La guindilla

A los responsables de las obras en el interior del Congreso, que tapan algunos los agujeros de bala del 23-F

La rehabilitación del Congreso de los Diputados ya ha dejado dos sucesos bochornosos. El miércoles, la lluvia provocó una enorme gotera en el hemiciclo y en particular en la tribuna de prensa, lo que obligó a retrasar el inicio de la sesión de control. Pero además, al observar con detenimiento el techo por el que caía el agua, varias personas se percataron de que varios agujeros de bala provocados durante el intento de golpe de Estado del 23-F había desaparecido. Durante más de 30 años, los boquetes abiertos por los disparos se habían conservado como símbolo de la Transición española. A pesar de las instrucciones que dio el presidente del Congreso para respetar estas marcas, los operarios de las obras los han tapado. Guindilla para los responsables de las obras (la agencia EFE asegura que los encargados de dicha remodelación interior son los operarios de mantenimiento de la Cámara Baja), por eliminar estos agujeros con tanta carga histórica.

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