Los socios de Yolanda Díaz dan por muerta la marca Sumar
Compromís, Izquierda Unida, el CHA se alejan de la coalición porque consideran que lastra sus expectativas electorales
- La coalición de Yolanda Díaz se disuelve
- Una cadena de tensiones que se desmorona
- Competencia electoral y conflictos internos
- El caso Errejón
- Necesidad de un acuerdo de la izquierda para futuros comicios
La coalición de Yolanda Díaz se disuelve
Es una deriva que se ha visto acentuada ahora por la salida de uno de los dos diputados de Mès Compromís, una de las formaciones clave para Sumar, que ahora tendrá un parlamentario en el Grupo Mixto, acompañando a los cuatro diputados de Podemos que hicieron lo propio en diciembre.
La ruptura se produce por la negativa de Sumar a pedir que comparezca Pedro Sánchez en la comisión por la DANA del Congreso de los Diputados, a pesar de que garantizó total autonomía y liderazgo de los partidos nacionalistas en temas que afectasen directamente a sus territorios. A ojos de la formación valencianista, la dirección de Sumar ha dinamitado esta norma.
Una cadena de tensiones que se desmorona
Este choque es el último, por ahora, eslabón de una cadena que empieza a romperse y a derrumbarse como un dominó: hay muchas piezas que ya habían caído, antes de una ruptura final que algunos dan como inevitable.
La salida de Compromís abre la puerta a que el resto de partidos, que no están faltos de motivos, abandonen la plataforma fallida de Díaz.
Fuentes de esas formaciones, consultadas por ECD, llevan meses advirtiendo de la dinámica “podemizadora” que está aplicando Díaz, cuando precisamente creó Sumar para alejarse del hiperliderazgo vertical de Pablo Iglesias.
Competencia electoral y conflictos internos
Ahora, Podemos, dirigida por Ione Belarra, les pisa los talones en las encuestas, mientras Sumar se quedaría en alrededor de 6 escaños, 25 menos que en las pasadas elecciones generales.
La retahíla de desencuentros y choques internos por la forma de dirigir este espacio no han cesado con la teórica salida de Díaz. Ya en la II Asamblea, hubo quien certificó el fin de lo que aspiraba a ser un frente amplio, horizontal, que diese voz por igual a todas las sensibilidades regionalistas: “Se acabó: han hecho un partido”, afirmaba un diputado a finales de marzo.
El caso Errejón
El desgaste se acentuó con el ‘caso Errejón’, una bomba con ingredientes machistas que ha terminado sentando ante un juez al portavoz elegido a dedo por Yolanda Díaz —lo que ya enfadó a una parte de los socios— por una presunta agresión sexual.
Fue la primera crisis seria, que muchos aprovecharon para pedir que rodaran cabezas, si bien meses después no ha habido reforma alguna y todo se ha circunscrito a la Asamblea en la que nada cambió, según diputados y cargos de Movimiento Sumar.
Izquierda Unida se enfrentó directamente con Díaz por el contrato de armas israelí que el Ministerio del Interior terminó anulando: primero por no haberlo detectado, después por la inacción de Sumar —IU puenteó a la ministra de Trabajo al amenazar directamente al ala socialista con abandonar el Gobierno— y después por atribuirse el mérito de haber parado la compra de balas adelantada por Confidencial Digital.
Ahora, Compromís, IU, el CHA y otros partidos como Mès, ponen en duda la coalición de cara a las próximas elecciones generales. Consideran que la marca Sumar está abrasada y que ha empezado a resultar dañina para sus propias perspectivas electorales.
Necesidad de un acuerdo de la izquierda para futuros comicios
Aun así, defienden que la izquierda debe llegar a un acuerdo para concurrir unida a los comicios. De no ser así, admiten que no existe la más mínima posibilidad de reeditar un Gobierno de coalición progresista, como el actual. Pero debe ser un proyecto alejado de la fórmula que ha ideado Díaz y del liderazgo en la sombra que ejerce: pese a no tener un cargo al uso en la dirección de Sumar, es una “invitada permanente”.
Morir o reformularse, es la expectativa. Pero ningún partido del espacio a la izquierda del PSOE sabe cómo hacerlo.