El remoto pueblo donde Torrente 6 despliega su sátira política a 40 km de Madrid
Un pequeño pueblo del Corredor del Henares se ha convertido en el centro de atención del cine español. Rodeado de naturaleza, con siglos de historia y a menos de una hora de Madrid, este enclave es ahora el inesperado escenario de una nueva sátira política.
La sexta entrega de la saga Torrente se rueda en este entorno milenario, donde Santiago Segura mezcla comedia y crítica social en su versión más provocadora. Pero hay un detalle que no se ha revelado hasta ahora.
Un rodaje polémico en plena naturaleza
El municipio de Anchuelo, en la Comunidad de Madrid, ha sido elegido como localización principal para Torrente 6. Situado a 44 kilómetros de la capital, este pueblo de menos de 1.400 habitantes forma parte del Corredor del Henares y se encuentra inmerso en el Parque Forestal La Dehesa.
La elección no es casual. Su entorno natural, con pinares, cerros, senderos y antiguas cuevas, proporciona el ambiente perfecto para una historia cargada de simbolismo y sátira. Entre sus rincones más destacados están los Cerros del Tesoro y de Miralbueno, así como las Cuevas del Pastor y varias ermitas rurales.
Un escenario con 1.500 años de historia
Más allá del entorno, Anchuelo guarda un patrimonio de enorme valor. Restos de una villa romana y vestigios visigodos de más de 1.500 años han sido hallados en su término municipal. Esta riqueza arqueológica contrasta con la actualidad del rodaje, donde se representa una versión cómica y exagerada del panorama político español.
El director y actor Santiago Segura no ha escatimado en ironía. En una de las escenas más comentadas, su personaje ofrece un mitin desde un balcón con una pancarta verde que imita el estilo de VOX, rebautizado como “NOX”, bajo el lema “Con Carrascal, a defender lo nuestro”.
Torrente en clave de campaña electoral
Esta nueva entrega de la saga lleva el título provisional de Torrente, presidente, y se adentra en el terreno político con una clara vocación paródica. Segura ha declarado que esta cinta representa la evolución del personaje hacia un papel institucional, aunque con su habitual estilo provocador.
El rodaje ha captado la atención de los vecinos, curiosos por ver cómo su entorno rural se transforma en plató cinematográfico. Algunos incluso han sido reclutados como figurantes, aportando realismo a las escenas y generando una dinámica de convivencia entre ficción y cotidianidad.
Una producción que no deja indiferente
El pueblo ha sido decorado con elementos ficticios: banderas, pancartas y escenarios de campaña que caricaturizan la estética política reciente en España. La ironía se mezcla con la crítica, y la localización se convierte en un personaje más de la historia.
Además del impacto mediático, el rodaje ha supuesto una oportunidad para revalorizar el entorno y atraer un turismo cultural interesado en cine, historia y naturaleza.
Entre la sátira y el patrimonio
Mientras Torrente se postula como presidente en la ficción, Anchuelo consolida su presencia en el mapa cultural de España. La elección de este municipio como plató responde no solo a criterios logísticos, sino también a su capacidad simbólica: un pueblo pequeño convertido en epicentro de una gran sátira nacional.
Con su mezcla de humor, provocación y crítica social, Torrente 6 promete reabrir el debate sobre los límites del humor y el reflejo del contexto político actual en la ficción.
Y todo ello desde un pueblo que, hasta ahora, había permanecido en la calma del anonimato rural.
