grupo Prisa, Joseph Oughourlian, hubiese asegurado en conversaciones informales que no habría cambios al frente del diario, al menos hasta septiembre.
La realidad ha sido otra. Pepa Bueno llevaba en el cargo desde junio de 2021, cuando sustituyó a Javier Moreno. Su llegada se produjo en un momento delicado para el grupo, con un Consejo de Administración dominado por la influencia de Amber Capital y el peso creciente de figuras como Miguel Barroso y José Miguel Contreras.
Este último fue destituido el pasado marzo, tras el rechazo del Consejo al proyecto de canal de televisión que impulsó junto a Carlos Núñez y Fran Llorente. Aquel episodio marcó un punto de inflexión.
De hecho, en la redacción no se olvida que una entrevista publicada en El País el pasado febrero, en la que Núñez confirmaba el interés de Prisa en optar a una licencia de televisión, provocó un fuerte malestar en la cúpula del grupo.
Oughourlian se desmarcó públicamente del proyecto, a través de una entrevista en un diario de la competencia, Expansión, lo que fue leído como una desautorización directa a quienes lo habían promovido... y a quienes lo habían publicado.
Desde entonces, el nombre de Pepa Bueno quedó en entredicho. Su continuidad parecía cada vez menos segura, pese a los mensajes tranquilizadores procedentes de los despachos de Prisa. La decisión ha terminado de materializarse esta semana.
Pepa Bueno, segunda mujer en dirigir El País tras Soledad Gallego-Díaz, ha liderado durante estos tres años una etapa de transformación digital, con una decidida apuesta por nuevos formatos y un enfoque más moderno del diario.
No obstante, también ha tenido que capear episodios de tensión interna, ajustes en la plantilla y una redacción que, en ocasiones, se mostró crítica con algunas decisiones editoriales y empresariales.
La llegada de Martínez Ahrens abre ahora un nuevo capítulo, pero también muchas incógnitas. En la redacción se teme que el nuevo director quiera conformar su propio equipo y realizar cambios en el organigrama, especialmente en aquellas áreas que considera clave para su proyecto.
Aunque todavía no se ha comunicado oficialmente ningún relevo adicional, los nervios están a flor de piel. Las próximas semanas serán clave para conocer el alcance real de esta reorganización. Lo que está claro, aseguran internamente, es que El País entra en una nueva etapa.