Lleva su Citroën C15 hasta Nürburgring en una hazaña insólita
Un joven español recorre más de mil kilómetros con su Citroën C15 para llegar a Nürburgring.
Esta furgoneta algo arcaica demuestra entereza y fiabilidad frente a superdeportivos.
Un joven de apenas 20 años condujo la emblemática Citroën C15 desde Cataluña hasta el famoso circuito alemán de Nürburgring, recorriendo 1.265 km con su furgoneta para participar en una jornada de conducción en el Infierno Verde.
Un viaje que desafía expectativas
Gerard Casals, natural de un pueblo cerca de Barcelona, adquirió la Citroën C15 a los 18 años para trabajar en su granja y afrontar expediciones como un rally raid en Marruecos. Cuando el motor original falló con unos 240.000 km, decidió no descartarla: la furgoneta se reconstruyó con un motor turbo diésel de 1.9 litros procedente de un Citroën Xsara, adaptado para superar los 100 CV, frente a los 69 CV del modelo original.
Preparación radical para entrar en Nürburgring
Aunque eliminó elementos como la dirección asistida y el aire acondicionado, reduciendo peso y complejidad, Gerard equipó la C15 con suspensión deportiva Koni para mejorar su comportamiento dinámico. Con estas modificaciones, afrontó con valentía el trazado alemán, cruzando países y llegando a Nürburgring con una furgoneta que para muchos parecía impropia del entorno.
El reto técnico supera las expectativas
- Motor turboalimentado 1.9 TDi adaptado desde Xsara.
- Potencia superior a 100 CV frente a los 69 CV de serie.
- Suspensión Koni reforzada, menos peso al eliminar asistencias innecesarias.
Una furgoneta en el infierno verde
La imagen de una Citroën C15 atravesando el icónico Carrusel del circuito generó impacto inmediato. Otros conductores —incluso un piloto conocido como Misha Charoudin— tomaron turnos para rodar con ella o grabarla en vídeo, destacando su presencia insólita frente a deportivos de alta gama.
Por qué esta hazaña tiene tanta trascendencia
La Citroën C15 está concebida como un vehículo utilitario básico: producción de 1984 a 2005, carrocerías simples, motores diésel atmosféricos como el XUD de 1.769 cc con apenas 69 CV en su versión más potente. Su éxito radicaba en la fiabilidad y bajo coste, no en prestaciones o velocidad.
Convertirla en protagonista de una vuelta por Nürburgring implica desafiar su esencia: un vehículo pensado para cargas agrícolas y desplazamientos rurales frente a un trazado extremo conocido por su exigencia técnica y física.
Un símbolo de pasión por la conducción
El joven demuestra que el disfrute automovilístico no depende del modelo o del precio, sino de la creatividad y el compromiso. No se trata solo de conducir: es una oda a la fiabilidad mecánica, la sencillez y la versatilidad.
El dato clave revelado
Finalmente, Gerard recorrió exactamente 1.265 km desde su región hasta Nürburgring con su Citroën C15 modificada y entró con ella al circuito, rodando entre superdeportivos en una jornada que mezcla osadía, ingeniería amateur y pasión por la conducción.
