Aviso de la DGT: Hasta 60.000 multas previstas para Semana Santa
La Dirección General de Tráfico (DGT) ha lanzado una nueva campaña de vigilancia intensiva con un objetivo claro: reducir la siniestralidad en las carreteras españolas. Esta iniciativa, que se desarrollará entre el 7 y el 13 de abril, coincide con un aumento significativo del tráfico por el regreso de las vacaciones de Semana Santa y la llegada del buen tiempo, lo que incrementa el riesgo de accidentes.
Con el lema implícito de "la velocidad mata", la campaña se centrará especialmente en controlar el exceso de velocidad, una de las principales causas de siniestros graves en el país. Pero no será la única infracción en el punto de mira: la DGT vigilará también distracciones al volante, adelantamientos indebidos y cualquier otra conducta peligrosa que comprometa la seguridad en carretera.
- Una campaña de alto despliegue técnico
- Más radares en 2025: un plan en marcha
- ¿Multas o conciencia? El doble objetivo de la campaña
- ¿Cuánto te puede costar pisar de más el acelerador?
- Drones, Pegasus y radares: el nuevo “tridente” de la vigilancia vial
- ¿Y cuántas multas se esperan con esta campaña?
- Una llamada a la responsabilidad
Una campaña de alto despliegue técnico
Para garantizar la eficacia del control, Tráfico empleará todos los recursos a su alcance. Esto incluye radares fijos y móviles, helicópteros Pegasus y drones de vigilancia aérea que podrán detectar desde el cielo conductas arriesgadas, como el uso del móvil mientras se conduce o el no uso del cinturón de seguridad.
También se reforzará la presencia de patrullas de la Guardia Civil en los tramos más peligrosos del país, especialmente en carreteras secundarias, donde se concentra el mayor porcentaje de siniestros con víctimas mortales. Estas vías, por su menor capacidad y peor conservación en muchos casos, requieren una vigilancia especial durante los días de mayor circulación.
Más radares en 2025: un plan en marcha
El plan de vigilancia de la DGT para 2025 no se limita a una sola semana. De hecho, ya se han instalado 41 nuevos radares desde enero, de los cuales 28 son fijos y 15 son de tramo. Pero esto es solo el principio: la previsión es que a lo largo del año se activen hasta 122 nuevos puntos de control de velocidad, como parte de una estrategia a medio y largo plazo para mejorar la seguridad vial.
Estos dispositivos no solo sirven para multar. Según la propia DGT, su instalación busca crear una sensación de vigilancia constante que fomente un cambio de conducta en los conductores, incentivando el respeto a los límites de velocidad incluso cuando no se percibe presencia policial.
¿Multas o conciencia? El doble objetivo de la campaña
Aunque uno de los efectos más inmediatos de esta campaña será el aumento de sanciones, desde Tráfico insisten en que el objetivo no es recaudar, sino salvar vidas. “Las multas no son un fin en sí mismas, sino una herramienta para corregir comportamientos que ponen en riesgo la vida de todos”, ha declarado un portavoz del organismo.
Por eso, esta campaña va acompañada de mensajes de concienciación a través de medios de comunicación, redes sociales y paneles informativos en carretera. El mensaje es directo: “Una velocidad inadecuada no solo reduce la capacidad de reacción del conductor, sino que también aumenta exponencialmente la gravedad de cualquier accidente”.
¿Cuánto te puede costar pisar de más el acelerador?
Las sanciones por exceso de velocidad varían en función de cuántos kilómetros por hora se superan respecto al límite establecido. Las multas pueden ir desde 100 euros sin pérdida de puntos (en casos leves) hasta 600 euros y la retirada de 6 puntos del carnet (cuando se supera el límite en más de 60 km/h en vías urbanas o más de 70 km/h en interurbanas).
Además, si la infracción se considera delito, como en casos de velocidades extremadamente altas, el conductor puede enfrentarse a penas de prisión, trabajos en beneficio de la comunidad y retirada del permiso de conducir por hasta cuatro años.
Drones, Pegasus y radares: el nuevo “tridente” de la vigilancia vial
Uno de los aspectos más llamativos de esta campaña es la incorporación intensiva de medios aéreos, como drones y helicópteros equipados con cámaras de alta resolución y sistemas de geolocalización. El helicóptero Pegasus, por ejemplo, puede captar imágenes precisas desde cientos de metros de altura y registrar la velocidad real de un vehículo en tiempo real.
Estos recursos permiten a la DGT vigilar tramos donde los radares no pueden llegar y detectar comportamientos más difíciles de controlar desde tierra, como giros indebidos, cambios de carril peligrosos o faltas de atención al volante.
¿Y cuántas multas se esperan con esta campaña?
Según las estimaciones iniciales de la propia DGT, se prevé que se interpongan más de 60.000 sanciones a lo largo de la semana. Esta cifra no es solo una previsión, sino un reflejo de la intensidad del despliegue y del número de dispositivos de control activos a lo largo del territorio nacional.
El dato busca tener un impacto disuasorio: recordar que, en una campaña como esta, las probabilidades de ser detectado cometiendo una infracción son muy altas, y que el coste de una imprudencia puede ser mucho mayor de lo que muchos imaginan.
Una llamada a la responsabilidad
La Dirección General de Tráfico lanza un mensaje claro: esta campaña no es una caza al conductor, sino una iniciativa para proteger a todos. La velocidad, más allá de ser una cifra en una señal, es un factor determinante en la gravedad de los accidentes. Cumplir con los límites no es solo una obligación legal, sino un acto de respeto por la vida propia y la de quienes comparten la carretera.
Por eso, más allá de los drones, los radares o los helicópteros, el recurso más importante sigue siendo la conciencia del conductor. Y esa, todavía, no se puede multar… pero sí puede salvar vidas.

