La voz del lector

No requiere de título

Vivimos momentos de gran tribulación y todavía traumatizados por un suceso de extraordinaria gravedad motivado por la llegada a España del anterior Monarca D. Juan Carlos I

Irene Montero.
photo_camera Irene Montero.

La situación del país transcurre entre la "levedad y gravedad" del insustancial e impostado lenguaje de un taimado Núñez Feijóo, muy de agradecer si lo comparamos con el tabernario y procaz lenguaje empleado últimamente por el aún presidente del Ejecutivo.

Ciertamente vivimos momentos de gran tribulación y todavía traumatizados por un suceso de extraordinaria gravedad motivado por la llegada a España del anterior Monarca D. Juan Carlos I, un peligrosísimo anciano de 84 años que todo indica solo desea pasar los postreros años de su vida con su familia, pretensión de un "hecho que por antinatural” a todos nos angustia.

Tal acontecimiento hace pasen desapercibidos "asuntos menores" como la inflación que nos hecho un 10 % más pobres; las peores ratios económicas post pandemia de Europa con precios impagables de la luz, alimentos y combustibles; la misma pandemia, de la aún desconocemos el número exacto de fallecidos; otro nuevo virus de viruela  que parece darle continuidad al aún no extinguido “Covid-19” y que a los incrédulos nos hace pensar en el  interés por mantener el miedo; desempleo o trabajos con sueldos de miseria para nuestros jóvenes; un gobierno con antisistema en su seno sostenido por golpistas, separatistas, proetarras etc., en definitiva indeseables empeñados en demoler nuestras Instituciones priorizando la Monárquica, estructura que sostiene el entramado del en tiempos pasados poderoso país.

Pero a diferencia sobre todo lo anterior, es la proposición de modificación de la conocida como "Ley de despenalización del aborto" que, considerada en su conjunto y desde el momento inicial, rompió todos los esquemas de moralidad con exaltación de un "hedonismo" que nos ha alejado paulatinamente de nuestra condición de seres humanos y facilitando por último que las menores puedan abortar sin cortapisa alguna.

En torno a dicha reforma propugnada por la siempre ocurrente Irene Montero, ministra de estas cosas y mujer temible no por lo que dice, que también, sino por creer en ello detentando la condición de ministra en intento de imponer acciones acordes con esa fe que la alumbra. Ante tal aberración y sin pestañear decía Feijóo que el aborto en menores de 16 años "debe contar con el consentimiento de los padres", empleando el peculiar argumento que la actual legislación “prohíbe consumir alcohol a una menor de 18 años”!! Dios nos asista y proteja de un individuo de tan sólidos principios y sentido de la proporción!!

Pero no quedó ahí "la cosa", pues a posteriori se ha corregido a si mismo manifestando al Comité Ejecutivo del PP (cita literal en un medio serio de comunicación) "que no se derogará la actual ni la que promueve Dña. Irene Montero", empleando el sutil argumento que esos debates engordan a Vox y desplazan al partido del centro de donde él lo quiere llevar para ganar las elecciones" En fin, otro sujeto que en simetría con Sánchez evoca la genial sentencia atribuida a Groucho Marx "Éstos son mis principios, y si no le gustan, tengo otros", siendo de valorar en Feijóo un leve mohín de contenido desagrado que no le impedirá incluir en dicho Comité a Dña. Irene, hoy en horas bajas en Podemos y posiblemente en busca de acomodo como promotora “visible” de tan execrable tragedia.

Cierto que tamaña infamia cruzó hace tiempo la línea considerada en otras épocas de antinatural y tenebrosa barbarie, hoy dicen que superada, una época siniestra en que las mujeres no eran propietarias de sus cuerpos y de cuánto albergaba su matriz desde el mismo instante de la fecundación del óvulo que ya cigoto y hasta feto, consideran hoy día de su propiedad.

Por tanto nueva validación de Feijóo de esta joven ministra y reconocida experta en biología, genética y derivaciones morales, seguidora de la teoría que destapó en su día su antecesora Dña.Bibiana Aído, autora de un principio hoy universal según el cual "Un feto es un ser vivo, pero no humano", validación insisto por quién fue ganador de unas elecciones autonómicas en Galicia escondiendo la cartelería de PP que lo aupó y que hoy manifiesta no estar interesado en el pasado, contribuyendo así al nihilismo de una masa alienada que niega por la vía de los hechos o de la inacción dogmas de ese pasado, sean morales, religiosos e incluso culturales con el fin de manejar nuestras mentes y conciencias.

Días pasados me llegó un decálogo que cuestionaba si callar era mejor que hablar. Digo alto y claro que callar es también un crimen donde las víctimas en primer grado son niños absolutamente indefensos sin nacer. Creo que en no demasiado tiempo se incrementaran los periodos de garantía que permitirán deshacerse de un niño incluso ya nacido con el fin de incrementar el periodo de prueba, nueva atrocidad que muchos intuimos no es descabellada. Es por todo esto que debemos instar a los magistrados del Constitucional y decirles estamos a la espera de su resolución, añadiendo que ser magistrados les dará poder, pero no más autoridad que la de este modesto ciudadano en su intento de defender la vida de los no nacidos.

 

Termino diciendo que voté al PP desde sus inicios como AP, pero que la amoralidad de sus actuales representantes y dirigentes me han mostrado otros caminos incluido el de la abstención. Y es que contemplando en que emplean su tiempo y el resto de partidos en consideraciones baldías consistentes en nombrar persona non grata a dirigentes de otros países, cuestión que de seguro no resolverá nuestros problemas reales.

Fuga de cerebros en Turquía

Comentarios
Somos ECD
¿Quieres ser protagonista del Confidencial Digital?