La voz del lector

A seis metros sobre el sueño

Le presento. Su nombre no importa. No era más que un simple número en una jefatura de policía cualquiera que había partido de la nada para llegar al nadie. Es el más valiente de todos los que alguna vez se habían sentado en aquel lugar pero no era capaz de levantar su mirada. Alguien había decidido separar con afiladas cuchillas su orilla de aquel lejano pedazo de tierra. Afiladas las concertinas que hacen volar la dignidad a seis metros sobre el sueño, afiladas son las veces que aquel del que hablamos perdió su identidad entre las olas de un mar en cayuco. Quisieron escribir su historia, y simplemente acabaron diciendo: inmigrante, pasemos página.

¿A qué estamos jugando? ¿Son simples peones, problemas o cuestiones? No señor diputado. ¿Intentamos reflejar en ellos los errores que nosotros cometimos? Así es Ilustrísima ¿Por qué intentemos levantar vallas llenas de ignorancia? No hay más preguntas señoría.

No tratemos a personas con nombre y apellidos como simples números. Hagamos que levanten la mirada porque ellos si han sido valientes. Ellos han buscado, han luchado, han arriesgado su vida por otros para acabar heridos por afiladas palabras que se elevaban a seis metros sobre su sueño. 

Ojalá, señor director, cada uno de nosotros pudiésemos hablar con aquel que se perdió entre dos orillas porque puedo prometer y prometo que dejaríamos de ver noticias sin palabras para empezar a ver palabras que son noticia. 

 
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