Política

El Gobierno boicoteará la moción de censura de Vox colando antes el debate del techo de gasto

Meritxell Batet ha pactado con Moncloa acelerar la convocatoria del pleno sobre el tope presupuestario para retrasar la iniciativa de Abascal contra Sánchez

Pedro Sánchez y Santiago Abascal, en el Congreso de los Diputados.
photo_cameraPedro Sánchez y Santiago Abascal, en el Congreso de los Diputados.

El Gobierno se ha propuesto boicotear la moción de censura de Vox contra Pedro Sánchez. Moncloa cuenta con la complicidad de la presidenta del Congreso y del Ministerio de Hacienda para introducir antes el debate sobre el techo de gasto, lo que retrasará varias semanas la iniciativa de Santiago Abascal.

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Garriga (Vox) justifica la moción como “un deber nacional”.

Varios medios han destacado este martes que, de acuerdo con los plazos ordinarios establecidos en la Constitución y en el Reglamento del Congreso, la moción podría debatirse y votarse justo después de la Fiesta Nacional, en la semana del 12 de octubre. Una coincidencia que, además, complacería especialmente al partido de Santiago Abascal.

Sin embargo, la decisión última respecto a la convocatoria del pleno que debe votar la moción corresponde a la presidenta del Congreso.

Descartada la semana que viene

Meritxell Batet tiene incluso en su mano ajustar al máximo los tiempos a fin de que la moción se sustanciase la próxima semana aprovechando que la misma no tiene establecida actividad plenaria.

Fuentes políticas recuerdan que nada impide que la presidenta del Congreso convoque de manera inmediata a la Mesa, bien presencialmente bien mediante ronda telefónica, para calificar cuanto antes la iniciativa y celebrar así su debate y votación nada más cumplirse el plazo de cinco días preceptivo que marca la ley.

Pero Batet ha trasladado en privado que antepondrá siempre los plenos relativos a las cuentas públicas frente a la iniciativa de Vox, si coinciden en el tiempo durante la primera quincena de octubre, porque así se establece en el Reglamento del Congreso, según explican fuentes del PSOE.

Mientras tanto, en el entorno más próximo a la presidenta de las Cortes recuerdan a ECD que de momento todo son especulaciones porque no hay fecha confirmada para el debate del techo de gasto. Y tampoco se ha producido una comunicación oficial por parte de Meritxell Batet sobre su decisión definitiva.

Tiempos negociados con Moncloa

En la dirección del PSOE reconocen que Pedro Sánchez no pasa por alto que el manejo de los tiempos resulta clave en este momento en el terreno político. Y, de confirmarse el retraso, el líder de Vox se vería abocado a un debate en el que propondría tumbar a un Gobierno que acabaría de recibir el respaldo del Parlamento a una nueva senda de déficit.

Fuentes conocedoras de las maniobras de Moncloa explican a Confidencial Digital que “Sánchez está dispuesto a tender esa trampa a los de Abascal”. Y ha puesto en marcha la maquinaria gubernamental para que la tramitación presupuestaria se acelere ahora y permita torpedear la moción de censura de Vox.

La ministra portavoz, María Jesús Montero, confirmó este martes que la aprobación del techo de gasto irá a la mesa de Consejo de Ministros en “las próximas semanas”.

Pero ECD ha podido saber, por fuentes próximas a Hacienda, que el plan del Gobierno es llevarlo ya el próximo martes. Además la nueva senda de déficit, primer paso clave hacia los Presupuestos, se remitirá a las Cortes para su tramitación por la vía de urgencia.

La operación para retrasar la moción de Vox contra Pedro Sánchez obliga a Montero a aprobar la nueva senda de déficit el 6 de octubre para después someterla a votación la semana siguiente en el Congreso, en vísperas de que España tenga presentar el día 15 ante Bruselas su plan económico para acceder a las ayudas europeas.

Los plazos de Hacienda se solaparían con las fechas previstas para el debate de la moción de Vox. Y es ahí donde Meritxell Batet, que está negociando estrechamente los tiempos con el propio Sánchez, tiene decidido dar prioridad a la convocatoria del pleno para debatir el techo de gasto.

El techo de gasto, así como el objetivo de déficit, son cifras que deben ser aprobadas por el Congreso y el Senado y marcan los límites que tendrán las cuentas públicas, por lo que el Gobierno necesita imperiosamente que salgan adelante.

Los apoyos con los que cuente el Ejecutivo para esta votación serán una primera muestra de con quién podrá contar para aprobar los Presupuestos.

Buscan complicar la moción a Abascal

Así las cosas, en el PSOE destacan que “la aprobación del techo de gasto convertiría la moción de censura de Vox en un debate complicado para Abascal”. No es solo que carezca de los apoyos, como ya es sabido, sino que además se enfrentaría a un debate en el que pretende relegar a un Gobierno con mayoría para sacar adelante los Presupuestos.

Incluso si Batet estira un poco más los plazos, advierten, la moción de censura quedaría encajada en el complejo trámite de debate presupuestario: enmiendas a la totalidad, comisiones, intervención de cada ministro para explicar las prioridades de su área, etc.

Las mociones de Iglesias y Sánchez

La única norma establecida para la censura es que debe transcurrir un mínimo de cinco días desde su calificación para celebrar el debate. A partir de ahí, no hay un plazo máximo. La presidencia del Congreso elige una fecha y se ordena el pleno con la duración del mismo y los tiempos de intervención.

Los ejemplos más patentes sobre la capacidad discrecional de la presidencia de la Cámara Baja, con el concurso de Moncloa, se produjeron hace dos legislaturas, cuando el Congreso celebró sendas mociones de censura de Pablo Iglesias y Pedro Sánchez.

En el caso de la presentada por Unidas Podemos, la entonces presidenta Ana Pastor (PP) tardó casi un mes en fijar la fecha. El partido morado la registró el 18 de mayo de 2017 y el debate tuvo lugar el 13 de junio.

Pero Pastor hizo justamente lo contrario con la moción de Sánchez. El PSOE la registró el 25 de mayo de 2018. Y el pleno comenzó el 31 de mayo. Se trataba de no dar tiempo a la consolidación de pactos contra el jefe de Gobierno. La maniobra no resultó como esperaba el PP: el líder socialista ganó la votación para desalojar a Mariano Rajoy y se convirtió en presidente del Gobierno al día siguiente.

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