“Sálvese quien pueda”: IU, Compromís, Más Madrid… se preparan para la ruptura con Sumar

Consideran que ya no ganan votos bajo la formación de Yolanda Díaz y empiezan a marcar perfil propio con la DANA, la vivienda y los contratos de armas con Israel

Los diputados de Sumar aplauden durante una sesión plenaria, en el Congreso de los Diputados, a 22 de octubre de 2024, en Madrid.
Los diputados de Sumar aplauden durante una sesión plenaria, en el Congreso de los Diputados, a 22 de octubre de 2024, en Madrid.
  1. Aumento de la marca Izquierda Unida y dudas sobre la alianza
  2. Díaz, puenteada
  3. Compromís tras la DANA y su liderazgo
  4. Más Madrid, líder de la izquierda en su comunidad
  5. Ruptura del proyecto de Sumar

 

Los partidos coaligados con Movimiento Sumar y bajo la marca rosa que fundó Yolanda Díaz cada vez lo están menos. La deriva que ha tomado el partido de la vicepresidenta segunda, ahora liderado por Lara Hernández y Carlos Martín, no está conviniendo en absoluto a unos socios que esperaban un cambio de rumbo tras la Asamblea celebrada en marzo.

Ante la falta de medidas, de participación interna y el desgaste de Sumar, formaciones como Compromís Más Madrid e Izquierda Unida se han empezado a preparar para saltar del barco, y se esfuerzan en marcar perfil propio con temas que han hecho suyos y que les permitan esquivar el hundimiento electoral al que consideran que les está arrastrando la marca que los aglutina, según confirman a Confidencial Digital fuentes de estas organizaciones.

Aumento de la marca Izquierda Unida y dudas sobre la alianza

Los primeros en iniciar esta dirección fueron los líderes de Izquierda Unida. Tras la elección de Antonio Maíllo, el partido ha mostrado una línea especialmente dura. El actual líder representaba una alternativa más suave respecto a otras candidaturas, que pedían directamente abandonar Sumar. Pero todos coinciden en que Sumar, ahora dirigido por Hernández y Martín, se está camuflando bajo las siglas del PSOE hasta casi mimetizarse.

Conscientes de ello, Sumar ha tratado de extremar la confrontación con los socialistas en temas como el IRPF en el salario mínimo, pero que tampoco así convencen a los socios. De ahí que IU marcara una línea roja con el comercio de armas con Israel en plena ofensiva militar en la Franja de Gaza. 

Díaz, puenteada

Se trata de un tema sagrado para el partido desde sus orígenes, y eso les llevó a puentear a Díaz: la dirección de IU se dirigió directamente al ala socialista del Ejecutivo para advertirles de que saldrían del Gobierno si no enmendaban al Ministerio del Interior y anulaban la compra. 

El PSOE cedió, e Izquierda Unida se apuntó el tanto de haber frenado ese y otros contratos que el Ministerio de Defensa también ha ido cancelando.

Es entonces cuando el partido detectó una subida en las encuestas, pero no de Sumar, sino de la marca Izquierda Unida. La cúpula se cercioró entonces de que había margen de crecimiento al margen de la marca rosa, y ahora ponen en duda cualquier alianza para las próximas elecciones, tanto generales como autonómicas, si consiguen consolidar la tendencia alcista de los últimos meses.

Compromís tras la DANA y su liderazgo

Una situación semejante es la que ha vivido Compromís. Los valencianos se han beneficiado con todo el rédito político de la gestión que hizo el presidente, Carlos Mazón, en la DANA, que provocó 228 muertos a finales de octubre. 

La oposición liderada por Joan Baldoví está teniendo recompensa, mientras que el PSPV, con la ministra de Ciencia, Diana Morant a la cabeza, sube en los sondeos.

El partido regionalista ya consiguió capitalizar en 2015 el descontento con el PP valenciano, cuando le dio la presidencia al PSOE con el pacto del Botánic, reeditado en 2019. Tras unos años convulsos, por la imputación, archivo y reapertura de la investigación que obligó a dimitir a Mónica Oltra —dirigentes indiscutible de la organización—, Baldoví —exportavoz en la Cámara Baja— está logrando darle la vuelta al resultado.

Precisamente, el boquete que está a un paso de provocar la ruptura nacional entre Compromís y Sumar tiene que ver con la DANA y la comparecencia de Pedro Sánchez en la comisión de investigación que ha exigido el partido regionalista. Sumar se negó y Mès —formación mayoritaria dentro del partido valenciano— aboga por salirse, mientras Iniciativa —la organización de Oltra— apuesta por quedarse. 

El resultado se decidirá en la reunión de la dirección que se celebrará esta semana.

Más Madrid, líder de la izquierda en su comunidad

Aunque en menor medida, Más Madrid también observa que sigue siendo el principal partido de izquierdas en la Comunidad. Con una oposición liderada por Mónica García, ministra de Sanidad, han conseguido arrebatar al PSOE la defensa de la sanidad pública

El caso del novio de la presidenta, Isabel Díaz Ayuso, acusado de fraude fiscal, y la apertura de procedimiento judicial por la gestión de las residencias —que ya ha supuesto la imputación de dos ex altos cargos—, hace soñar al partido con una mayoría alternativa en 2027, si no antes. Y se van a agarrar a estas banderas para seguir marcando un perfil alejado del de Sumar.

Sin embargo, en el caso de Más Madrid, fuentes de la formación admiten que ya han conseguido desligarse de Sumar y ser líderes en la izquierda sin tener que romper con ellos. Además, la relación entre García y Díez no es mala, aunque enfadó mucho la gestión del caso Íñigo Errejón, a quien la vicepresidenta nombró portavoz parlamentario en contra de la opinión de Más Madrid.

Ruptura del proyecto de Sumar

Se avecina un cambio en el espacio a la izquierda del Partido Socialista. Uno más, en un espacio que está resultando una trituradora de líderes y también partidos, que han pasado, de enormes perspectivas electorales a desaparecer, como Más País, o han acabado en el Grupo Mixto, como Podemos. 

El último choque entre la dirección nacional de Sumar y Compromís—que amenaza con abandonar el grupo parlamentario— ha terminado de abrir una grieta por la que el resto de formaciones se preparan para escapar.

Hay muchas decisiones que han provocado una ruptura en el proyecto de Sumar. Desde la organización interna, hasta decisiones política y cuestiones de liderazgo. 

La potencia electoral que consiguió Díaz el 23-J se debió, en gran parte, al apoyo que cosechan estas formaciones a nivel regional. Marcas consolidadas, con implantación y estructura interna. En el caso de Izquierda Unida, una estructura también física que se extiende a todo el país, con sedes en todas las autonomías desde hace décadas. 

No se trata de formaciones que estén naciendo o necesiten de un tirón nacional para crecer, pero sí consideraban que maximizaban sus fuerzas concurriendo unidas. Sin embargo, esa simbiosis se ha roto. Son varios los partidos con peso en Sumar que creen que la marca resta más que suma, y arrastra hacia abajo las perspectivas electorales de todos. Tanto para los comicios autonómicos como para los nacionales.

Para los primeros, prácticamente ninguna fuerza regional está interesada en coaligarse con la formación fundada en 2023 por la ministra de Trabajo. Entonces, gozaba de una gran popularidad, como la ministra mejor valorada del Gobierno por las medidas sociales que impulsó la pasada legislatura; pero su gestión interna como líder ha dejado muchas quemaduras en el resto de formaciones y el bagaje de leyes aprobadas en el Congreso con su firma es casi nulo.

Mucho por hacer y muy poco que vender. Así sintetizan miembros de este espacio político el trabajo de Díaz en los últimos dos años del primer gobierno de coalición que ha liderado como jefa del socio minoritario. 

Se avecina un cambio en el espacio a la izquierda del Partido Socialista. Uno más, en un espacio que está resultando una trituradora de líderes y también partidos, que han pasado, de enormes perspectivas electorales a desaparecer, como Más País, o han acabado en el Grupo Mixto, como Podemos. 

Son pocas las razones que tienen las formaciones como Compromís, Más Madrid o IU para avanzar bajo el paraguas de Sumar. Solo les une la urgencia de no perder votos, pero cada vez, ese cordón umbilical pierde tensión y ya ha comenzado a deshacerse.

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