Alpine A110 Première Édition
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Alpine A110 Première Édition. El retorno de un mito

El nuevo Alpine A110 Première Édition supone el renacimiento por todo lo alto de Alpine, la famosa marca francesa de automóviles deportivos.

En cuerpo y alma está inspirado en el legendario A110 Berlinette de 1962, por lo que su estilizada silueta resultará familiar a los nacidos en la década de los 60 y de los 70. Bajo su evocadora carrocería se oculta toda la filosofía de la marca, motor central-trasero y propulsión a las ruedas traseras. Monta un motor turboalimentado de 1,8 litros de cilindrada que proporciona 252 CV.


Las grandes empresas de la humanidad suelen ser cosa de dos. Ya se sabe que la unión hace la fuerza. La marca Alpine nace como resultado del tesón y de la pasión por la competición automovilística de un gran hombre, Jean Rédélé, concesionario Renault en la localidad francesa de Dieppe.

Desde sus inicios se dedicó a la construcción  de automóviles deportivos y de competición equipados con motores fabricados por Renault, situados en posición trasera. Un innovador concepto de coche dotado con una mecánica sencilla, pero competitiva, oculta en una ligera carrocería de atractivo diseño. Con el objetivo puesto en conseguir unos bajos precios, tanto de producción como de mantenimiento, recurrió a utilizar el mayor número posible de piezas de coches serie.

Esta “humilde” filosofía constructiva contrasta fuertemente con las elevadas prestaciones de los Alpine, lo que tiene mucho que ver con su ligereza. Un contenido peso derivado del empleo de ingeniosas soluciones como, el chasis de viga central de acero y la carrocería confeccionada en fibra de vidrio, a lo que se suma una eficiente aerodinámica. 

El pistoletazo de salida lo dio Jean Rédélé cuando se lanza a la competición con su primer vehículo de carreras, construido sobre la base de un Renault 4 CV (el célebre cuatro/cuatro). Había nacido el Alpine A106. Corría 1950, y en su opinión, las carreras eran el mejor banco de pruebas para los modelos de serie, mientras la victoria era el mejor argumento de venta.

Los innumerables triunfos le llevaron a fundar su empresa, en 1955. Como toda marca legendaria que se precie, el nombre también tiene su propia historia, su razón de ser. En palabras del propio Rédélé, “Mis clientes tenían que disfrutar al conducir el coche que yo quería construir. Cuando más me he divertido ha sido recorriendo los Alpes a bordo del 4 CV Renault. Por eso he decidido que mis coches se llamen Alpine”.

A partir de este momento toda una saga de modelos, tanto de calle como de competición, dará un merecido renombre a la marca. Desde los primeros Alpine A106 y A108, hasta el potente A610 propulsado por un V6 turbo, pasando por el A310. Sin olvidarse del A110 Berlinette, probablemente su modelo más emblemático, que toma la base mecánica del Renault 8 y que también fue fabricado en España por FASA Renault. De la factoría española de Valladolid salieron 1.900 unidades de Alpine (A108 y A110) entre 1964 y 1978.

Pero no hay que olvidar que Alpine lleva los genes de las carreras de automóviles desde sus comienzos. Ha tocado todas las disciplinas deportivas, monoplazas, rallyes y resistencia, contando con un envidiable palmarés en el que no faltan los triunfos en las más prestigiosas competiciones. Hay que destacar sus victorias en el Rally de Montecarlo (1971 y 1973), en el Campeonato del Mundo  de Rallyes (1973) y en las 24 Horas de Le Mans de 1978.

La producción de deportivos termina en 1995, con el Alpine A610, pero la marca sobrevive bajo el control de Renault. El mutuo entendimiento y magnífica relación entre Jean Rédélé y ésta última, fue el motivo por el que los coches producidos en la factoría de Dieppe se llamaran Alpine-Renault desde finales de 1967.

Desde esta fecha, Alpine fue la encargada de representar oficialmente a Renault en competición. Finalmente la marca del rombo compró Alpine en 1973.

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Todo este rico historial resulta imprescindible para comprender el renacimiento de una firma legendaria, sin producción desde hace poco más de 20 años, y la comercialización de un nuevo modelo. Porque la entrada en escena del Alpine A110 Première Edition supone mucho más que el lanzamiento de un nuevo deportivo.

Significa que una leyenda continúa. El Alpine A110 Première Edition se fabrica en la entrañable factoría de Dieppe, Normandía (Francia), construida en 1967 por Jean Rédélé. Es un fiel heredero del  modelo más emblemático de Alpine, el original A110 Berlinette de 1962, en el que está inspirado el diseño de su carrocería.

El entusiasmo y la pasión que siempre despertó Alpine en todo el mundo nunca llegaron a apagarse. Un entusiasmo reflejado en esos aficionados que se han apresurado a adquirir, el nuevo Alpine A110 Première Edition. Nada más abrirse el plazo de reservas, en tan sólo cinco días se agotaron los 1.955 ejemplares de esta edición limitada, una cifra que hace un claro guiño al año de creación de la marca.

La adjudicación de estos 1.955 ejemplares se realizó a través de una aplicación móvil que permitió a los compradores reservar un vehículo pagando una fianza reembolsable. A estos felices propietarios se les hará entrega de sus vehículos en el primer trimestre de 2018. El precio final en España de una de estas unidades es de 61.500 euros.

De la misma manera que el diseño de la carrocería del A110 Première Edition evoca al modelo original, mecánicamente se conservan similitudes que no podían faltar como, el motor dispuesto en la parte trasera o la propulsión  trasera. Aunque hay que matizar que el motor de este exquisito biplaza va situado en posición central-trasera.

Se trata de un propulsor de 4 cilindros en línea con 1,8 litros de cilindrada, dotado con inyección directa de gasolina y turbocompresor. Proporciona una potencia máxima de 252 CV. Con respecto al cambio, monta una caja automática de doble embrague con 7 velocidades.

Para permanecer fiel a la filosofía de la marca presenta unas compactas dimensiones, mide 4,18 m de longitud, y presume de un contenido peso en vacío (1.103 kg). Una ligereza que ha sido posible gracias a la confección en aluminio tanto del chasis como de la carrocería. Estas características prometen placer de conducción y una extrema agilidad, aunque el nuevo deportivo añade también una buena dosis de confort para el uso diario, además de refinamiento.

En referencia al nivel de prestaciones, firma una velocidad máxima de 250 km/h (limitada electrónicamente) y acelera de 0 a 100 km/h en tan solo 4,5 s. Para los entusiastas que no se hayan podido hacer con una de las unidades de esta edición limitada, próximamente se comercializará una versión del A110 de serie. El plazo para los pedidos se abrirá en breve, pero la aplicación ya permite inscribirse en la lista de espera. 

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