Sánchez adelantará elecciones si le salen mal en Extremadura, Castilla y León y Andalucía
Moncloa empleará la misma estrategia que en 2023: anticipar los comicios para intentar frenar el desgaste
- Tres elecciones clave, con Aragón y Murcia a la espera
- Misma estrategia que en 2023
- Utilizar los comicios de revulsivo con la batalla judicial de fondo
- Objetivos electorales y consecuencias
El Gobierno maneja ya un adelanto electoral, si las elecciones en Extremadura, Castilla y León y Extremadura resultan un fracaso para la izquierda. Fuentes gubernamentales aseguran a Confidencial Digital, que el devenir de la legislatura depende en gran medida de cuáles sean los resultados en estas autonomías, al igual que sucedió en 2023 con las elecciones municipales, que precipitaron las generales.
Tres elecciones clave, con Aragón y Murcia a la espera
Ni la debilidad parlamentaria ni los órdagos de Junts. En Moncloa ponen toda la atención en el carrusel electoral que se avecina desde finales de año. La primera cita serán las elecciones extremeñas, el 21 de diciembre, y después llegarán las de Castilla y León, a finales de febrero o en la primera quincena de marzo.
Ahí se abre un hueco hasta junio, cuando se celebrarán las andaluzas, aunque en Ferraz no descartan que Aragón se cuele entre medias por la falta de presupuestos. La Región de Murcia tampoco ha conseguido aprobar unas nuevas cuentas regionales para 2026.
La dirección socialista no descarta adelantos electorales en estos territorios, con el fin de no entrar en contradicción con el mensaje que repite Génova, que exige a Sánchez elecciones ante la falta de apoyo para aprobar los Presupuestos.
Misma estrategia que en 2023
El análisis que concreta Moncloa no dista mucho del que hicieron en el gabinete del presidente hace dos años: si la tendencia que marcan las elecciones autonómicas resulta negativa, mejor cortarlo cuanto antes y tratar de revertirla en una campaña electoral adelantada.
Tras el batacazo de la izquierda el 28 de mayo de 2023, el presidente Pedro Sánchez estudió distintas posibilidades, pero terminó decantándose por adelantar las generales, porque apenas quedaban seis meses de legislatura, con todos los partidos ya en precampaña, y mucha dificultad para ganar en el Congreso votaciones poder vender en unas elecciones a final de año. La decisión fue rápida. Se adoptó la misma noche electoral, tras un comité de crisis en Moncloa con los más cercanos al presidente, y el anuncio se produjo al día siguiente, cortando de raíz la resaca victoriosa del PP.
Utilizar los comicios de revulsivo con la batalla judicial de fondo
Considera que ahora la situación no es muy distinta. El Ejecutivo admite que no tiene mayoría para desplegar una agenda que le permita movilizar a su electorado con el BOE. A su favor tiene los datos económicos y de empleo, con España liderando el crecimiento de toda la Unión Europea, y con la afiliación a la Seguridad Social en máximos históricos.
Pero en el Ejecutivo son conscientes de que los datos macro no bastan, y por eso ven en las elecciones regionales una oportunidad para activar al electorado progresista, entre otras cosas apelando al miedo a Vox.
La dirección socialista considera que, bajando a los territorios donde el PP y el partido de Santiago Abascal han pactado, pueden avivar la confrontación con las tesis más extremas de Vox. En Ferraz se preparan para una campaña muy fuerte y constante, que se alargará casi seis meses y con los dirigentes socialistas muy implicados en mítines y apariciones públicas.
Es una especie de batalla final, que tendrá de revulsivos judiciales de fondo. En diciembre se conocerá la sentencia sobre el juicio al Fiscal General del Estado. El Gobierno está convencido de que saldrá absuelto porque - repiten en público y privado- “no hay pruebas”. Y atisban en dicho fallo, el primero de una retahíla de reveses judiciales para la oposición, que pase porque las causas contra el hermano y la mujer de Sánchez queden también en nada. No obstante, dudan de que los tiempos de la Justicia acompañen.
Objetivos electorales y consecuencias
El objetivo que se marcan en Moncloa es: al menos dos victorias electorales . Es decir, impedir que el PP gobierne en dos de los tres territorios. Si bien ponen especial importancia en recuperar Andalucía, agitando para ello la crisis de los cribados, que ha situado a Juan Manuel Moreno Bonilla ante su peor momento en siete años de Gobierno.
Perder estos los comicios, y, por tanto, no conseguir el factor revulsivo que buscan en el PSOE, complicaría mucho el panorama en un futuro sin medidas de calado que aprobar en el Congreso de los Diputados tras la ruptura de Junts, y con el Partido Popular tratando de apuntalar la agonía del ‘sanchismo’.