La voz del lector

Resignación y rebeldía

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez
photo_camera El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez

Resignación, definida como conformidad, tolerancia y paciencia en las adversidades.

Abro el presente contando una anécdota ocurrida en la embajada española en Roma con motivo de la recepción en honor al ministro Ciano, del que se decía que su esposa le era infiel. Fue el alto nivel etílico del embajador encargado de la legación Agustín de Foxá que hizo exclamar a Ciano “el alcohol os matará” y que recibió como inmediata contestación de Foxá “Y a vos Sr. Ministro os matará Marcial Lalanda”.

Cambie el lector los cuernos por “mentiras” y obtendrá similar pronóstico al de Foxá, ya que más pronto que tarde serán los ciudadanos quienes “matarán políticamente” a quien ha hecho de la mentira su herramienta política.

Y es precisamente la “rebeldía” que nunca la mansa “resignación” en todos los órdenes de nuestras vidas, la actitud ante situaciones personales de cruel dramatismo personal, como también ante las injusticias larvadas por el egoísmo y miseria moral de gentes que utilizan el poder que nosotros les otorgamos y que ellos toman “como su poder” para utilizarnos como carne de cañón para la consecución de sus fines.

Hablo de gente de comportamiento narcisista, avidez y ansia enfermiza de poder, muy mentirosa e inmoral que en el paroxismo de su ansia, nos toman como astillas para mantener el fuego de su repulsiva vanidad, en fin, gente que emplea sus luces como lámparas de focos de propaganda con que alumbrarse.

Mentir una sola vez desmonta para siempre el entramado moral de quienes lo hacen, lo mismo que manipular con opiniones interesadas al estilo del incombustible José Bono quien al dirigirse a nosotros, simples mortales, lo hace en entrega desinteresada de su augusta persona como un Pétain de aldea, con lenguaje rico en registros babosos y ademanes similares a los que utilizo en mis juegos con mi nietito de 2 años.

Sus “razonamientos” sobre la idoneidad de unos indultos gubernamentales a unos delincuentes catalanes juzgados y condenados por el Tribunal Supremo van en la línea de la concordia para el bien de España que me evocaron las antiguas rogativas de lluvia para el campo, en este caso no de agua para la sequía, sino de un elixir o crecepelo especial para su alopecia moral. En fin, un insulto de este imitador de un Talleyrand sin escrúpulos que nos trata como a imbéciles que no supiéramos que la repoblación capilar no es el resultado del bálsamo de Fierabrás, sino de artificiales trasplantes. 

Hablar del Dr. Sánchez solamente me es posible a estas alturas en clave de humor, humor negro de quien detenta la Jefatura del Gobierno de España a quien un magnífico periodista calificó hace años de yonki del poder”, descripción que comparto y a la que añado de comportamiento narcisista, comórbido con el de mentiroso patológico que para conseguir y mantener el poder, ha cruzado líneas morales inconcebibles. 

Individuo que basa su estructura de poder en la mentira sistemática que utiliza como herramienta política y que me lleva a la reflexión si realmente es trata de un estadista no comprendido que ha logrado, “hazaña sin igual” los apoyos para preservar la unidad de España de quienes deseaban disolverla para posteriormente destruirla, grupos antisistema, separatistas, herederos-albaceas de terroristas, todo ello un proyecto esplendoroso que ahora sí, me hace entender sus magnánimos indultos.

De todas maneras y aunque improbable, podría ocurrir con las gentes resignadas y mansas que todo indica desprecia, un chispazo en el que sumando dignidades individuales ocultas pero hartas de manipulación e insisto mentiras, de lugar a una tromba de dignidad o locura colectiva que le arrastre políticamente.

La concesión de indulto a delincuentes que cometieron gravísimos delitos, el desprecio de los jueces con desautorización del TS, la subida desmesurada de los precios e impuestos que tanto afectan a las clases medias y las más desfavorecidas, demuestra que "esto" no da para tanto despilfarro institucional de cargos a amiguetes, de tanto chalé y mantenimiento de “aptitudes personales cortesanas” de una nueva clase dirigente de comportamiento similar a la antigua nobleza.

Termino afirmando que la resignación nunca puede llevarnos a perder de vista que la vida es hermosa si transcurre en libertad, aun en el devenir de situaciones dramáticas. Es por ello que debe ser la lucha contra la adversidad y siempre contra la injusticia, incluida la rebeldía lo que motive todos nuestros actos.

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