Seguridad

La Guardia Civil alerta de los riesgos del retorno de españoles que han combatido en Ucrania y en Siria

Se trata de personal entrenado en combate y en el uso de armas, y pueden representar una amenaza para la seguridad del país

La Guardia Civil alerta de los riesgos del retorno de españoles que han combatido en Ucrania y en Siria (Foto: Diego Herrera / Europa Press).
photo_camera La Guardia Civil alerta de los riesgos del retorno de españoles que han combatido en Ucrania y en Siria (Foto: Diego Herrera / Europa Press).
  1. La guerra de Siria
  2. Análisis de los combatientes
  3. Servicio de Información
  4. “Veteranos de Rojava”, a Ucrania
  5. El Gobierno no los considera un peligro
  6. Radicalidad de su ideología
  7. La posibilidad de que ataquen al volver
  8. Fenómenos no tratados anteriormente
  9. Reclutadores y adiestradores
  10. Amenaza para la seguridad nacional
  11. Independentistas catalanes
  12. Problemas para condenarles en los tribunales
  13. Detenidos tras luchar con los prorrusos
  14. Comunistas contra el Daesh
  15. Los servicios de información vigilan
  16. Tendencias suicidas
  17. Quitarles el pasaporte y la licencia de armas
 
La Guardia Civil alerta de los riesgos del retorno de españoles que han combatido en Ucrania y en Siria

(Foto: Diego Herrera / Europa Press).
La Guardia Civil alerta de los riesgos del retorno de españoles que han combatido en Ucrania y en Siria (Foto: Diego Herrera / Europa Press).

La guerra en Ucrania por la invasión rusa cumplirá un año el 24 de febrero. El conflicto ha atraído a voluntarios de otros países, que combaten principalmente junto a las fuerzas ucranianas contra el ejército ruso. Incluidos españoles.

La tendencia se ha acelerado en este año, si bien ya desde que estalló el conflicto civil en Donetsk y Lugansk por el alzamiento separatista prorruso comenzaron a llegar extranjeros para combatir en ambos bandos: tanto con las fuerzas que apoyaron la secesión del “Donbass” para unirlo a Rusia, como con las milicias ucranianas que trataban de sofocar la separación.

A ambos bandos de la guerra civil en Ucrania se unieron españoles, sobre todo pertenecientes a grupos de extrema izquierda y de ultraderecha.

La guerra de Siria

Es un caso de conflicto bélico con ciertas similitudes con la guerra de Siria, entre el ejército de Al Assad, diversas milicias opositoras, los yihadistas del Daesh, los kurdos, y otras minorías, luchas de todos con todos en las que también participaron españoles o personas que procedían de España: unos, enrolados en Daesh y en grupos yihadistas por ser musulmanes fanatizados; otros, encuadrados en milicias kurdas que defendían a la población civil de las matanzas del autodenominado “Estado Islámico”.

Estos dos fenómenos, el de Ucrania y el de Siria e Irak, llevan años preocupando a los servicios de inteligencia y a las unidades antiterroristas en España, principalmente por miedo a que los “retornados”, sobre todo los yihadistas, planeen actos violentos en nuestro país.

Según ha constatado Confidencial Digital, en un documento reciente con información de la Guardia Civil se expresan de nuevo esos temores, referidos tanto a los españoles que combaten en Ucrania como a los que viajaron a Oriente Medio.

Análisis de los combatientes

El Centro Universitario de la Guardia Civil, en la Academia de Oficiales de Aranjuez (Madrid), imparte las enseñanzas de grado universitario a los futuros oficiales del cuerpo. También se puede estudiar allí el Máster Universitario en Dirección Operativa de la Seguridad, “dirigido principalmente a los futuros líderes de la Guardia Civil y de las fuerzas y cuerpos de seguridad de otros países”.

El número de diciembre de 2022 de la Revista de Investigación del Centro Universitario de la Guardia Civil incluyó una selección de las mejores investigaciones que realizaron los alumnos de ese máster.

Uno de los artículos seleccionados lleva por título “Fenomenologías atípicas vinculadas al Estado Islámico. Análisis de los combatientes antiyihadistas y las llamadas mujeres del califato”.

Servicio de Información

La clave de este artículo es que no se limita a utilizar información pública, de noticias de medios de comunicación, o anteriores artículos de investigación sobre el fenómeno de las personas que viajan voluntariamente a un conflicto para combatir en él.

El autor, Óscar López Serrano, revela que consultó “entrevistas concedidas por estos individuos a medios informativos o publicaciones de los mismos en páginas web específicas o redes sociales en las que los combatientes manifiestan sus experiencias en zona de conflicto”.

 

Pero además, contactó con el Servicio de Información de la Guardia Civil, es decir, la unidad de obtención de inteligencia y específicamente dedicada a la lucha contra el terrorismo y contra grupos extremistas y radicales. Concretamente, tuvo acceso a varios miembros de la Unidad Central Especial 1 (UCE-1), que le permitieron “ampliar los conocimientos sobre estas amenazas y conocer la valoración policial sobre las mismas desde un punto de vista más vigente”.

“Veteranos de Rojava”, a Ucrania

Temporalmente, este estudio se tuvo que elaborar en los primeros meses de la guerra de Ucrania, por ser el final del curso 2021/2022 en el Centro Universitario de la Guardia Civil. Pero en el mismo se revelan algunos datos destacados por tener su origen en el Servicio de Información.

En esos primeros meses de conflicto se fueron conociendo casos de españoles que se habían unido a la Legión Internacional de Defensa Territorial de Ucrania. Algunos eran ex militares, y también se apuntó algún caso de españoles que ya habían combatido en Siria e Irak contra el Daesh, y que ahora querían luchar para defender a los ucranianos frente a la invasión rusa.

“Ex veteranos de Rojava” con experiencia en las guerrillas kurdas de Siria e Irak

A este respecto, el Servicio de Información de la Guardia Civil le reveló al autor del artículo citado que “se ha detectado a través de las informaciones a las que se ha tenido acceso, que entre los voluntarios españoles que están buscando el modo de llegar a Kiev para unirse a las llamadas Brigadas Internacionales de Zelenski, se encuentran numerosos ex veteranos de Rojava con “vocación humanitaria” que adquirieron su experiencia con las guerrillas kurdas de Siria e Irak”.

Como ejemplo se citaba a un español que estuvo casi un año en Sinjar (Siria) con la milicia kurda YBS combatiendo contra el Daesh. Pero era un caso entre otros de esos “numerosos ex veteranos de Rojava”, la zona que las milicias kurdas controlaban en el norte de Siria, cerca de la frontera con Turquía, y que atrajo a voluntarios de grupos de extrema izquierda, independentistas (por ejemplo, catalanes), pero también otros más cercanos y con vínculos con la ultraderecha que se presentaban como “cruzados” para defender a cristianos, yazidíes y kurdos de las masacres del Daesh.

El Gobierno no los considera un peligro

Es conocido que el retorno de islamistas radicales que combatieron en Siria e Irak preocupa en toda Europa, ya que estas personas pueden activarse en cualquier momento y formar una célula terrorista, o actuar como “lobos solitarios” y cometer algún atentado en nombre de la yihad.

Pero el fenómeno de los voluntarios que fueron a luchar contra el Daesh, o que participan en la guerra de Ucrania, ofrece más matices, y tanto los tribunales como las Fuerzas de Seguridad lo tratan de forma diferente.

El artículo de la revista citado, realizado gracias a la colaboración de miembros del Servicio de Información de la Guardia Civil, trata de convencer de “por qué a los combatientes antiyihadistas”, y también “a las mujeres del Califato [dos de ellas han sido repatriadas a España y encarceladas recientemente] se les debe prestar una necesaria atención”.

El autor señala que “los combatientes españoles integrados en milicias kurdas no son considerados por el Gobierno de España una problemática tan relevante tras su retorno”, ya que la Estrategia de Seguridad Nacional de 2021 sólo alerta del riesgo que supone “el posible retorno de personas desplazadas a zonas de conflicto para apoyar a los grupos terroristas”.

Salvo las milicias ligadas al Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), que sí está considerado como organización terrorista por la Unión Europea, el resto de grupos kurdos que han combatido contra el Daesh no tienen la consideración de terroristas. Eso explica el diferente trato legal que han tenido los “retornados” de Siria e Irak que lucharon contra los yihadistas en distintas milicias.

Radicalidad de su ideología

Sin embargo, este artículo avalado por los análisis del Servicio de Información alerta de que “no puede omitirse la vinculación entre la figura de los combatientes no yihadistas y los FTF [foreign terrorist fighters, los combatientes yihadistas extranjeros], en tanto en cuanto su proceso de reclutamiento y desplazamiento, la radicalidad de su ideología, la voluntariedad que manifiestan y el adiestramiento ideológico y militar que reciben”. Constituyen “semblanzas más que suficientes para otorgarles un carácter amenazante equivalente, y como tal, deben ser investigados con idéntica diligencia, cuando menos desde la perspectiva de la Guardia Civil”.

“Un peligro potencial para la seguridad”

Insiste varias veces en que los combatientes antiyihadistas retornados representan un riesgo que merece un seguimiento por parte de las Fuerzas de Seguridad, al ser “personas con unas creencias y convicciones radicales previas, unido a la instrucción militar e ideológica en un caso, o al adoctrinamiento político-ideológico en otro, que reciben al incorporarse a zona de conflicto”, lo que “genera una convergencia de factores propicios para constituirse como un peligro potencial para la seguridad”.

La posibilidad de que ataquen al volver

Uno de los peligros de los retornados es el llamado “efecto rebote”, traducido del término anglosajón “blowback effect”. 

López Serrano, autor de este artículo publicado por la Guardia Civil, explica que ese efecto se refiere al “regreso de estos individuos a sus países de origen, o a cualquier tercer país al que pudieran entrar tras concluir su experiencia como combatientes extranjeros, y el temor a que la experiencia de combate adquirida, la red de contactos y la perspectiva ideológica puedan llevarlos a cometer atentados”.

Estas advertencias las acompaña de los datos que se conocen hasta el momento, que rebajan en parte esa alerta: “Las pruebas empíricas de conflictos anteriores han demostrado que sólo una pequeña minoría de combatientes extranjeros se involucra en actividades terroristas a su retorno (Hegghammer, 2013)”.

Fenómenos no tratados anteriormente

También apunta que ,“si bien los combatientes españoles y las mujeres desplazadas a zona de conflicto son fenómenos que no se habían tratado anteriormente, no se conocen atentados en los que estos individuos hayan participado en Europa desde la eclosión del Daesh”, información que, según apostilla, “ha sido contrastada con el Servicio de Información de la Guardia Civil”.

Eso sí, matiza en parte ese dato. Cita el caso de un “militante anarquista autónomo” que regresó a Francia en enero de 2018 después de haber combatido en Rojava (Siria) junto a los kurdos durante diez meses. Fue detenido en París en 2020, “sospechoso de preparar una acción violenta”. 

La Dirección General de Seguridad Interior (DGSI), el servicio de inteligencia interna de Francia, detectó que formaba parte de “un movimiento de ultraizquierda que planeaba realizar acciones guerrilleras en Francia”. Le incautaron productos para fabricar explosivo TATP, bolas de acero, una escopeta recortada, un revólver, un cuchillo y municiones.

Reclutadores y adiestradores

La comisión de atentados terroristas por parte de los retornados antiyihadistas “no es la hipótesis más probable”, indica el guardia civil autor del artículo, “aunque no descartable”.

Lo que sí apunta como más probable, y que supone también un riesgo, es que estos combatientes “transmitan los conocimientos obtenidos en el empleo de armas y explosivos a terceras personas comprometidas con la causa, o se conviertan en idóneos reclutadores por su “veteranía” y por los contactos efectuados en su paso por la zona de conflicto (Sánchez Millán, 2021, p. 15)”.

Añade que “también es problemática, sobre todo en el caso de los combatientes no yihadistas, su capacidad para influir en sectores radicales que aspiren a imponer sus ideas a través de la violencia en sus países de origen”.

Cita varios testimonios de voluntarios que, a su vuelta a Europa, hacen activismo a favor de la causa de la independencia del Kurdistán, y advierte: “A pesar de que la diáspora kurda es poco significativa en España, los vínculos de estos individuos con el PKK pueden comprometer los intereses turcos en España”.

Amenaza para la seguridad nacional

En este artículo se argumenta que los combatientes antiyihadistas españoles retornados de Siria -algunos de cuales ahora están en Ucrania, y por tanto volverán a nuestro país con mayor experiencia militar- suponen una amenaza para la seguridad nacional, por varios motivos.

En el caso de quienes han pasado por Siria o Irak, “el hecho de que los combatientes españoles partan, en su mayor parte, de una ideología radical estando dispuestos a luchar por sus ideas arriesgando sus vidas, unido al refuerzo ideológico por parte de los kurdos y al entrenamiento militar que reciben”.

Advierte el autor del estudio que “todas las competencias adquiridas son susceptibles de ser utilizadas para atentar o para ser transmitidas a terceros que busquen imponer sus ideas por medio de la violencia”.

“Dispuestos a luchar por sus ideas arriesgando sus vidas”

Independentistas catalanes

Y a este respecto, señala que “requerirán una especial atención aquellos extremistas de izquierda que han manifestado su deseo de trasladar el modelo social de Rojava o Sinjar a sus países de origen, pues son, además, el colectivo que menos entrevistas voluntarias ha concedido, siendo esta llamativa observación un indicativo de su falta de cooperación con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado”.

En este sentido, cita el caso de dos independentistas catalanes que en 2019 grabaron un vídeo que alertó a los servicios de inteligencia: aparecían uniformados, armados con fusiles Kalashnikov, decían estar participando “en la revolución de Rojava” junto a los kurdos, y avisaban que iban a “adquirir un aprendizaje que el día de mañana revertiremos a Cataluña”.

Problemas para condenarles en los tribunales

Una de las claves que se apunta en este estudio sobre el fenómeno de quienes vuelven a España tras combatir en un conflicto bélico como voluntarios es la respuesta judicial. En principio es un delito viajar a combatir en una guerra en la que no participa España, ya que se entiende que puede poner en peligro la neutralidad española en dichos conflictos, y amenazar la seguridad nacional.

Sin embargo, “en el caso de los combatientes antiyihadistas, no ha prosperado ningún procedimiento judicial contra estos individuos, debido, por un lado, a la complejidad de obtener indicios objetivos que manifiesten su participación en actividades delictivas y, por otro lado, a que las milicias kurdas a las que se unen no son consideradas organizaciones terroristas por las autoridades judiciales”.

“No ha prosperado ningún procedimiento judicial”

Apunta Óscar López Serrano que, sin este último factor, (que sean organizaciones terroristas) “actualmente la posibilidad de que un procedimiento por posible delito de adoctrinamiento o entrenamiento militar contra uno de estos combatientes triunfe es ínfima”, y “además, no existe previsión de que la posición mantenida por la Fiscalía pueda variar a corto o medio plazo”.

Lamenta, por tanto, que “si se atiende a lo que marcan los tribunales españoles, las conductas de los combatientes antiyihadistas no constituyen delito y no merecen reproche penal”. Es más, “se ha podido inferir de la investigación de los perfiles de estos individuos, el sentimiento de impunidad ante la Ley, pues son conocedores de que no se abrirá ningún procedimiento judicial contra ellos”, lo que provoca que incluso den entrevistas en medios de comunicación.

Detenidos tras luchar con los prorrusos

Lo cierto es que en los últimos años, con la coincidencia temporal entre la guerra de Siria y el conflicto en el este de Ucrania, sí se han producido operaciones policiales contra españoles que viajan a combatir en los frentes de batalla.

La Comisaría General de Información de la Policía Nacional detuvo en febrero de 2015 a ocho españoles en Cartagena, Barcelona, Pamplona, Alcorcón y Madrid por sus viajes al Donbass de Ucrania para combatir con las milicias prorrusas.

El juez Santiago Pedraz les acusó de delitos de asesinato, tenencia de armas y explosivos y “actos que atentan contra los intereses del Reino de España en el exterior”.

Pero ocho meses después Pedraz archivó el caso, a petición de la Fiscalía, al considerar que “no resulta debidamente acreditado que los querellados hayan combatido en enfrentamientos que se están produciendo en el este de Ucrania”.

Comunistas contra el Daesh

En julio de 2015, la Audiencia Nacional ordenó la detención de dos españoles cuando volvieron de combatir en Siria junto a las milicias kurdas. En enero de 2016, la operación fue más amplia, y la Policía detuvo en Madrid, Valencia y Bilbao a nueve personas por enviar combatientes a Siria para unirse al PKK (que sí está considerada una organización terrorista).

Los detenidos pertenecían a Reconstrucción Comunista-Partido Comunista Marxista Leninista, un grupúsculo de tendencia estalinista, cuya sede fue registrada. En 2018, la Audiencia Nacional condenó a cinco de ellos a penas de entre seis meses y tres años y medio de prisión, por pertenencia a grupo criminal y por tenencia de armas prohibidas, ya que poseían armas blancas para enfrentarse a otros grupos extremistas.

No se les condenó por tenencia de explosivos, pese a que en la sede del partido se encontraron 18 trozos de mecha, pilas agrupadas con cinta adhesiva, 20 petardos, un bote de nitrato potásico y tres paquetes de kilo de azúcar, elementos con los que se pueden fabricar artefactos.

El Tribunal Supremo terminó rebajando las condenas por debajo de los dos años, por lo que no tenían que entrar en prisión. Uno de ellos es el cabecilla de Frente Obrero, una agrupación juvenil que ha protagonizado enfrentamientos en la calle y en mítines con Pablo Iglesias, Íñigo Errejón y Yolanda Díaz, ya que consideran que Podemos y otras organizaciones de izquierdas similares son unos “vende-obreros”.

Los servicios de información vigilan

Cabe apuntar que el traslado de españoles a estos conflictos, y su vuelta a España, lleva años dando trabajo a los servicios de inteligencia e información.

En las primeras semanas de la actual guerra de Ucrania, algunos medios publicaron que el CNI y la Policía Nacional estaban monitorizando el desplazamiento de españoles para unirse a unidades paramilitares ucranianas o prorrusas.

Viajaron a Ucrania personas de todo tipo, incluidos un ex legionario, un antiguo paracaidista...

Cuando algunos de ellos empezaron a volver a España, tras unos meses de combates, agentes de la Comisaría General de Información de la Policía Nacional les interrogaron, para obtener datos sobre la situación en Ucrania, y en cierta forma para tenerlos controlados. Pero no hubo actuaciones judiciales contra estos “retornados” de Ucrania.

Los españoles que combatieron contra el Daesh en Siria e Irak, pero en milicias no vinculadas con el PKK, tampoco tuvieron problemas judiciales. Aunque sí recibieron algunos de ellos la visita de miembros de los servicios de información (CNI, Guardia Civil o Policía Nacional).

La mayoría estaban convencidos de que las Fuerzas de Seguridad ya les tenían controlados y sabían lo que habían hecho en Siria e Irak. Alguno incluso, desde zona de conflicto, envió información por si pudiera ser de ayuda para la lucha antiterrorista en España y Europa. Y apuntaban que era muy posible que entre esos voluntarios que combatían contra los yihadistas hubiera infiltrados de servicios de inteligencia, tanto de España como de Francia y otros países occidentales.

Tendencias suicidas

Ante la falta de respuesta judicial, y subrayando de nuevo “la amenaza que representan para la seguridad nacional y su más que probable familiarización con ideologías extremistas, el entrenamiento militar recibido y la experiencia en combate que pueden haber adquirido”, el guardia civil que elaboró el estudio sobre los retornados plantea la necesidad de dar una respuesta “que ejerza un efecto disuasorio y que ayude a evitar posibles situaciones de riesgo para la seguridad nacional”.

Por un lado, plantea la especial importancia que adquieren “las tareas de protección y control policial de los combatientes antiyihadistas, debiendo enfocarse en los puntos de tránsito del Espacio Schengen que podrían ser utilizados como vía de acceso a esta zona de conflicto”.

Además, propone “el aprovechamiento de estos retornados como fuentes vivas que permitan la obtención de datos, [...] ya que el empleo de herramientas como el agente encubierto o escuchas telefónicas no pueden emplearse para estas investigaciones policiales sin el apoyo de las autoridades judiciales”.

Y llama la atención sobre un peligro: los combatientes retornados con tendencias suicidas. Para detectarlos, propone que las entrevistas que realizan agentes del Servicio de Información de la Guardia Civil a estos españoles cuando vuelven se complementen con revisiones de psicólogos “que permitan diagnosticar posibles problemas mentales y considerarlos a la hora de evaluar el peligro asociado y elaborar las medidas policiales consecuentes”.

Quitarles el pasaporte y la licencia de armas

Visto que judicialmente está siendo complicado actuar, también lanza algunas ideas sobre “acciones administrativas”: por ejemplo, “la retirada del pasaporte con el objetivo de prevenir que reincidan en sus conductas, hecho que, como se ha reflejado, ocurre con frecuencia”, como ha ocurrido con quienes han ido y vuelto varias veces desde Oriente Medio, y quienes, tras pasar por Siria o Irak, se han marchado a combatir a Ucrania.

Otra medida a tomar “podría ser la privación de la licencia de armas a aquellos combatientes que dispongan de ella o que tras su retorno pretendan adquirirla, justificándolo con la evidente radicalidad y adoctrinamiento político que han recibido y, como consecuencia, el peligro que manifiestan”.

La conclusión final del estudio es que, si bien son mínimas las posibilidades de que los combatientes antiyihadistas que vuelven de Siria e Irak, y ahora los de Ucrania, cometan acciones terroristas, el fenómeno guarda suficientes semejanzas con los terroristas islamistas retornados como para que la Guardia Civil y en general las Fuerzas de Seguridad y los servicios de inteligencia le otorguen “un carácter amenazante equivalente”.

Los dos combatientes españoles que se han unido a las 'Brigadas Internacionales' del Kurdistán sirio.
La Guardia Civil alerta de los riesgos del retorno de españoles que han combatido en Ucrania y en Siria.

 

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