Mercader recupera su rito más esperado: el plan valenciano que transforma el aperitivo
Esa escena, tan reconocible en el litoral valenciano, prepara ahora una nueva cita marcada en el calendario.
Mercader reactiva en el Cabanyal una tradición con raíces valencianas
El valor de esta jornada está en su capacidad para unir presente y pasado. El evento gira en torno a Valsangiacomo, una bodega con una relación histórica con València y con los antiguos circuitos comerciales del Grao y el Cabanyal. La familia, de origen suizo-italiano, se asentó en la ciudad en el siglo XIX y encontró en el entorno portuario un enclave decisivo para el desarrollo de su actividad vitivinícola.
A lo largo de cinco generaciones, la firma ha mantenido un vínculo reconocible con el tejido económico y social valenciano. Esa trayectoria explica que el regreso de la cultura del vermut al barrio no se presente como una moda pasajera, sino como una recuperación con base histórica. En esta edición, esa herencia se traslada a un formato actual, abierto y pensado para un público amplio, desde vecinos de toda la vida hasta nuevos perfiles atraídos por la gastronomía urbana.
Un vermut que vuelve a su barrio y a su horario natural
La fuerza del plan reside en su sencillez. No se trata de desplazar el aperitivo hacia un concepto ajeno, sino de devolverlo a su contexto natural. Sábado al mediodía, barrio marítimo, barras activas y una selección de vermuts que reivindican el producto local. Ese planteamiento explica parte del éxito de la primera convocatoria celebrada el 7 de febrero, que ya mostró la capacidad de atracción de una cita centrada en una costumbre reconocible y compartida.
El Cabanyal aporta además un marco simbólico difícil de replicar en otros puntos de la ciudad. Sus calles, su proximidad al mar y su historia comercial convierten el barrio en el escenario idóneo para una propuesta que se apoya en la identidad valenciana. En ese contexto, Mercader actúa como punto de unión entre la memoria gastronómica del entorno y una nueva manera de consumir planes gastronómicos, más abierta, más experiencial y más conectada con el territorio.
Qué se podrá probar en Mercader durante la jornada del vermut
Uno de los grandes atractivos del evento será el recorrido por la gama de vermuts de Valsangiacomo. La jornada permitirá descubrir distintas interpretaciones del aperitivo clásico a través de referencias con perfiles diferenciados, pero con una misma base artesanal. La firma presentará las cuatro variedades de su reconocida línea Vittore y añadirá también su Vermut Valsangiacomo Reserva, una referencia que amplía el abanico para quienes buscan registros más complejos.
Las cinco referencias que centran la experiencia
- Vittore tinto
- Vittore blanco
- Vittore orange
- Vittore reserva
- Vermut Valsangiacomo Reserva
Todas estas elaboraciones remiten a la tradición vermutera de la casa. La línea Vittore mantiene una receta histórica vinculada a la familia y a una manera de elaborar que ha conservado el protagonismo de los botánicos, el equilibrio entre dulzor y amargor y una marcada personalidad mediterránea. La propuesta no busca uniformidad, sino mostrar cómo un mismo universo puede ofrecer perfiles distintos según la referencia elegida.
Tapas pensadas para acompañar el recorrido
La parte gastronómica del evento también tendrá peso propio. Los operadores de Mercader han diseñado una selección de tapas para acompañar la degustación y ofrecer un recorrido diverso dentro del propio espacio. La propuesta combina recetas de inspiración popular con elaboraciones más actuales, sin perder el formato informal que define este tipo de jornadas.
| Espacio | Tapa prevista |
|---|---|
| Lujuria | Pulpo a feira en dos texturas |
| Tonyina Barra | Marinera de ensaladilla rusa |
| San Pastrami | Taco de pollo |
| Taller | Tosta de steak |
| Barra Anyora | Croqueta de jamón |
Esta combinación convierte la cita en algo más que una simple degustación de bebidas. El visitante puede construir un itinerario propio, alternando copas, bocados y distintos ambientes dentro de un mismo recinto. A eso se suma la oferta habitual de cada operador, que seguirá activa durante la jornada y amplía las posibilidades para quienes quieran prolongar la experiencia.
Por qué Mercader encaja con el nuevo auge del aperitivo
El auge de los planes diurnos ha devuelto protagonismo al aperitivo como formato de ocio. Frente a otros modelos más largos o más cerrados, la hora del vermut ofrece flexibilidad, componente social y una conexión directa con tradiciones muy reconocibles. Mercader entiende bien ese cambio de hábitos y lo traduce en una propuesta que mezcla identidad local, gastronomía y una puesta en escena accesible para públicos distintos.
También hay una lectura cultural de fondo. Recuperar el vermut en el Cabanyal supone reivindicar una costumbre que forma parte del patrimonio cotidiano valenciano. No como pieza de museo, sino como hábito vivo. El gesto de brindar antes de la comida, de apoyarse en la barra y de compartir una tapa vuelve a presentarse como una escena plenamente vigente en una ciudad que mira cada vez más a sus ritos propios para construir nuevas experiencias de ocio.
Por eso, la jornada del 25 de abril tiene un valor que va más allá del calendario gastronómico. Funciona como una reivindicación del barrio, del producto y de una forma valenciana de entender el encuentro. Mercader se convierte así en el lugar donde el vermut recupera su sentido original: una copa compartida, una tapa, conversación y el Mediterráneo como telón de fondo para devolver al Cabanyal una de sus estampas más reconocibles.

