El Chivato

La toma de posesión de la directora de la Guardia Civil generó muchas incógnitas

Toma de posesión de María Gámez como directora de la Guardia Civil.
photo_cameraToma de posesión de María Gámez como directora de la Guardia Civil.

María Gámez asumió este miércoles 22 de enero el cargo de directora general de la Guardia Civil. Es la primera mujer que ocupa este puesto, a propuesta de Fernando Grande-Marlaska y Margarita Robles, que han sustituido a Félix Azón.

El acto se desarrolló en el patio de la sede central de la Dirección General de la Guardia Civil, en la calle Guzmán el Bueno de Madrid, y congregó a un buen número de autoridades, políticos y mandos de la Guardia Civil, pero también de la Policía Nacional, de las Fuerzas Armadas e incluso de la Gendarmería francesa y de los Carabineros italianos.

El Chivato ha podido conocer algunos detalles, datos curiosos e incluso cuestiones que han planteado incógnitas entre los asistentes a este acto de toma de posesión.

Hubo, por ejemplo, una ausencia destacada. No asistió la ministra de Defensa, Margarita Robles, pese a que la convocatoria de la Dirección General especificaba textualmente: “el ministro del Interior y la ministra de Defensa presiden el acto...”. Pese a esta ausencia de última hora, Robles recibió horas después en su despacho en el ministerio a María Gámez, cuyo nombramiento, de hecho, llevó la firma de ambos ministros.

Pese a la solemnidad de la ceremonia, se vieron algunos desajustes, detalles que chirriaron. Al acabar las primeras palabras de Gámez como directora general, sonaron algunos aplausos.

La mayoría procedían de los políticos y representantes de instituciones (Tribunal Constitucional, Defensor del Pueblo...), pero ninguno de los muchos mandos de la Guardia Civil, que en un acto como este no aplauden, sino que seguían el acto serios y en formación.

Sin embargo, surgieron algunos aplausos procedentes de tres mandos de la Policía Nacional invitados al acto del cuerpo ‘hermano’. Ya tras las palabras del ministro Grande-Marlaska no hubo ninguna reacción.

Otro momento en el que el protocolo parecía no estar muy claro tuvo lugar en el homenaje a los guardias civiles caídos en acto de servicio. Los dos agentes que portaban la corona de flores se detuvieron ante el monolito, y se miraron dubitativos; también los fotógrafos se prepararon por si María Gámez se acercaba a depositar ella misma la corona. No fue así, y tras unos momentos de duda y de intercambio de miradas, los guardias civiles colocaron la corona.

Gámez no dudó en cantar con los agentes el himno de la Guardia Civil, como Grande-Marlaska, aunque no se vio tan claro que entonara también el himno fúnebre ‘La Muerte no es el final’, que el ministro del Interior, a su lado, sí cantó de forma muy visible.

Tras los discursos y un pequeño desfile de guardias civiles, las autoridades políticas y los mandos de los cuerpos de seguridad entraron a la Dirección General a tomar un café. Algunos periodistas se quejaron de que no se les permitiera acceder a la sala, a diferencia de lo que ocurría, según comentaron, en actos similares de la Guardia Civil cuando gobernaba el PP.



 

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