La voz del lector

El sector agroalimentario imprescindible instrumento social

Campo de cultivo.
photo_camera Campo de cultivo.

Nos encontramos en un mundo que evoluciona progresivamente a velocidades más altas, implicando nuevas tendencias de consumo, nuevas demandas y nuevos productos.

La actual crisis del coronavirus ha puestos de manifiesto el papel estratégico que juega el sector agroalimentario en nuestra sociedad, ya que recientes estimaciones indican que será necesario nuevos procesos y estratégicas para alimentar a una población en constante crecimiento.

Por ello, nos encontramos ante un sector, el agroalimentario, capital en la economía española, muy arraigado al terreno y con una importante generación de empleo. Se trata de un sector dinámico que debe hacer frente a importantes retos, como las inclemencias del clima, enfermedades nuevas o crisis de fuentes de energía, con el objetivo de mantener una alta producción que satisfaga las crecientes demandas de la sociedad y el planeta.

El sector debe ser capaz de innovar a la misma velocidad, adelantarse a las tendencias, saber leerlas, investigar, desarrollar y fabricar. Los departamentos de marketing, junto con los de I+D y desarrollo de producto deben ser las luces que alumbren al resto de la empresa.

Es así que el sector agro-ganadero ha de cuidar o recuperar suelos, agua, aire, biodiversidad y paisaje. Los departamentos técnicos/producción tienen una gran labor por delante. Qué alternativas a fertilizantes o fitosanitarios químicos en cultivos o antimicrobios animales, fundamental la labor de la biotecnología. Cómo fabricar con residuos menos agresivos, con más eficiencia energética, uso de energías verdes, etc.

Un sistema productivo sostenible desde el punto de vista económico. La mejora de la productividad en las empresas es uno de los puntos fuertes. El futuro nos aboca a ser más productivos con menos insumos. De nuevo la innovación, la investigación. Las metodologías agiles, pioneras en automoción pero cada día más presentes en nuestro sector están ayudando a mejorar los resultados.

Para ello se debe actuar sobre la filosofía de las empresas y sus sistemas de producción para incorporar conceptos innovadores en los ámbitos internos y externos, acordes con la Responsabilidad Social Corporativa. Es decir, trabajemos para crear equipos satisfechos con su trabajo y su entorno, respetemos, valoremos y cuidemos al colaborador, implantemos culturas construidas sobre pilares empresariales y valores sólidos. Y volquemos éstos externamente en todo lo que pueda redundar en la sociedad cercana (comunidad, pueblo, ciudad).

No olvidemos que si no hacemos sostenible y atractivo este sector, el agro-ganadero, ni los jóvenes querrán incorporarse a él, ni las segundas generaciones continuar con el legado de sus mayores. Tengamos presente el elevado número de empresas familiares que forman nuestro tejido.

No podremos avanzar si no construimos modelos rentables, competitivos y que puedan perdurar en los próximos años sin caer en la asfixia, bien por tamaño, sistema productivo o falta de rentabilidad, superando todas las barreras que pongan grupos afines al Ministro de Consumo.

 

Hay que modernizar los sistemas productivos, para ello debemos ayudarnos de todas las ventajas que permite la digitalización en los diferentes ámbitos del sector.

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