El Chivato

Dos golpes de Estado ‘progresistas’, el marco de la firma Sánchez-Iglesias

Pedro Sánchez y Pablo Iglesias firman el preacuerdo PSOE-Unidas Podemos.
photo_cameraPedro Sánchez y Pablo Iglesias firman el preacuerdo PSOE-Unidas Podemos.

Los acuerdos de investidura firmados por Pedro Sánchez suelen tener escenarios simbólicos. Cuando rubricó el pacto con Albert Rivera en febrero de 2016, ambos aparecieron en la Sala Constitucional del Congreso de los Diputados, delante de los retratos de los siete ‘padres’ de la Constitución de 1978.

El preacuerdo con Unidas Podemos, firmado dos días después de las elecciones del 10 de noviembre, tuvo otra localización singular. Se celebró en el comedor de gala de la cámara baja, una estancia menos conocida, ya que allí no se celebran debates ni actos públicos de entidad.

Detrás de la mesa en la que estamparon su firma Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se podía ver, colgados en la pared, varios grabados enmarcados. Al no ser muy grandes, ni tener colores llamativos, pasaron algo inadvertidos, menos para algunos aficionados a la Historia, y concretamente a la Historia de España en el siglo XIX.

El Chivato ha recopilado el trasfondo de dos de esos grabados, que curiosamente hacen referencia a dos cambios de Gobierno que se produjeron en España en ese siglo: ambos, golpes de Estado o pronunciamientos militares que derribaron gobiernos moderados (lo que venía a ser la derecha en ese régimen) para encumbrar ejecutivos progresistas (más de izquierdas).

“Vista de la Plaza de la Constitución de Madrid en el acto de promulgación de la Constitución de 1812, el 15 de agosto de 1836”: mirando a los dos firmantes del preacuerdo, a la izquierda, se podía ver ese grabado de Luis Carlos Legrand.

Tres días antes de ese 15 de agosto, un motín de sargentos y otros militares obligó a la reina regente María Cristina a derogar el Estatuto Real de 1834 y reponer la Constitución de Cádiz de 1812. También tuvo que destituir como presidente del Consejo de Ministros al moderado Francisco Javier Istúriz y nombrar a José María Calatrava. Los progresistas volvieron al poder meses después de haberlo perdido.

El otro grabado destacado se encontraba justo detrás de Sánchez e Iglesias: “Entrada de Espartero en Madrid por la calle Alcalá para normalizar el desorden producido por la Vicalvarada. Julio 1854”, obra de Daniel Vierge.

Esta obra hace referencia al pronunciamiento militar de las tropas mandadas por el general Leopoldo O’Donnell, que se enfrentaron a las fuerzas gubernamentales en el entonces pueblo de Vicálvaro, al este de Madrid.

Como consecuencia de ese pronunciamiento, la regente María Cristina marchó al exilio y la reina Isabel II llamó a Madrid al general progresista Baldomero Espartero para que formara Gobierno.

Se puso así fin al dominio ininterrumpido de los moderados durante una década, y se inició lo que después sería conocido como el “Bienio Progresista”, ya que sólo duró dos años… antes de que regresara al poder, de nuevo, el Partido Moderado.

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