Sánchez dedicó el fin de semana a estudiar con su equipo cómo sobrevivir al caso Leire Díez
Convocó a Félix Bolaños, María Jesús Montero, Diego Rubio… No encuentra soluciones para marcar la agenda y situar el foco en las medidas del Gobierno
Este fin de semana ha sido movido en Moncloa. El equipo de confianza del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se ha reunido en los últimos días para estudiar cómo contrarrestar el tsunami que han supuesto los audios de la militante socialista Leire Diez, en los que maniobra para conseguir material contra el jefe de la UCO, Antonio Balas, según ha podido saber Confidencial Digital por fuentes del Ejecutivo.
Tras una semana de dudas sobre si ignorar el caso, el Ejecutivo ha decidido dar un paso adelante tras horas de debate. En esas discusiones participaron, al menos, María Jesús Montero —que aunque estuvo hasta el sábado en Andalucía mantuvo contacto con el presidente—, ministra de Hacienda, Félix Bolaños, ministro de Justicia, Diego Rubio y el jefe de gabinete de Sánchez. El presidente ha estado en contacto con su círculo más cercano y ha querido escucharlos a todos.
Estrategias de Combate
Hasta ahora, ha guardado silencio y la idea que mantienen en Moncloa es que siga así, pero el gabinete del líder socialista considera fundamental dar la vuelta a la partida y recuperar la agenda que perdieron hace ya tres semanas con los wasaps entre Sánchez y el exministro José Luis Ábalos.
El plan que prepara el gobierno aún es una incógnita, pero sí tienen clara una cosa: la estrategia de anunciar medidas para cambiar la conversación pública ha fracasado de principio a fin. También han decidido que el presidente no hable de este tema en público. Serán segundos espadas del Partido Socialista los que insistan en que todo es parte de una “campaña” de la derecha con medios de comunicación afines.
Discrepancias Internas en el PSOE
Como adelantó ECD, hay discrepancias entre Ferraz y Moncloa. Mientras fuentes gubernamentales son más partidarias de no sacudir ni agitar el avispero, en el PSOE crece la presión —de abajo a arriba— para que se tomen medidas y se marque distancia con las actuaciones de Díez. De ahí que gran parte de los líderes socialistas, como Montero u Óscar López, ministro de Función Pública, hayan salido este fin de semana en defensa del partido.
La inquietud de la formación socialista se ha ido contagiando en Moncloa. El daño reputacional sacude el partido y el Ejecutivo quiere pasar página cuanto antes. Defienden que no hay “nada”, ninguna operación para atacar a Balas, pero han constatado que el silencio no es la solución.
En la dirección socialista quieren elevar primero las informaciones sobre el excapitán de la Unidad Central Operativa. Contestar atacando. El diario elPlural.com publicó la semana pasada distintas conversaciones de Vicente Bonilla y un confidente de la Guardia Civil en las que muestra su rechazo a las políticas del Gobierno y llama a “desterrar” al presidente Sánchez a China.
En las reuniones celebradas este fin de semana, el núcleo duro del presidente busca cambiar el clima con algo potente. Hace dos semanas estaban convencidos de que su arma más letal era hablar de iniciativas. Bolaños presentó una reforma del Ministerio Fiscal y la semana pasada, Sánchez hizo lo propio con la ayuda de 200 euros a todas las familias con menos de 18 años que usen gafas y lentillas.
Futuro del Gobierno
Ninguna de las dos consiguió su objetivo y pasaron a un segundo plano. Es más, en Moncloa lamentan que el perjuicio sea doble: no marcar la agenda y empañar medidas que consideran buena y con tirón en su electorado.
De modo que descartan impulsar más proyectos de este tipo. El panorama es complejo y el Gobierno no sabe aún cómo salir de ahí. Confían en que el paso del tiempo y la falta de vínculos entre Díez y la cúpula del partido, dejen en nada los audios estampados por ElConfidencial.com, porque la debilidad parlamentaria les impide aprobar cualquier de los grandes proyectos que están sobre la mesa.