Andrea Zanon.
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Negocio

Environmental, Social, and Governance (ESG), ¿nueva área de inversión?

Solo el 28 % de las empresas de Fortune 500 han adoptado estrategias integradas de ESG

Según Andrea Zanon, experto global en estrategia de ESG y Resiliencia Climática, ESG no es una nueva área de inversión, ya que hace varios años la tendencia hacia la integración de ESG en las estrategias política y financiera se está acelerando en todos los países. De la misma manera, el presidente Biden está impulsando y galvanizando a la comunidad internacional hacia una coordinación más sistemática en las acciones e inversiones de ESG.

Todo esto, según Andrea Zanon, se está beneficiando de una geopolítica global cada día más estructurada gracias a la percepción de la gravedad irreversible del riesgo climático.

Principales desafíos en la inversión ESG

Entre los principales desafíos para una adopción más amplia de ESG por parte de las empresas y de los mercados de capitales, hay que evidenciar que los principales líderes corporativos aún no están completamente detrás de las inversiones de ESG. Solo el 28 % de las empresas de Fortune 500 han adoptado estrategias integradas de ESG (PWC 2021). Parte del problema es que las corporaciones más grandes aún tienen dificultades para cuantificar el potencial ROI, así como para alinear ESG con la estrategia de la empresa y los objetivos de crecimiento. 

Para que los mercados de capitales valoren los riesgos y las oportunidades de ESG de manera eficaz, se necesitan datos y métricas más estandarizadas. A pesar de los avances recientes en términos de creación de métricas, todavía faltan datos de ESG de alta calidad que se puedan utilizar para valorar riesgos y oportunidades ESG. También se necesitan nuevas metodologías y modelos, ya que los métodos tradicionales de valoración y de establecimiento de precios de los activos no son adecuados al momento histórico que estamos viviendo afectado por el cambio climático

¿Qué están haciendo los líderes políticos?

El movimiento ESG está necesitando una mayor acción regulatoria sobre las divulgaciones de datos ESG. Con esto las empresas podrán tomar medidas proactivas ahora y estar mejor posicionadas; y los reguladores podrán aprobar normas de divulgación estandarizada. 

La UE y USA están proponiendo leyes ESG más estrictas (a través del Acuerdo Verde Europeo y la Orden Ejecutiva de Riesgo Financiero Climático del presidente Biden, así como la Ley de Mejora de la Gobernanza Corporativa y Protección del Inversionista) por medio de las cuales corporaciones, instituciones financieras deberán comparar, medir, y divulgar sus compromisos y sus avances en término de alcanzar los objetivos mínimos de ESG. 

Además, la Reserva Federal (USA) se ha integrado por completo en el “Greening the Financial System”, y están trabajando juntos para desarrollar herramientas de prevención del riesgo climático para el sector financiero. 

Lo que también es muy positivo es el reciente lanzamiento por parte de la Comisión de Seguridad e Intercambio (SEC) de su “Grupo de Trabajo de ESG”, para tomar pasos críticos hacia un marco de divulgación de ESG integral dirigido a producir los datos consistentes, comparables y confiables que los inversores de ESG necesitan. 

Por último, estamos viendo acciones prometedoras por parte de fundaciones internacionales y organismos reguladores (como las NIIF, la Red para ecologizar el sistema financiero) para la creación de una base de datos y de mejores prácticas en el mundo de la supervisión financiera del riesgo climático. 

 

Esto fomenta la creación de una comunidad de expertos globales, que ayudarán a sistematizar la colección y divulgación de datos de ESG.

¿El coste de los desastres climáticos está influenciando el crecimiento de ESG?

Según Andrea Zanon, los cambios de política y el crecimiento de ESG están sucediendo porque los desastres causados por el cambio climático están causando enormes daños económicos a todos.

Estos desastres climáticos casi se han duplicado desde 1980, como explicó en el informe del Banco Mundial que lideró Andrea Zanon en el 2014 (Natural Disasters in the Middle East and North Africa: A Regional Overview, World Bank). 

Lamentablemente, esta tendencia empeorará y se producirán desastres que provocarán crisis y choques económicos aún más graves en regiones que antes no se veían afectadas por desastres.

Solo para cuantificar el coste reciente de estos eventos en los Estados Unidos, la NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration), a través de su "informe de desastre de mil millones de dólares", evidencia que el 2020 ocurrieron al menos 20 desastres naturales que causaron más de mil millones de dólares de daños y pérdidas cada uno. Si bien esto es sorprendente, no captura el coste integral directo e indirecto de estos desastres climáticos.

Según la NOAA en 2020, los desastres causaron daños por alrededor de 100 mil millones de dólares estadounidenses. Según los cálculos de Andrea Zanon, esta cifra es muy conservadora y debería ser por lo menos el doble si se tienen en cuenta todos los costos indirectos. 

Además, Andrea Zanon considera que el 2021 será mucho peor que el 2020. Solo para darle un ejemplo, el 2021 ‘la congelada’ que tuvo lugar en Texas en febrero de este año, se estima que ha causado hasta 200 mil millones en daños y pérdidas (el doble de los daños causados ​​por todos los desastres de 2020 según los cálculos de NOOA).

Los capitales están saliendo de la industria petrolera

Los directores de grandes fondos de pensiones, fondos soberanos y fondos universitarios han hecho público que dejarán de invertir en compañías petroleras como Shell y Exxon Mobil si no cumplen con sus objetivos de “descarbonización”.

Los directivos de las grandes empresas petroleras tendrán que tomar medidas o pagar las consecuencias

En Europa, la situación es aún más avanzada, donde los grandes administradores de activos del Reino Unido y Alemania y los accionistas influyentes de compañías petroleras están usando sus votos en las juntas directivas para que estas compañías cumplan con la descarbonización y con los objetivos de ESG.

Los productores de petróleo, cemento y productos petroquímicos en la UE están bajo mucha presión para adecuar sus estrategias de crecimiento a los objetivos mínimos de ESG o arriesgar perder contratos y enfrentarse a posibles litigios legales.

Según los analistas de la tendencia de desinversión, solo en el sector del petróleo y el gas, durante los últimos 10 años, 1300 inversores (incluidos fondos universitarios, fondos de pensiones, administradores de activos, grupos de seguros, etc.) se han dejado de invertir casi 15 billones de dólares debido a que estas empresas no cumplían con los estándares mínimos de ESG.

La Universidad de Harvard anunció en septiembre de 2021 que dejarán de invertir en la industria intensiva en carbono. Muchos más van a anunciar cambios parecidos a Harvard creando una ola de “desinversión” en industria sucia y poco ética. 

Consideraciones finales

Si bien la falta de informes, medidas y estándares de ESG son las principales barreras para su éxito rotundo, según un análisis completo de los informes existentes, está claro que la transformación que nuestra sociedad está viviendo ofrece enormes oportunidades de inversión en el área ESG.

La mayoría de los líderes políticos y un número prometedor de ejecutivos creen que ESG es un fuerte “motor” de creación de valor corporativo y cada vez más, dadas las presiones ambientales, sociales y de las juntas directivas.

El coste y el riesgo de no alinearse ahora con las prioridades de ESG se está volviendo difícil de ignorar, ya que también afecta a la reputación de los líderes que no toman posición.

Por último, Andrea Zanon considera que los inversores, los reguladores y las agencias de calificación crediticia deben trabajar juntos para estandarizar la gama de métricas y datos ESG para definir mejor los diversos riesgos sociales y ambientales que tenemos en el horizonte.

En última instancia, Andrea Zanon cree que la presión de los consumidores cambiará las reglas del juego aquí, ya que un gran segmento de consumidores (en particular las generaciones más jóvenes) dejarán de comprar productos e invertir en empresas que tratan mal a los empleados, las comunidades y el medio ambiente.


*Andrea Zanon es asesor de Estrategia y Resiliencia Ambiental, Social y de Gobernanza (ESG) y ha asesorado a más de 15 ministros de Finanzas y a más de 100 corporaciones globales sobre cómo desarrollar países y sociedades con más resiliencia.

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